Collage íntimo

Collage íntimo
Trocitos...

domingo, 22 de abril de 2012

Mi monumento para Adela

-¡Adela!
-¡Voy! -suena una voz desde el pasillo.
Y Adela entra como un manso torbellino. Es una mujer pequeña, menuda, con el pelo corto y cano y el rostro repletito de arrugas y penas.
-¿Cierro? -pregunta Adela después de cerrar la apuerta de la consulta tras de si.
-¿Me siento? -pregunta Adela después de sentarse delante de mí.
Es una de esas mujeres nerviosas, inquieta como un rabo de lagartija, cuyo nerviosismo no incomoda lo más mínimo. Tendrá unos sesenta y cinco y sobre los estrechos hombros trae toda su vida a cuestas.
-Claro, Adela -respondo con una sonrisa de complicidad-. Está usted en su casa.
Expone sobre la mesa todo lo que trae en sus manos: dos cartoncitos de medicamentos (Lexatin 1,5 mg y Lormetazepam 1 mg), una hojita de una libreta de cuadritos con otro medicamento anotado -para su hija- y el talonario de recetas de la compañía.
-Yo venía sólo por esto -me dice-. Es que se me ha acabado y, desde lo de mi marido...
-¡Eso está hecho, pero ya! -le digo yo, con ánimo de animarla. Cuando voy a preguntarle se me adelanta...
-Hace tres meses se me murió mi marido -hace un mohín con la cara, amenazando llanto-. Era policía... Él estaba mu sano. Usted no lo conoció, pero en el centro de aquí al lado lo conocían mucho. De un día pa otro, mire usted. Ni fumaba, ni bebía, no tenía colesterol ni azúcar, ni nada. Pero mire, de un día pa otro.
Yo la escucho atentamente. Sé que esta consulta me va a llevar un rato, pero no me importa y no estoy dispuesto a perderme la historia.
-De un día pa otro, digo... de un rato pa otro! Estaba tan tranquilo y me dijo, "mami, yo me voy a acostar ya" y se fue pal dormitorio. Yo me quedé viendo el programa ese del "hermano mayor", que me pego unos lotes de llorar...
-Y no es para menos, hija -repuse yo sin querer que perdiera el hilo-. Menudos cuadros se ven.
-Yo lloro porque me recuerda a mi hijo, que, gracias a Dios ya está bien, pero ha estado dos años con mala gente y nos ha traído de cabeza. Ya lleva tiempo bien, sin tomar nada, pero está parado y el miedo no se va. Es que hemos pasado mucho, hijo...
Vuelve a amagar con una mueca de dolor en el rostro que resalta más aún sus arrugas. Se peina el flequillo con la artrosis de su mano derecha y se recompone un poco su ánimo.
-Mi marido lo llevaba fatal. Como era policía, se moría de la vergüenza. No podía, no podía... que no podía, vamos. Era yo la que tenía que ir a todos los sitios y buscar al niño por la calle. Mira que él patrulla por todos lados y ha entrado en "las tres mil" y eso. Pero, con lo de mi hijo, no podía... Y se me fue en un momento.
-Hija, lo siento muchísimo -dije de corazón.
-Debió sentirse mal y se fue al cuarto de baño -continuó narrando Adela-. Se le habría descompuesto el cuerpo o algo así. Me dijo que notaba un pinchazo en el cuello y que no le entraba el aire y se sentó en el váter. Y ahí se murió, sentado y yo a su lado. De momento se relajó. Su cabeza se quedó apoyada en mi costado y su mano se desplomó y se empezó a poner morada. Yo ya sabía que estaba muerto porque se me murió una prima hace poco y se puso igual. Pero ella era diferente; tenía una cosa mala en la cabeza y llevaba dos años malita la pobre mía; qué lástima... esa fue otra lucha.
-La verdad, Adela -acerté a decir para mostrar algo de positivismo-, puesto a morirse, mejor de golpe y sin tanto sufrimiento, ¿verdad?
-Sí, pero hijo...
-Ya, que es peor para los que se quedan. Lo sé.
Adela me responde con un movimiento de la cabeza porque está llorando y se limpia la nariz con un cleenex.
-Bueno, hija, ya no tiene remedio y hay que tirar pa'lante -animo tontamente-. Ha perdido a su marido pero ha recuperado a su hijo... En él tiene que poner ahora todas sus fuerzas, Adela.
-Además de verdad -me confiesa recuperada-. Tengo otro en Chile que está muy bien colocado y lo gana mu bien. Trabaja para un banco y para la universidad. Pero ese está muy bien. El que me preocupa es el otro, que está parado y su mujer también. Yo coso y me gano mi buen dinero: esta semana me he ganado cuarenta euros y la pasada cincuenta. Mi marido me dejó todo arreglado porque allá donde iba se hacía un seguro de vida y con eso me he quitado todas las trampas. Lo tengo todo pagado y yo gasto mu poco. Mientras tenga pa pagar la hipoteca de mi hijo y para poner un plato en la mesa...
-De verdad, Adela, que es usted una luchadora y un ejemplo -alabé sin miramientos.
-Hijo, lo que no haga una madre... -respondió con un brillo acuoso en los pequeños ojos-. Yo, después de ver a mi hijo como lo he visto no quiero volver a pasar por ahí y soy capaz de lo que haga falta. Me gasté tres mil euros en un centro que fueron, de verdad, unos sinvergüenzas y lo tenían todo abierto y, cuando el niño ya no podía más, se iba por ahí a buscar. Él no se pinchaba, sólo fumaba, pero oiga, que se ponía hecho una fiera y rebuscaba por toda la casa cosas pa llevarse... Menos mal que dí con el doctor Periáñez, que es una eminencia y le mandó un tratamiento estupendo. Lo tuvimos encerrado tres días aguantando gritos y golpes que no se los puede imaginar...
-Hasta que pasó el mono...
-Claro. Luego le puso un tratamiento más suavito y hasta hoy. Pero, hijo, ¡qué duro pa una madre! Ver a tu hijo por ahí tirao, con esa gente, maleando, arrastrao... Se me parte el alma de acordarme. Pero, le digo una cosa, que no me pasa más... que soy capaz de lo que sea. Me tiro a la calle y me como a quien sea y me lo traigo por los pelos y lo encierro el tiempo que haga falta...
-Adela, se merece usted un monumento.
Y allá que va Adela, con sus cartoncitos y sus recetas en la mano, enjugando lágrimas y lanzando su pequeño cuerpo a la calle, a coser hasta cegarse, a trabajar hasta caer rendida, a luchar contra los fieros enemigos de su gente y de su casa. Abatida por su impotencia ante la muerte pero inasequible al desaliento, sabiéndose invencible por esa descomunal fuerza que le brota de las mismísimas entrañas.
Como, por desgracia, nadie se lo va a hacer, ahí va mi humilde monumento para Adela.
Con toda mi admiración.


