Collage íntimo

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Trocitos...

jueves, 9 de octubre de 2014

“VERANO AZUL”, “BOYHOOD” Y EL SACERDOTE CON ACENTO SOVIÉTICO

Bueno, pues ya pasó el cálido verano. Hace tiempo. La pura verdad es que me he relajado tanto y he tenido el tiempo tan ocupado, que no he sentido la necesidad de escribir en el blog. He estado leyendo mucho y he disfrutado de eso. A veces se me ocurría alguna cosilla, pensé en las típicas imágenes veraniegas, pero ya he hablado alguna vez de eso y tampoco quiero repetirme y aburrir al personal. Este año, no.
Pero llevo ya unas semanas con esta idea revoloteando por dentro de mi cabeza y me apetecía hablar de ello. A mediados de verano nos enteramos de que estaban reponiendo la famosa serie "Verano azul". Unos primos y amigos ya la estaban viendo. Hacía unos días que había empezado a emitirse a la hora del almuerzo, pero soy partidario enfermizo de no ver nada "ya empezado". Soy absolutamente incapaz de ver una película que lleve ya empezada cinco minutos… Pero, gracias a las nuevas tecnologías y  la televisión a la carta de TVE, pudimos iniciarla desde el primer capítulo.
Desde que los niños comenzaron a crecer y a ser medio personas, tenía clarísimo que quería que vieran esta serie. Mejor aún, verla con ellos. Guardaba un recuerdo virgen, por decirlo de algún modo, de aquel primer disfrute en su estreno de 1981. El recuerdo de una primera y única visión con ojos de niño, sin el vicio de alteraciones posteriores, de los "filtros" ejercidos por cada renovada perspectiva de diferentes edades. Me agradaba la idea de haberlo conservado así. Quizá por eso he descubierto tantas y tantas cosas al cabo de los años; porque ha pasado el suficiente tiempo, el necesario, y "mis ojos" han cambiado mucho.
"Verano azul", aparentemente, puede parecer una serie "infantil". Podría también, entre los que me incluyo, ser considerada como "familiar". Personalmente, y haciendo un órdago a la grande, diría más: creo que es una serie imprescindible para padres que quieran descubrir algo más de la vida y de los hijos, y aprender a disfrutarla como si fueran niños. Sirve, además, para aprovechar y ver algo "en familia" en ese aparato doméstico que nunca descansa. Recomiendo olvidarse de los Pokemon y de las noticias y llenar bien el sofá de cuerpos menudos y menos menudos, entrelazados, abrazados, bien juntitos… Y aprovechar las historias que se van sucediendo a lo largo de estos 19 capítulos de una hora, y aprovechar las diversas y cotidianas situaciones que en ellos se nos presentan para hablar, explicar y educar a nuestros hijos… Con medida y mesura, ¿eh?, que como se den cuenta de que aquello huele a encerrona educativa, salen por piernas y no hay quien los pille. Que ya sabemos cómo se las gastan.
En mi humilde y poco experta opinión, Antonio Mercero realizó en 1981 una de las grandes obras maestras de la televisión. Lo que ocurre, es que, a menudo, a aquello que se presenta con un tono amable y divertido, rápidamente lo clasificamos como obra menor, carente del fondo y la enjundia que tienen las obras puramente dramáticas. Craso error.
Esta serie, en mi opinión, y envuelta en un agradable tono de comedia infantil, es un gran drama cuyo tema principal es el viaje iniciático que nos lleva a todos de la infancia a la edad adulta. Esa edad crucial en que se descubren los grandes sentimientos, las grandes verdades y los terribles secretos de la vida de los mayores. Ubicada cronológicamente en un largo verano, de aquellos en que los hijos permanecían en el lugar de veraneo con las madres mientras los padres, salvo quizá un par de semanas, quedaban como "Rodríguez", solos en la vivienda familiar. Alguna que otra película del "landismo" ha nacido de ese concepto ibérico y cachondón, pero ese es otro tema… A lo largo de los capítulos y del verano, se suceden conflictos en torno a los grandes temas de nuestra existencia y van siendo tratados de forma tierna y aleccionadora. La paternidad, la amistad, la pérdida, el paso a la vida adulta, la política, los celos, la rivalidad, el amor, la sexualidad, la enfermedad, el conflicto generacional, el compañerismo y la solidaridad, y temas que entonces apenas comenzaban a brotar como el ecologismo y el divorcio.
Los padres de los chiquillos (salvo Agustín, el modélico y cercano padre de Bea y Tito) parecían no acertar nunca con la tecla en la difícil tarea de la educación y se indignaban e incomodaban con la amistad surgida entre los chicos y el binomio compuesto  por Julia, la solitaria pintora (María Garralón) y el viejo marinero y pescador Chanquete (Antonio Ferrandis). En el fondo, se deja entrever que el irresoluble misterio residía en algo tan sencillo y eficaz como saber escuchar, dedicarles tiempo, atenderles, preocuparse por sus cosas, empatizar con sus preocupaciones y sus problemas.
Aparte de deliciosamente divertida y llena de enseñanzas, esta serie es una magnífica ocasión para hacer eso, dedicarles tiempo, hacer algo tan sencillo como "ver la tele con ellos" y aprovechar para hablar y para aprender. Me refiero a nosotros.
* * *
Relacionada, en cierta forma, con estas sensaciones paterno filiales experimentadas con Verano Azul, necesito hablar de la película "BOYHOOD" (2.014), un film de Richard Linklater, director al que adoro y del que ya os hablé en relación a aquella trilogía "Antes del amanecer", "Antes del atardecer" y "Antes del anochecer".