martes, 3 de abril de 2012

Las "40 primaveras" más preciosas del globo terráqueo

Un Martes Santo lluvioso es tan buen día como cualquier otro para contar lo que sigue.
Y, aun a riesgo de que esto se convierta en una ristra de entusiastas exaltaciones con motivo de los cumpleaños de mis seres queridos, hoy tengo la necesidad de caer en la reincidencia consciente y temeraria.
Cuando Nacho cumplió años sentí la necesidad de contar cosas.
Hoy (29 de marzo) cumple 40 años la mujer que da sentido a mi existencia y no puedo consentir que sea menos que su cuñado. Que luego me canea. Ejem...
El Miércoles Santo de 1972 nació en Sevilla la mujer más especial de la que se tiene conocimiento en el universo explorado. La NASA lo ha confirmado. Una preciosidad de criatura de cabellos oscuros, tez clara y enormes ojos que unos días son pardos y otros verdes; con más luz que una mañana de mayo y más brillo que la pantalla de mi iPad.
Los orgullosos padres: Ana (una señora cuya bondad, cariño y abnegación no tienen límites) y Enrique (un señor cuya bondad, ternura y sentido de la responsabilidad no tenían límites, hasta que nos dejó hace casi 8 años) la criaron entre dos hijos varones, en lo que fue una infancia dichosa y llena de esa bendita normalidad de los años 70 y 80.
Su barrio de Nervión y, en concreto, la avenida de Ramón y Cajal, tuvieron la suerte de verla crecer; de notar las caricias de sus primeras pequeñas pisadas correteando bajo los arquitos de "las casas baratas", arropada por una gran familia a la que siempre ha adorado.
El destino quiso que nuestra misma vocación nos acercara a ambos al campus sanitario de la Macarena y nuestra similitud de intereses, caracteres, aficiones y preocupaciones nos hiciera definitivamente inseparables.
En tercero de carrera me cogió el cuerpo mu tonto y repetí, cayendo en su clase. Ella ya me había echado el ojo (lo dice ella, no yo), pero yo acababa de salir de una relación breve, extraña y cansina que me alejaba del mínimo deseo de comenzar otra. No obstante, aquella risueña, jovial y preciosa jovencita, haciendo uso de todas sus armas de seducción, se fue apropiando poco a poco de mi bomba cardíaca y todo mi aparato cardiovascular. Yo me repetía una y otra vez frases de desánimo, con la intención de apartarme de una posible nueva relación pero cada vez me descubría a mí mísmo deseando llamarla, llamándola, quedando y enamorándome un poquito más.
Era la hermosa época del tonteo, de los requiebros, de las barriladas y las fiestas de la facultad, de las bromas, los piropos, la guasa y la picardía intencionada, en la que cada mirada significaba lo pretendido y cada palabra obtenía el efecto buscado. Los ratos a solas provocaban taquicardias y, un roce de manos, el infarto agudo de miocardio. Mi reticencia inicial (inusitada en un machote ibérico en edad de merecer) alargó el proceso del cortejo, otorgándole una belleza y una honestidad que hoy valoro más que nunca y aprecio con el valor de las cosas que caen por su propio peso.
El día que comenzamos a salir era un frío día de diciembre, en las vísperas de las fiestas navideñas. Estuvimos en una barrilada en la facultad desde medio día y celebramos que el resto de amigos se fueran pronto. Nos quedamos a solas y hablamos, hablamos, hablamos, mirándonos, rozándonos las rodillas y las manos de vez en cuando. Sus enormes ojos brillaban y llenaban de luz aquel cutre bar de desayunos y parroquianos cercano a la facultad y transmitían el tonto deseo de detener el tiempo, tan propio de niños y enamorados. Por la noche se celebraba la fiesta de cumpleaños de mi amigo Paco (un abrazo, amigo) y, más tarde, había una fiesta de la facultad en la Venta Pilín a la que no podíamos faltar y finalmente tuvimos que desanudar muestras miradas y marcharnos. Tras dejarla en la parada del autobus, enfilé la calle San Luís hacia mi casa y descubrí que llevaba sus guantes en los bolsillos de mi abrigo. Ya no podía devolvérselos. Los que aquel día deambularon por aquella calle vieron a un joven caminar sin rozar el suelo, ensimismado, hipnotizado, esnifando cual drogadicto el aroma que desprendían aquellos sencillos guantes negros de lana: mitad aquel dulce perfume de Agatha Ruiz de la Prada, mitad el aroma de su blanca piel.
A la altura de la plaza del Pumarejo llegué a la conclusión de que me había enamorado para toda la vida. Hasta el mismo tuétano. No me equivoqué mucho.
Por la noche, en la fiesta, nos buscamos y nos encontramos. Ella me encontró primero y me tapó los ojos. Otra vez ese olor... "¿Agatha?", pregunté yo. Lo demás puede obviarse por obvio, valga la redundancia. Nos besamos y comenzamos a querernos como si hubiésemos sido creados sólo para eso. A día de hoy he de confesar que sólo he sentido crecer el más grande amor en mi interior, sin la menor duda, sin vacilar, con la fuerza de la convicción y la determinación de la pasión; lleno de verdad, de grandeza y vocación de perdurar. Cuando dio la vida a nuestros hijos, perdí definitivamente la capacidad de describir con sencillez lo que significa para mí. La palabra amor suena ridícula a su lado por parca y escueta, por tímida y mentirosa. La palabra amor, nombrada junto a su nombre pierde la grandeza que otros le han dado y mueve más a la risa que al asombro. La palabra amor se le queda corta y no hay nada que hacer al respecto.
Ya hemos andado casi el mismo camino en la vida juntos que separados y hemos compartido dolor y dicha. He aprendido que la suerte me sonrió el día que cruzó nuestros pasos y puso en mi vida una mujer como ella, tan igual a mí y tan inigualable. Tan llena de amor, de ternura, de belleza, de fuerza, de sabiduría y de cordialidad. Con esa inagotable (es una forma de hablar, porque se me duerme a las 21.38h) energía para trabajar para su casa y para sus hijos, para ser mi apoyo firme y mi brújula y mi inspiración.
Para que os podáis quitar de encima todo el almíbar que he derramado, os confesaré que no todo es risas y bailes en nuestra vida. Disicutimos como todas las parejas, pero hasta para eso hay que tener talento y ella, tras discutir no se siente agusto porque le parece que no somos nosotros y suele pasar por mi lado silbando (mal y con una nota, porque no ha sabido nunca) una cancioncilla tonta; entonjces yo, que soy muy perspicaz, sé que me está mostrando la bandera blanca. Otras veces, cuando no ha habido cancioncilla silbada, cuando me meto en la cama (siempre después que ella) se me abraza por la espalda, a traición, en una suerte de maravillosa traición que busca la paz y el regreso del amor que nunca se había ido.
Tampoco le hace mucha gracia que yo siempre ande por ahí apuntándome a una ronda de aspirinas. Y me pone esa carita de cordera degollada que me parte el alma. Sé que en el fondo me entiende, pero es de "esas" que no quieren pasar ni un segundo más de los extrictamente necesarios sin su amorcito, cenar un bocadillito de sardinas (de luxe, eh, con tomatito, lechuga y mayonesa) y dormirse viendo Anatomía de Gray echada sobre mi costado. A veces incluso acepta ver alguna de mis películas "de chinos" de las mías. Yo sé que a veces echa de menos nuestra cómoda vida de novios, nuestros paseítos por el centro, poco dinero pero mucha ilusión; pero es feliz en su vida de esposa y madre, a pesar de todo lo estresante, cansino y monótono que esta vida conlleva. 
En fin, que jamás la veréis contar un chiste ni pegar una carrera que no sea estrictamente necesaria pero, sin duda, es una bellísima persona, no porque yo lo diga, sino porque siempre está pensando en los demás. LLeva el bolso lleno de cosas por si le hacen falta a los demás, siempre tiene un rato para una amiga, si necesitas lo que sea de ella (que te haga un recado, que te cosa algo, que te cuide a los niños, que te compre tal o cual cosa... lo que sea) ella te lo da. A mí me lleva el coche a pasar la ITV, a por mis pastillas al médico, me hace dulces para que lleve al trabajo, mil cosas así...
En fin, que parece que quiero venderla y nada más lejos de la realidad... la quiero sólo para mí.
Por favor, no escuchéis lo que sigue que es sólo para ella:
Amorcito, preciosidad, reina mora, chiquitina mía, te quiero más de lo humanamente posible. Te adoro sobre todas las cosas. Te quiero siempre, en todo momento y sin reparar en la intensidad. Contigo soy el hombre más feliz del mundo y quiero que hoy, en tu 40 cumpleaños tú lo seas también.
¡Lo habéis leído, so cotillas!
Te quiero más que infinito. Un millón de besos.

jueves, 29 de marzo de 2012

Yo acuso

Yo, ciudadano de la ciudad de la ciudad de Sevilla, mayor de edad, libre de ataduras en lo que a credo e inclinaciones se refiere, autónomo en cuanto a decisiones y movimientos, dueño y abastecedor de mi propio pesebre, en completa posesión de mis facultades, indignado y descorazonado, ACUSO:
1) Al pueblo andaluz de ser cómplice silencioso y omisivo de los delitos y desmanes, de los despilfarros y los dispendios, de la indolencia e incompetencia del gobierno autonómico socialista pasado, presente y futuro. [Copio y pego lo siguiente de un diario digital: Los escándalos judiciales han salpicado tanto a los gobiernos de Chaves como de Griñán. Tanto ellos como algunos miembros de sus gabinetes han sido relacionados con la trama de corrupción de los ERE. Y, pese a que ninguno de los dos está imputado, el desvío fraudulento de dinero público en concepto de «ayudas» durante sus mandatos ha puesto en evidencia a los socialistas. Así, en apenas una década, la Junta gastó más de mil millones de manera fraudulenta. Famosos son ya los conocidos como «fondos de reptiles» y los pagos de comisiones millonarias a las aseguradoras que tramitaban los ERE falsos. Pero no son las únicas irregularidades. El Tribunal Superior de Justicia andaluz también está investigando las ayudas a la contratación indefinida pagadas con fondos europeos. Presuntamente, más de 800 empresas se quedaron con este dinero procedente de la UE. Por no hablar de los «chanchullos» de los hijos de Manuel Chaves.

En cuanto al despilfarro, las cifras son alarmantes. La mala gestión socialista ha provocado que la crisis se haya cebado con los andaluces. Sin embargo, pese a tener un déficit del 1,11% del PIB regional y una deuda de 13.738 millones de euros, la Junta no ha tenido ningún problema en llenar las arcas de los sindicatos con decenas de millones de euros. Sólo en 2011, el Gobierno de Griñán otorgó, principalmente a C.C.O.O.y U.G.T., 70 millones de euros, lo que implica 15,2 millones más que el resto de autonomías juntas. En un sólo día les llegó a «regalar» 54 millones para formar a personas ocupadas. Así, no es de extrañar, que el 60% de ayudas que los sindicatos reciben de las comunidades procedan de Andalucía.]. Todo presuntamente, claro. Miedo me da un gobierno que ya sabe que, haga lo que haga, obtendrá el respaldo del pueblo en cada nuevo sufragio... Miedo me da otro líder político (Valderas, IU) que tendrá peso y poder y que afirma que será un muro frente a los recortes del gobierno central y las políticas de derechas españolas y europeas. Que me explique cómo piensa hacerlo, entonces.