Igual habéis escuchado algo sobre esta película (o incluso la habéis visto). Es esa cuya primera genialidad reside en su idea conceptual: contar la historia de la infancia de un niño (y su entorno familiar) usando a los mismos actores durante doce años. Al inicio de la película, Mason (Ellar Coltrane) tiene seis años y esta acaba cuando cumple los dieciocho y se marcha a la universidad. No recuerdo que "esto" se haya hecho antes y sólo por eso creo ya merece la pena ir al cine a verla. Un amigo me preguntó: "¿Pero la película tiene algo más o solo es "eso" de que son los mismos actores?". En mi opinión "eso" es sólo la punta del iceberg, el brillante germen que la hace brotar, pero el resto, el desarrollo de la historia, el afinado guión, las medidas interpretaciones, la insólita verosimilitud, la transparencia de intenciones, la emocionante verdad que muestra en cada personaje, en cada situación, en cada sentimiento.
Lo último que desearía es destripar la película contando qué ocurre e ella, pero, dado que no se trata de un thriller en el que es crucial no desvelar quién es el asesino hasta el momento final y dado que su secreto reside en haber sabido mostrar con genialidad pasajes de unas vidas normales y corrientes (de ahí su subtítulo "Momentos de una vida"), creo que puedo permitirme hablar un poco sobre ella. No mucho, tranquilos.
Mason (Ellar Coltrane) es un niño de seis años, de carácter más bien introvertido. Vive con su madre, joven, separada y abnegada, (Patricia Arquette) y su hermana (Lorelei Linklater). El padre (Ethan Hawke), un aspirante a músico que parece haber desaparecido de la faz de la tierra, sobrepasado por la precoz e indeseada paternidad, de repente vuelve a contactar con ellos y a formar parte de sus vidas en forma de visitas de fin de semana. Así inicia su andadura esta película, a lo largo de la cual se van sucediendo acontecimientos mágicamente cotidianos (con los que resulta fácil identificarse) y a veces dramáticos, propios de cualquier familia moderna.
La madre (Patricia Arquette) no parece ser capaz de controlar su vida, siempre corriendo de un lado para otro. Volcada en los continuos cuidados que precisan sus dos hijos pequeños, sufre el abandono de si misma y de su vida emocional. Cuando los chicos han crecido un poco, decide estudiar para labrarse un futuro. Pronto comienza una relación con un carismático profesor de la facultad. Se suceden una serie de relaciones y cambios de residencia que con frecuencia la alejan de la estabilidad buscada. Finalmente, tanto personal como profesionalmente, su vida parece asentarse, coincidiendo con la época en que los hijos comienzan a ser mayores y a hacer planes por su cuenta.
El padre (Ethan Hawke), es un tipo divertido, gran hablador y práctico consejero. Pretende ser músico. Cuando vuelve a sus vidas, su ex mujer le recrimina constantemente su inmadurez y falta de responsabilidad y compromiso. Durante las actividades de los fines de semana, a base de forzar un diálogo constante, consigue lo que parece un logro imposible para ella (por culpa de las ingratas e interminables tareas cotidianas) interiorizar en sus corazones, conocer sus inquietudes, sus necesidades y divertirse juntos. Aunque su posición es cómoda, pues carece de cargas diarias y aparece sólo el fin de semana para ratos de ocio, ejerce una gran labor de asesoramiento, de escucha, de complicidad y cercanía. Y, aunque de forma independiente, consigue convertirse un complemento indispensable para la educación inevitablemente apresurada de su exmujer.
La hermana (Lorelai Linklater) es una hermana algo mayor, distante y poco afín a Mason. Durante toda la película se mantiene alejada de él y rivaliza abiertamente en lo que parece una relación poco fluida. Mason la sufre con hábil resignación.
Doce años dan para mucho y, a lo largo de ellos, se entretejen, como en la propia vida real, las historias de Mason y de sus padres, sucediéndose momentos dulces y amargos, éxitos y fracasos, relaciones y soledades, ilusiones y decepciones, estabilidad y cambios… La madre de Mason tratando de crecer y encontrar la estabilidad emocional, la pareja definitiva. El padre, madurando y aprendiendo a asumir la triste realidad en la que la música solo será un hobby y debe resignarse a llevar una vida como la de los otros tipos normales.
Y Mason, el pequeño Mason, sin darse cuenta, librando una de las batallas cotidianas más duras que existen, la de crecer, la de madurar, la de hacerse hombre (más aún en esa peculiar cultura yanqui en la que a los dieciocho "picas billete" y comienzas a tener que buscarte la vida). Especialmente los chicos como Mason, sensibles, delicados, especiales, desplazados del prototipo de "chico popular" al que aspiran el 95% de los estudiantes de instituto norteamericanos, el triunfador, el súper-sociable, el capitán del equipo de fútbol que será coronado en el baile junto a la jefa de las animadoras. Mason no es nada de eso (me siento muy identificado con él). Es tímido, poco hablador, un poco "pa dentro", como decía Pedro Guerra. Pronto descubrimos su sensibilidad y esa forma diferente de ver el mundo que, con los años, acabará determinando su vocación y la que se intuye será su profesión.
En resumen, una película rica, cercana, identificable, tierna y amablemente conmovedora que, mostrando pasajes sencillos, me enseñó cosas de la vida que no sabía. Y, sobre todo, me regaló el milagro cinematográfico de ver pasar "una infancia" en dos horas y media, recordándome la cruel fugacidad de la vida, haciéndome tomar conciencia de lo rápida que puede pasar la de mis hijos, delante de mis narices, sin poder detenerla para alargarla, para saborearla. Todavía me dura el pellizco.
* * *
Vengo del tanatorio. Ha fallecido la madre de una amiga. Hemos escuchado misa y rezado en ambiente muy recogido. El sacerdote, que hablaba perfecto español con acento soviético, ha hablado como hacía tiempo que no escuchaba hablar a un sacerdote.  Ha comenzado diciendo: "María vivió setenta años. Yo no sé cuánto dura una vida; cuarenta años, cinco, setenta… Pero sí sé que lo importante es cómo se vive, lo que se hace con ese tiempo".  Y ha finalizado con un imperioso "¡Apresúrense a amar! La vida pasa fugazmente. Las personas desaparecen y sólo quedan sus recuerdos. ¡Apresúrense a amar! ¡Dediquen su tiempo a amar a los demás!".