2) Al pueblo andaluz de dejarse manipular por los maquiavélicos políticos del "todo vale con tal de estar en la poltrona", dejando que sus patrañas, su verborrea, su falso izquierdismo, su fingido social-socialismo y su "que viene el coco" haya hecho mella en nuestra capacidad de discernir.
3) Al pueblo andaluz de "hacer la cama" a los políticos cortijeros que llevan tanto en esto que ya ni recordamos cuándo llegaron.
4) Al pueblo andaluz de dejarse enredar en una red insostenible de servicio público, empresas públicas, competencias dobladas, desmesurados cuerpos de funcionarios y cultura del más desvergonzado y ruinoso clientelismo (El clientelismo político es un sistema extraoficial de intercambio de favores, en el cual los titulares de cargos políticos regulan la concesión de prestaciones, obtenidas a través de su función pública o de contactos relacionados con ella, a cambio de apoyo electoral. Wikipedia.).
5) Al pueblo andaluz de dejarse adormecer y embaucar por los prestidigitadores, trileros, tocomochistas de profesión. Expertos en medias verdades y completas mentiras, adalides de las libertades de un pueblo al que llevan arrastrado por el suelo con una correa de castigo apretada al cuello, con la lengüita afuera, jadeando, tragando polvo y quina... pero enamoraditos de su amo que les promete progreso, mejoras, lucha feroz contra el fascismo de la derechona, el capitalismo, el empresario, el conservadurismo rancio y la madre que me parió.
6) Al pueblo andaluz de dejarse embrutecer e inculturizar (palabro que no existe, según la RAE de la Lengua) hasta extremos vergonzantes. De dejarse engañar por quienes jamás dijeron ni media verdad, los que recitan requiebros susurrantes a tu oído mientras te birlan la cartera, las llaves del coche, el smartphone, la dignidad y la vida.
7) Al pueblo andaluz de dejarse comprar por los PER y las "paguitas", las liberaciones sindicales en oferta de 3x2 y 70% la segunda unidad, los 400 euros de mierda, la permisividad para compatibilizar desempleo y "pseudovida laboral chapucera sumergida en la economía de mercadillo".
8) Al pueblo andaluz por creer que el partido de los trabajadores les sigue representando cuando aquí cada vez quedan menos trabajadores como muestra nuestra gangrenosa tasa de paro que nos coloca en lo más alto por una vez: ronea de ser la más alta de España y de las más altas de Europa.
9) Al pueblo andaluz por haber permitido y aceptar llegar a tener la mayor tasa de paro juvenil de España, por admitir con naturalidad situarse en los umbrales de la pobreza o por contar ufanamente con uno de los mayores índices de analfabetismo de Europa (tasa de analfabetismo del 7%, cinco puntos por encima de la media nacional). Por aceptarlo sin buscar culpables, por dejar que le digan que lo negro es blanco y que el director de la orquesta no tiene la culpa de que suene mal; que los responsables son los otros directores que están en su casa viendo el concierto por la tele.
10) A mi amado pueblo andaluz, a mi Andalucía de mis entrañas y de mis carnes, por ser, a sus años, como un pequeño niño a quien se engaña y se manipula con facilidad, un pequeño niño sin cultura, sin dinero, sin trabajo, con un incierto futuro por delante y todas las posibilidades si de trabaja y dirige bien. Un pequeño niño a quien gusta más jugar que otra cosa, disfrutar, el fútbol, la fiesta, que le den todo hecho, que no le riñan ni le castiguen, los regalos y los juguetes, dormir su siesta y que le limpien la caquita, las palabras bonitas y las carantoñas aunque se haya portado mal, las mentirijillas de los papás, el chocolate antes de cenar... No temer al coco. Un niño que luego será un adolescente maleducado y más tarde un niñato intrigante y desafiante, con tendencia a lo asocial, a la delincuencia y al trapicheo ilegal, con algunos abortos a las espaldas y varios hijos no deseados, separado, enredado, machista y violento... maltratador. Con sus temporaditas entre rejas, sus bis a bis, sus trapicheos en el trullo. El menudeo y el consumo. Las mafias, las palizas, las navajas y las pipas, las reyertas y los tiroteos. El SIDA y la muerte.
Ésta, ¿por qué no?, podría ser la vida de un niño llamado Andalucía si se tratase de un personaje de ficción. Ficción en la que yo acusaría a sus padres de negligencia, de abandono, de falta de criterio y de responsabilidad. Y trataría, si estuviera a tiempo, de arrebatárselo a toda costa, de ponerlo a salvo de la mala influencia y lejos de la dirección peligrosa, convencido de que ese hecho es la única posibilidad de salvación de Andalucía.
Tenía esta entrada escrita pero la falta de tiempo la ha retrasado y la casualidad ha querido que haya sido publicada hoy 29 de marzo de 2012, día de la huelga general que no secundo bajo el convencimiento de que resultará más dañina que beneficiosa para nuestro país.
No comparto el contenido de la reforma laboral, pero lo comprendo en el contexto del conjunto de unas medidas que, aproximando dichas condiciones laborales a lo que existe en el resto de Europa, buscan el estímulo en la creación de empleo y no lo contrario. Lo que ocurrirá en el futuro lo desconozco. Con la bolsa por los suelos, la prima de riesgo en el tejado (en los ladrillos que rematan la chimenea, diría yo) y medio continente insinuándonos que somos los últimos de la fila e invitándonos al rescate, lo último que necesitamos es una jornada como ésta que supone pérdidas milmillonarias y deterioran la imagen externa del país, con todo lo que ello implica en este delicado momento. Según la opinión pública, corremos el riesgo de "helenizarnos", es decir, volvernos como Grecia... y, luego, kaput.
Buen día de huelga a todos y felices próximos cuatro años. Que Dios nos coja confesados.

sábado, 10 de marzo de 2012

The artist: un películón que te hace enmudecer

El día de Andalucía fui con mi amada esposa al cine.
Esa mañana, de forma paralela al sentimiento patriótico autonómico, creció en mí unas incontenibles ganas de ver una película en la gran pantalla. La noche anterior, la 84ª gala de entrega de los premios de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas (los Oscars) encumbraba a una película inusual, por su factura y por su valentía: "The artist".
No es por ponerme medallas, pero desde que oí hablar de ella me moría de ganas por verla. Evidentemente, tras las 5 estatuíllas (mejor película, mejor director, mejor actor protagonista, mejor vestuario y mejor banda sonora original), mi ansia cinematográfica se disparó hasta convertirse en "ansia viva".
Mi amigo Coque me había contado un suceso verídico profundamente triste: cuando fue al cine a verla (N. Plaza) se acercó a la taquilla y pidió su entrada para la sala en la que proyectaban "The artist":
-Señor (no creo que le dijera "señor" pero bueno, queda mejor), que es una película muda... -informó la taquillera, como tratando de quitarle las ganas de verla.
-Sí, sí, ya -repuso mi amigo-, deme la entrada por favor.
-Pero es que es en blanco y negro -insistió la chica.
-Ya lo sé, señorita -insistió Coque-. ¿Me da la entrada por favor?
Silencio incómodo.
-Verá, señor (sigo sin creer que le dijera "señor"), es que es una película muda y en blanco y negro y no se pasa en todas las sesiones, sólo en algunas...
De verdad, yo creo que esto es pa echarse a llorar. Cinematográficamente hablando, claro.
Estamos tan sumergidos en lo comercial, lo zafio y la más profunda incultura, que el verdadero arte, lo bello, lo sensible, lo inteligente... apenas tiene la posibilidad de sobrevivir saliendo a flote entre los prejuicios y la estupidez. La gente no quiere ver esas películas y, a la primera de cambio, los cines dejan de ponerlas. Entiendo que todo es negocio y lo que no produce se quita, pero, ¡que me parta un rayo si no es una verdadera pena!
Michel Hazanavicius ha ideado y dirigido maravillosamente una deliciosa película que te cautiva y te asombra desde el minuto uno. Aparte de ser en blanco y negro y muda, informo a los escepticos que no sean capaces de imaginarlo por si mismos, que la película narra una cautivadora historia, tiene un inteligente guión aunque casi no tenga diálogos (escasos subtítulos leídos), unos actores principales y secundarios que bordan el difícil papel mudo, una banda sonora sublime (Ludovic Bource) que lo envuelve todo, dando luz sonora al mudo silencio, un vestuario absolutamente verosímil y todo, todo, todo lo necesario para convertirla en una obra maestra, un clásico del séptimo arte.
La película narra de manera ágil, hábil y entretenida la historia de George Valentin (Jean Dujardin), una idolatrada estrella del cine mudo de los primeros años de Hollywood y su declive y caída en el ostracismo con la llegada del cine sonoro a finales de los años 20 del pasado siglo XX. La historia del cine contada a través de la vida de sus más directos protagonistas, los actores... las fulgurantes estrellas que tan pronto suben como se estrellan y desaparecen hechos añicos.
Si hay conflicto, hay historia. En este caso el conflicto se manifiesta en dos facetas, el conflicto en la industria cinematográfica que se divide entre los seguidores y los detractores del "nuevo" cine sonoro y el conflicto personal de George Valentin que se niega a evolucionar, a aceptar lo inevitable: que los tiempos cambian, los cambios llegan y, según reza la inflexible máxima de la naturaleza, sólo quien se adapta, sobrevive.
Para colmo, el célebre actor vive un matrimonio en el que el amor brilla por su ausencia y de su esposa sólo recibe desdén o, en el mejor de los casos, indiferencia. Su pequeño y simpático perrito (es-pec-ta-cu-lar) le acompaña a todas partes, suponiendo la única relación sincera y perdurable de la estrella. Entonces conoce accidentalmente a una chica, Peppy Miller (Bérénice Bejo), una joven y preciosa aspirante a actriz que irrumpirá en su vida de forma que ya no podrá volver a ser la misma.
En fin, no quiero contar más porque espero sinceramente que vayáis al cine a verla. Merece cada uno de los 6,20 euros que cuesta la entrada y te deja la indescriptible sensación de no haber visto jamás nada igual. Sus brillantes escenas aún permanecen en mis retinas y se han aferrado a mi cerebro con una fuerza inusual; la música aún vibra en mis tímpanos y mis labios la tararean involuntariamente hasta el punto que, en ocasiones, me sorprendo a mí mismo caminando alegre como George Valentin, silbando su melodía, con las manos en los bolsillos y mi perrito imaginario revoloteando alrededor de mis pies, contagiado de su luminosidad, de su alegría, de su vida.
Estoy seguro de que las siete personas que estábamos aquella noche en la sala salimos igual de satisfechos y, ¿por qué no?, felices, tras ver "The artist".
¡Sea Vd. joven y vaya al cine!
(¡Qué recuerdos!)

lunes, 5 de marzo de 2012

A propósito de Nachete...

Mi hermano pequeño nació un sábado, tal día como hoy (1 de marzo) hace 32 años.
Yo tenía ocho años y medio, como decíamos entonces, y despertamos en la compañía de mi tía Sol, por entonces aún una jovencita soltera. Le habían pedido que viniera a cuidarnos cuando mi madre se puso por cuarta vez de parto.
Cuando volvieron del hospital percibí con sorpresa que mi minúsculo hermanito tenía la cabeza un poco apepinada, con la forma aerodinámica de un obús. Entonces no lo entendí, básicamente porque no entendía casi nada. Hoy día empiezo a comprender un poco ese diseño especial de la parte más prominente de su anatomía; de hecho la más incisiva según la postura en la que se disponga su cuerpo, como por ejemplo para correr mucho, lanzarse a la piscina de cabeza o volar cual tenaz superhéroe.
A medida que fueron pasando los años y mi hermano fue creciendo, nuestra relación se fue estrechando o ensanchando, según se mire.
Con pocos años era como un tierno juguetito para los tres mayores. Alucinábamos al ver su carita cuando varias veces durante el mes de enero volvíamos a colocar todos los juguetes de los reyes magos en el sofá y repetíamos la escena de la mañana del 6 de enero. Su rostro era un maravilloso poema. Luego fue creciendo y los mayores empezamos a pelearnos por la papilla de fruta que dejaba por las tardes. Dichos cambios en la dieta, inherentes al desarrollo, hacían que ya no nos apeteciera presenciar cómo mi madre le cambiaba el pañal cuando se hacía caca. Si no, que se lo digan a mi amigo Fali que una vez en el patio de Las Dueñas pegó una tremenda arcada-con-propina al contactar sensorialmente con uno de sus "pastelazos". En fin, como decirlo, que el niño se nos hacía grande.
Comenzó a ir al Jardín de Infancia "Las Dueñas", donde se enfundó sus primeros disfraces en las fiestas de fin de curso; recuerdo uno naranja de pollito que no tenía desperdicio. Y luego al cole; primero al de los pequeños y luego al de los mayores, como está mandado. Ahí comenzó ya a venir todo el día pegadito a mí, de un lado para otro, siempre enredado entre las piernas, como el perrillo de George Valentine, el actor de cine mudo protagonista de "The artist". Yo lo llevaba a judo y a jugar al fútbol, le paseaba por los pasillos en una manta, le enseñaba los mejores escondites de la casa, tumbado en el sofá, le hacía volar subido a mis piernas, le enseñé los secretos para componer un buen equipo de chapas y los trucos del Spectrum Plus, le pasaba una y otra vez en el SúperCinexín las películas de Flash Gordon y Mickey y la lámpara mágica, yo que sé...
Durante muchísimos años compartimos cuarto. Cuando yo era un adolescente, él ya se había convertido en un niño grande, medio persona, si se me permite la expresión, y me lo llevaba a todas partes. Con mis amigos, a jugar al fútbol, al club juvenil de la parroquia, de aquí para allá, creciendo, creciendo, creciendo sin piedad ante mis ojos.
Luego llegó la edad del pavo y empezó a ponerse un poco pavo; ¿qué decir?, esa edad es lo que tiene. Nada serio; algo desobediente y desafiante ante la autoridad local, o sea, yo. Ahí tuvimos nuestras pequeñas diferencias pero no llegó la sangre al río y pronto las aguas volvieron a su manso cauce, permítaseme la redundancia de sendas metáforas fluviales.
Un buen día, de repente, descubrí fascinado que me había sobrepasado en edad. Se había vuelto muy maduro, se había echado novia y tripa, vestía ropa clásica y lucía patillas modelo "los-cuñaos-de-eso-es-así". Hecho un pureta, vamos. Andaba siempre para arriba y para abajo, de sarao en sarao, devorando cofradías en Semana Santa y cerrando casetas en Feria, guitarreando en el Rocío y carnavaleando en los carnavales... ¡Pura vitalidad! Mi primo de Madrid, Juancar se partía el pecho con las explicaciones de mi madre ante la evidente dificultad para tenerlo sentado cinco minutos: "Es que tiene mucha vitalidad".
Mas, ¡ay, granuja!, que el enano pinchaba en los estudios... ¡Pero cómo no iba a pinchar, si tenía los libros con el precinto! Tras pasar fugazmente por la escuela de peritos agrícolas, decidió dar el salto a lo que parecía ser una vocación más real, el magisterio. Y ahí fue enderezando su vida, aprobando asignaturas el tío con la metralleta ra-ta-ta-ta-ta y finiquitó la carrera con decisión y solvencia.
Una nueva disyuntiva en su vida. ¿Que camino tomar? ¿Opositar o buscar trabajo? Ahí surgió el germen de su aventura americana consistente en un enriquecedor bienio en Carolina del Norte. El pueblo de Hickory no ha vuelto a ser el mismo desde que él estuvo y luego se fue. Él no ha vuelto a ser el mismo desde que se fue y volvió. La vida le enseñó a vivir y creció para adentro. Se sentía como un vergel... como un pozo... (guiño para el artista y sus entusiastas seguidores). Entonces era sólo él. Él y su vida. Él y su trabajo, su coche, su apartamento de alquiler, sus muebles, sus cuentas, sus amistades, su dieta, su ahorro... Él y la distancia. Él y su soledad.
Lo que a otros podría haber afectado negativamente, a él le enriqueció y le convirtió en un completo adulto. Sentía y pensaba diferente a como lo hacía tres años antes. La madurez le alejaba de la agitación que antes le atraía. Algunos amigotes andaban algo estancados en lo que ahora constituía su pasado y su cuerpo le pedía pasar página. Pasar las páginas de tres en tres.
En su segundo año en los EEUU de NA se dedicó en cuerpo y alma a preparar las oposiciones de magisterio y tres cuartos de hora después de bajarse del avión en el aeropuerto de San Pablo (es una forma de hablar) se presentó y aprobó las oposiciones. ¡Con nota! El niño se nos había convertido, de la noche a la mañana, en funcionario del estado en su cuerpo de maestros en su sección de lengua extranjera o como se diga.
Casi al tiempo de comenzar a trabajar, comenzó casi por azar a dar sus primeros pasos en el mundo de la farándula (narración oral, eso). Un conocido cuentero sevillano (Carloco) pagó su cláusula de rescisión y se hizo con sus servicios, pasando ambos a fundar la compañía de títeres y cuentacuentos NoNiNá (http://webnonina.blogspot.com/). Desde entonces, sólo o acompañado, dedica su tiempo libre y parte del tiempo recomendado por los expertos al reparador sueño, a deleitar a niños y adultos con sus cuentos y sus obras de títeres, habiéndose convertido en un verdadero experto en llenar las bocas de sonrisas y los corazones de felicidad.
Y lo más importante de todo, se le ve feliz. Disfruta brutalmente con todo lo que hace. Su cabeza ya no está tan apepinada como cuando llegó a casa recién nacido (de pelo ahora anda parecido), pero su vitalidad es la misma de siempre, aunque con significativas mejoras en la canalización. Ni que decir tiene que en ello influye notablemente su conSciente espiritualidad. Para las personas como él deberían existir los días de 26 ó 27 horas, aunque los calendarios se embarullaran un poco. Le falta tiempo en cada uno de los días que vive. Sus días son algo así: por la mañana se va a correr y luego ensaya los títeres o crea marionetas, luego almuerza frugalmente y se va a trabajar (habitualmente de tarde); al salir, cuenta cuentos a niños en una biblioteca de Montequinto y luego a adultos en El Colectivo o La Estación. Se acuesta a las mil y, al día siguiente, vuelta a empezar. Otro día se va a contar a Villamartín o a Aznalcóllar o anda haciendo un curso de teatro o le sale una animación para un cumpleaños, hacer de maestro de ceremonias en una boda o poner al Tío Grillo en Adivino en una librería.
El tío, solito, se ha cargado el refrán ese de "Quien mucho abarca, poco aprieta", porque abarca y aprieta como el pulpo gigante de siete brazos. Y luego está el efecto que produce en las personas: los rostros que le ven y le escuchan. Eso sí es un espectáculo. Da igual que se trate de niños o de adultos, el efecto es el mismo. Antes de que se den cuanta, se los ha metido en el bote y le observan embobados, con esa medio sonrisilla de complicidad, de admiración, de satisfacción, de disfrute... como si les hubiera hecho cosquillitas en el alma con su grave voz y las elegidas palabras. Yo a veces, cuando voy a verle, me debato ante la disyuntiva de mirarle a él u observar las reacciones en los rostros del público con lo que siempre me pierdo algo.
En fin, tampoco creáis que es todo un paseo de rosas, que también tenemos nuestras diferencias, como cuando hablamos de politiqueos o de la invasión de los chinos o de alguna película sobre la que diferimos. Ciertas cosas las vemos de forma diferente, pero, ¿no es eso lo más normal del mundo?
Sé que ahora se siente intimidado porque yo he relanzado mi carrera artística con el anuncio de la primitiva, y teme dejar de ser el artista de la familia (jaja) y no sé cómo hacerle saber que nuestras carreras artísticas nunca nos separarán porque le quiero con locura; le quiero todo lo que se puede querer a un hombre con quien compartes sangre y alma, alguien a quien te sientes profundamente adherido pese a esas inevitables zonas de menor cohesión en nuestras pequeñas fronteras.
¿Qué por qué cuento todo esto? Pues porque no me lo podía callar.
Hoy celebro que hace 32 años que legaste a mi vida, hermano.
Te quiero.