El tiempo: esa cuarta dimensión que todo lo condiciona porque viaja a gran velocidad en una carretera de sentido único y que tanto nos preocupa a Linklater, al sacerdote de acento soviético y a un servidor.  ¡Apresurénse a amar!

martes, 3 de junio de 2014

La primera Comunión y la segunda Comunión

Querido hijo Salva:
No sé qué edad tendrás cuando leas esto, pero espero, de todo corazón, que te vaya todo muy bien y que seas muy feliz.
Te escribo esta carta-en-el-tiempo porque sentía la necesidad de escribir en mi blog sobre todo lo ocurrido esta semana pasada en torno a la celebración de tu primera comunión. No tenía muy claro a quién dirigir mis palabras y, se me ocurrió que, como siempre las dirijo a nadie-en-concreto, por una vez, para otorgarle la profundidad que requiere la ocasión, estaría bien dirigirla directamente a la persona interesada: tú.

Si no lo has descubierto ya, pronto descubrirás que muchas veces las emociones se viven de forma diferente a lo esperado. Recuerdo, por ejemplo, cuando leí aquella romántica monición en la boda de Andrés y Noelia y estuve llorando todo el tiempo, con aquella voz de pito y la nariz congestionada. Había leído aquel texto (que yo mismo escribí) varias veces en casa con total serenidad y solvencia pero en la iglesia, no sé qué me pasó. Quizá que estaba hablando del amor, de mi forma de amar a mamá…

Pero esto no viene al caso, quizá como ejemplo de lo inesperadas e impredecibles que pueden ser las emociones a veces. Me refiero, concretamente, al día que celebramos tu primera comunión: el pasado sábado, 24 de mayo de 2.014.