domingo, 26 de febrero de 2012

Entre todos la mataron...



El lunes estuve todo el día de guardia y eso (salvo por el salario ganado honradamente, el estrechamiento de lazos con los compañeros y que el hecho de que tratar con pacientes siempre te enseña algo) es como si ese día desapareciera por completo de tu existencia.


El martes vuelves al mundo algo aturdido y oyes a todo el mundo comentar la misma noticia y alucinar con tu completa ignorancia sobre el tema y crece en ti esa sensación de "parece que me he perdido algo", que a veces ya no te abandona nunca.



Eso, precisamente, es lo que me ha pasado esta semana con las noticias en torno a las protestas e incidentes denominados "Primavera de Valencia"; nombre surgido en un claro guiño a la trascendente "Primavera árabe" del año pasado.



A medida que me fui poniendo un poco al día sobre lo ocurrido pensé: "tengo la impresión de que debería escribir sobre todo esto en mi blog" pero, claro, la primera pregunta fue: "¿Escribir qué?"



Francamente, haber visto alguna noticia en la tele o en internet y leer un par de noticias en un par de periódicos digitales comenzó a dirigirme, clara e inexorablemente, a un extraño estado de confusión. Me he visto obligado a seguir leyendo artículos en otros varios periódicos digitales de varios días de esta semana, a ver entre 6 y 8 vídeos de las noticias en youtube, a leer un informe de tres folios del secretario general del Sindicato Unificado de Policía sobre todo lo acontecido y echar un vistazo a lo que se cuece por los foros (indescriptible experiencia) de nuestra amada red.



Luego me he tomado dos "nolotiles" fresquitos (como decía "Er Juli", un ex-multi-toxicómano ascendido a sólo-poli-toxicómano que conocí una vez y me bautizó cogiendo agua con su gorra en el Río Quema, con el nombre de "Pastillita der camino", menudo personaje...) y me he puesto a teclear.



Debo indicar que yo no he sido rociero en mi vida. Resulta que trabajé tres años en el camino y guardo un recuerdo estupendo de aquella experiencia. Algún día os contaré estas cosas con más detalle (¡aunque resumidas!) y alguna foto.



A lo que iba. Que entre todos la mataron y ella sola se murió...



Primero y más reprochable, los comportamientos personales de algunos Policías, algunos políticos y algunos manifestantes violentos. La violencia, la cometa quien la cometa, y la estupidez, quienquiera que sea su portador, son vicios endémicos a desterrar.



Las cargas policiales fueron, en ocasiones, claramente excesivas y violentas. Bien es cierto que en los vídeos de los primeros días, se evidencia que su comportamiento fue correcto y, ¿por qué no decirlo?, ejemplar. Inicialmente, sólo se encargaron de preservar el tráfico y el orden, y proteger a los manifestantes de un posible entorno hostil. Los chicos (y no tan chicos) trataron de ampliar la barrera humana e invadir la zona de la calzada reservada al tráfico y, tras pedirles cortésmente que se retirarán, ante su negativa, comenzaron a trasladarlos a la fuerza, siendo levantados por los brazos en clara actitud de mística "Resistencia Pasiva", emulando al mismísimo Gandhi.



Por cierto:



polít. Resistencia Pasiva: Forma no violenta de lucha encaminada a conseguir logros políticos, sociales o económicos. Desarrollada por Gandhi, su programa de acción preveía la devolución de todos los títulos y homenajes, y el boicot a las escuelas, colleges, tribunales y autoridades.



La resistencia pasiva o "fuerza de la verdad", base de la filosofía de Gandhi, consistía básicamente en la desobediencia civil, al gobierno británico, dentro de los límites de la no-violencia. Aunque era duro para los hindúes lograr su objetivo, porque los ingleses sí actuaban violentamente organizando masacres, Gandhi ayudó a que su pueblo no perdiese la fuerza ni la esperanza ni la voluntad de obtener su independencia.



Para sustentar su filosofía, Gandhi utilizó un decálogo realizado por sí mismo, en el cual se pedía cumplir con lo siguiente: decir la verdad, practicar la no - violencia, practicar la castidad, comer frugalmente y lo indispensable, no poseer lo superfluo; sólo lo necesario, ganarse la vida con el trabajo, servir al prójimo, no temer a nada ni a nadie, etc.



Comenzaron los insultos, recriminaciones, desafíos y forcejeos con los policías. El ambiente se tensaba por momentos y nadie colaboraba para que sucediese lo contrario. Pero, cuando digo nadie, quiero decir NADIE. Luego llegaron las detenciones, las reacciones violentas, las agresiones a manifestantes y agentes, las piedras, la quema de contenedores, el zarandeo de coches, las arengas, las consignas, las manipulaciones de la información y las surrealistas declaraciones de la Delegada del Gobierno y del Jefe de la Policía, que se han cubierto de gloria.




Hay que aclarar que la Delegada del gobierno, Dª. Paula Sánchez de León, pertenece al nuevo gobierno del PP que alcanza ahora los 3 meses de mandato, pero el Jefe Superior de la Policía valenciana D. Antonio Moreno, lo ha sido durante todo el anterior gobierno socialista. Ellos son, en última instancia, los responsables de la actuación policial colectiva. Porque, luego está lo que hace cada agente a título personal, cosa que es responsabilidad exclusivamente suya. Debería haber investigación a todos los niveles y depuración de responsabilidades, incluso penales si fuera el caso.



Si nos remontamos al origen de todo este incidente, también encontramos detalles importantes. Todo comienza con unos chicos de un instituto de secundaria de Valencia que deciden manifestarse para protestar por el grado en que los recortes de educación estaban afectando a su centro. Resulta que la Comunidad Valenciana (gobernada con mucha "elegancia" por el PP) es una de las más endeudadas debido a la ruina e impagos a lo largo de los últimos años del Gobierno Central (hasta antes-de-ayer, del PSOE). Algo así como lo que ocurre en la Comunidad de Madrid (gobierno también del PP). Nada similar ha ocurrido en los pagos a comunidades de gobierno socialista, lógicamente.



Pues bien; el anterior gobierno adeudaba a la C. A. Valencia más de 200.000 millones de las antiguas pesetas. O sea, dicho de otro modo más masticadito, el gobierno central (PSOE) no pasa durante años suficiente dinerito al autonómico Valenciano (PP) que tiene que hacer ajustes en todas las consejerías (supongo), incluida la de Educación, con los consiguientes y consabidos recortes en mantenimiento al famoso Instituto Luís Vives, entre otros. Se ha dicho que no tenían calefacción, pero la realidad es que funciona sólo 2 horas al día. Los niños (así los llaman sus padres y amigos cuando los policías los zarandean; si no, no) se ven obligados a cubrirse con mantas en las clases, cosa que no les permite manipular correctamente sus smartphones. Perdón por el chascarrillo, pero jamás disfruté en los 12 años de colegio, ni el los muchos de la facultad, de calefacción en las aulas y jamás se me ocurrió llevarme una manta ni manifestarme por ello, pero vamos, que no lo critico. Dios me libre. Los derechos de uno hay que defenderlos por encima de todo. De las obligaciones y deberes, para qué hablar...




Tras los primeros incidentes leves, aparecen colectivos de izquierda (de todas las izquierdas, al parecer) muy vinculados algunos con movimientos antisistema, plataforma 15M, izquierdas nacionalistas, etc. que se suman a las manifestaciones incorporando ese cóctel explosivo de irascibilidad, violencia y masificación. Estos oportunistas grupos, aprovechan cualquier coyuntura para convertir una pacífica y controlada manifestación civil en enardecidas y, ¿por qué no decirlo?, agresivas manifestaciones, trastornos del orden público, altercados callejeros y desafío a las autoridades y al sistema. La policía actúa, evidentemente con contundencia (es su deber), y evidentemente con exceso (lo muestran las imágenes). Y comienzan las uñas a escarbar en la tierra y a desenterrar odios, banderas, fronteras y muertos. No hay que escarbar mucho, basta con un poquito y ahí están, semienterradas y semidormidas, las dos "Españas" de la guerra. Que si vuelve Franco, que si vuelven los grises, que si la derecha y que si la izquierda... Ya está montado el taco. Caña al gobierno de Rajoy, pero, sobre todo, por encima de todas las cosas, caña a nuestro país y a su futuro que depende más que nunca de la unión, de los esfuerzos y del trabajo colectivos, de nuestra imagen hacia el exterior y de la inversión externa.



Los policías han actuado en ocasiones con brutalidad y sus responsables superiores con negligencia: que se diriman responsabilidades y rueden las cabezas necesarias. No se puede ir como un loco con la porra y golpear a diestro y siniestro a manifestantes, periodistas, mujeres, chavales, viandantes, etc. Habrá que tener algún criterio. Igual que para abrir la boca, los políticos debieran pensar muy bien lo que van a decir porque hay frases que se digieren peor que un porrazo en los lomos. En cuanto a los perejiles de todas las salsas (que, a veces, se caen solos del bote y, otras veces, los ponen los cocineros), con la que está cayendo y lo difíciles que serán los próximos años, lo que menos necesitamos es que las revueltas y los antisistema nos impongan su sistema y aviven el rescoldo de una guerra fratricida.



Si algo he aprendido leyendo sobre esto es lo difícil que resulta informarse en esta era de la información. Lo que unos diarios te aseguran, otros te lo desmienten. Las realidades se manipulan y tergiversan al antojo y con total impunidad, con la clara intención de beneficiar a terceros o Dios sabe a quién. Del mismo modo que el talento y el sentido común rara vez inspiran a nuestros políticos y dirigentes, la imparcialidad y la honestidad brilla por su ausencia en los medios del cuarto poder, más bien arrodillados en un servil, interesado e institucionalizado partidismo.



Algunos datos:



-Parece ser que de los 34 detenidos sólo 2 eran menores.



-Parece ser que de los 16 heridos de los primeros incidentes, 11 eran agentes de policía.



-Parece ser que el 18 de febrero un miembro de un conocido colectivo de izquierdas de Valencia registró el dominio "primaveravalenciana.com". Dicho colectivo, la coalición de partidos de izquierda Compromís, alojó dicho dominio en su servidor. Hasta ese día sólo habían tenido lugar algunos incidentes, pero las cargas policiales más violentas se produjeron el lunes 20 de febrero, en respuesta a los disturbios y los altercados de orden público, en parte, provocados por los manifestantes más violentos.



-No soy ni de derechas ni de izquierdas; vaya por delante por si alguien tiene antojo de aclaraciones al respecto. Por ello me puedo permitir el lujo de criticar a todos los que la han cagado soberanamente, sean quienes sean.



Total, y por no aburrir, que entre todos la mataron y ella sola se murió...



Estaría bien, por una vez en la vida, que cada uno de los involucrados en esta historia desempeñara su labor de forma correcta y responsable, que se responsabilizara cada uno de sus errores, que no se manipulara a la opinión pública ni la información, que no se tratara de sacar provecho político de todo y de todos y que de una maldita vez se desterrara la violencia y la estupidez de nuestro país, que falta le hace.



domingo, 19 de febrero de 2012

Pequeños descubrimientos en la pintura

Me he embarcado en una pequeña aventura. Que sí, que sí, que os la cuento.
Veréis, ayudamos en el cole de los enanos siempre que podemos. Tenemos muy buena relación y nos encanta sentirnos útiles y aportar lo que esté en nuestra mano a las personas en cuyas manos hemos confiado la educación de nuestros pequeños cachorros.

Hace unas semanas, las psicólogas, encargadas entre otras cosas de los Talleres de Enriquecimiento para niños con altas capacidades, me preguntaron si yo podía darles algún taller. Les dije que sí, claro. En principio, la idea era algo relacionado con mi profesión, pero pronto se me ocurrió realizarlo sobre otro tema que es mi gran pasión: el arte.
Dicho y hecho. Me puse manos a la obra en la tarea de elaborar un proyecto de taller sobre arte en general y pintura en particular con la sana intención de que resultara atractivo, excitante... super-chuuulo para estos pequeños diablillos resabiados tan sobreexpuestos a escenas impactantes a través del cine y la televisión.
Difícil tarea, a fe mía.
Total, que decidí hacer un taller en varias sesiones, cada una con una pequeña parte teórica, otra parte de vídeos y otra (la más amplia quizás) de práctica en la que dibujaríamos al carboncillo y finalmente pintaríamos un cuadro de verdad, sobre un lienzo, con pinceles y pinturas...

Cuento todo esto, sinceramente, no por aburrir, sino como mera introducción a lo que viene a continuación.
He estado días buscando y rebuscando por internet, con el buscador de imágenes de gooooogle con la intención de hacer acopio de fotos de cuadros para enseñar a mis niños y niñas de 6, 7 y 8 años. ¡Dios mío, qué responsabilidad! Probablemente habrá sido la primera vez que estos niños se sumergen en el mundo del arte y la pintura, con todo lo que ello supone. Con el riesgo claro que sembrar en sus esponjosas mentes en formación y en su tierno alma infantil un germen de "pasión-por-lo-bello" o un germen de "qué-aburrido-es-el-arte" y condicionarles sus gustos para siempre jamás.
No podía hablarles de La Pintura sin hablarles previamente de El Arte y de las nueve artes: Arquitectura, Danza, Escultura, Música, Pintura, Poesía (y Literatura), Cine, Fotografía y la Historieta. Vimos y comentamos decenas de fotos de cada una de ellas y traté de hacerles ver que al arte está en sus vidas permanentemente pues nuestra Catedral y la Giralda, el baile Flamenco, la Macarena, la música de Bob Esponja, los pinturas con tiza en el suelo de las calles, Platero es pequeño, peludo, suave..., Toy Story 3, La foto de Einstein sacando la lengua o la de Inhiesta metiendo su gol en Sudáfrica y Asterix, Tintín y Mortadelo y Filemón también son arte...

La verdad es que fliparon. Andaban preguntándolo todo y levantando la mano constantemente, muy metidos en el tema.
Bueno, a lo que voy, que buscando fotos para mi pogüerpoin miré cientos de fotos y descargue decenas y decenas de ellas que he ido almacenando en carpetas. Busqué en páginas especializadas listados de los más célebres pintores de la historia. Hice unos pocos de copia-y-pega, rellené unos cuantos de post-it y acabé revisando, uno por uno, y gracias al impagable buscador de imágenes de gooooogle, muchos de los cuadros de estos grandes maestros.

He recibido con sorpresa y entusiasmo la certeza de un doble desconocimiento. Me explico:
He descubierto pintores de los que no conocía nada. Casi ni el nombre. Algunos de ellos me han fascinado.
He descubierto obras de pintores que ya conocía y que me han sorprendido y estimulado, redimensionando o reubicando a su creador.

A saber:

William Turner, pintor Inglés que vivió entre 1775 y 1851 y de quien dijo un crítico: "Hay un pintor que tiene la manía de pintar atmósferas". En sus últimos años se acercó a la abstracción en lo que representa un claro adelanto a formas de pintar propias de pintores de casi un siglo después.


Fernand Léger, (1881-1955) – Partiendo del cubismo, Léger se ve cada vez más atraído por el mundo de la máquina y el trabajo, atracción que plasma en obras.


Henri Matisse, cuyo uso casi puro del color en algunas de sus obras influyeron enormemente en muchas de las vanguardias posteriores. Conocía algunos de sus más célebres cuadros, pero he descubierto otras muchas maravillas del más salvaje uso del color.


Willem de Kooning, (1904-1997). Tras Pollock, la figura principal del expresionismo abstracto, aunque una de sus mayores aportaciones fue no sentirse atado por la abstracción, y recurrir frecuentemente a una figuración desgarradora (su serie de "Mujeres", por ejemplo) de gran influencia en artistas como Bacon o Freud.


El Bosco, (1450-1516) – El Bosco es una de las figuras más fascinantes de la pintura antigua. Profundamente religioso, El Bosco ve en la sociedad de su época el triunfo del pecado, de la carne, de todas las cosas que han arrebatado al ser humano su carácter angelical, y quiere advertir a sus contemporáneos de las terribles consecuencias de sus actos impuros. Para ello crea obras como "El tríptico de las delicias", considerado por algunos como un prólogo al surrealismo.


Jean Michelle Basquiat, el más importante y conocido del graffiti movement que apareció en la escena neoyorkina a principios de la década de los 80, una corriente artística cuya influencia –enorme, desde luego- en la pintura posterior todavía está por medir. "Cuando pinto no pienso en el arte, pienso en la vida" dijo.


René Magritte, (1898-1967). Una de las principales figuras del surrealismo, sus obras aparentemente simples surgen de una compleja reflexión sobre la realidad y el mundo de los sueños. La limpieza de sus cuadros y la carga ideológica los llena de fuerza y grandeza.


Artemisia Gentileschi (1597-1654). Su talento se halla entre los mayores del temprano barroco, deudor de Caravaggio. La primera pintora célebre que conozco (cronológicamente hablando en la historia del arte), mezcla la delicadeza con el impactante claroscuro y algunas escenas cargadas de violencia. Aún no entiendo cómo no había escuchado ese nombre en toda mi vida.
Judit y Holofernes de Artemisia Gentileschi

A mí me flipa todo esto, pero, claro, entiendo que a todo el mundo no. Espero que mi entusiasmo empuje a alguien a aceptar "ver arte" como "hobby" en el scattergories de su vida.
Se os quiere tela.