Como es lógico por tu edad, has estado ajeno a todos los preparativos y complicaciones que han surgido. Igual ya has sabido que inicialmente habíamos pensado hacer un almuerzo íntimo en familia, con los abuelos, titos y primos. Algo sencillo, sentaditos y sin complicaciones. Luego, empezamos a pensar en personas a las que íbamos a echar de menos, como nuestros tíos y primos, y algún que otro amigo (porque, todos, sería imposible) y cambiamos de idea. Ello suponía complicarnos bastante en la organización, pero, con un presupuesto solo algo mayor, podríamos invitar a mucha más gente. El tito Enrique nos ofreció la misma acogedora y bonita hacienda en Espartinas que había conseguido para Merceditas y solo quedaba elaborar un menú y dar cuatrocientos paseos al Makro, a la carnicería, a esto y a lo otro. La tita Mercedes se ofreció a hacernos unos litros de ese salmorejo tan rico que ella hace, la tita Marta un par de sus riquísimos brownies que tanto te gustan, Andrés nos recogería las tortillas de Kilómetro 1, en Bormujos, Yoyo se encargó de conseguirnos una freidora… Luego, el abuelo Salva nos ayudó con la impresión de los recordatorios y con la cizalla, Olga te prestó la chaqueta nueva de Álvaro, para que fueras hecho un pincel, Yoyo una chaqueta y una corbata de Armandito para que Quique fuera hecho otro pincelito. Mami estuvo planificándolo todo desde el principio, como solo ella sabe hacer, con mimo, con ilusión, con mucho trabajo y dedicación. No sé si recuerdas que hizo cientos de galletas, aquellas tuyas con el dibujo del recordatorio que yo te hice y las que regalamos a Armando y María. El tito Enrique nos acompañó y ayudó con las compras y organización y la prima Mari se vino el viernes con nosotros a ayudarnos con la limpieza y preparativos. Seguro que, como yo, todavía tiene metido en la nariz el olor de aquellas naranjas podridas que cubrían el Patio Zahorí cuando llegamos. Mami te preparó una mesa de chuches, chocolatinas y galletas verdaderamente impresionante. Con tanto amor, que la mesa estaba a rebosar… de amor. Ya habrás visto las fotos. Raquel, la madre de Alejandra nos regaló una caja enorme de bombones Lindt. Laura, la mamá de Martín, nos hizo aquellas grandes y preciosas flores de papel que la decoraban. Volvimos a colocar aquel "Photocall" tan chulo que había fabricado la tita Mercedes, esta vez con tu nombre y algunos adornos extra. Ya habrás visto en las fotos lo bien que lo pasó la gente posando poniendo caras con aquellos bigotes, sombreros y gafas… ¡Fue divertidísimo! Me acuerdo especialmente del primo Pedro, el hijo de mi primo Pedro, que no paraba de colocarse adornos unos encima de otros: las gafas, la peluca, dos sombreros, tres colgantes, un bigote, tres corbatas…jajaja.
Creo que debo recordarte cómo se portaron todos contigo: la gran cantidad de regalos que te hicieron, sin duda un absoluto aunque inevitable exceso. No sé si recuerdas cómo te insistí yendo de camino hacia la hacienda en que abrieras cada regalo con tranquilidad y dieras un gran beso y abrazo a quien te lo hubiera regalado, dándole las gracias y diciéndole que te encantaba… no como esos niños que abren un regalo detrás de otro, casi sin mirarlos y sin dar las gracias ni nada… Sinceramente, lo hiciste genial. Recuerdo cómo no eras capaz de articular palabra cuando te dimos la guitarra eléctrica que tanto deseabas tener. Recuerdo que yo te preguntaba insistente desde detrás de mi cámara de fotos: "¿Salvi, te gusta?" Y tú mostrabas esa sonrisa que me vuelve loco y no decías nada. Yo te volvía a preguntar y tú con la misma sonrisa silenciosa. "Hemos acertado", pensé, "No puede ni hablar".
Las malas lenguas me decían: "¿Pero, esto es un regalo para el niño o para el padre?" Y yo respondía al chascarrillo: "Para el niño, para el niño." Y pensaba para mis adentros: "Para mi niño de mi alma".
Espero que, a día de hoy, hayas aprendido a tocarla y seas algo así como el Jimmy Hendrix de Bellavista.
No sé si recuerdas el esfuerzo que hicieron Olga, Pepe y Álvaro, que tenían las tres comuniones ese día y tuvieron que repartirse y pasar unas horas en cada una de ellas. Y Ricardo, Mari Carmen y Paula, que tenían dos. Y Mili, Víctor, Elena y Victorcito que vinieron desde Chiclana para estar contigo.
Además, Olga y la abuela Ana nos habían echado una mano quedándose con vosotros mientras el jueves y el viernes hacíamos doble turno con los preparativos. ¡Qué suerte tenemos!
Por allí anduvo el tito Lolo haciendo fotos chulas de las suyas (porque yo andaba bastante atareado y, aunque iba haciendo, estaba en otras cosas) y encima nos hizo el favor de ir hasta casa porque, con las prisas, se nos había quedado allí la bolsa con las galletas de los recordatorios. Menudo lío.
Al final, un montón de gente nos ayudó a recoger todo, las mesas, las sillas, etc. Ricardo y Mari Carmen, El tito Fernan, Marta, el primo Juani…yo qué sé, mucha gente, seguro que se me olvida alguno (que me perdonen, eh, buen rollo…).
Igual ni sabes que el viernes a medio día todavía no habían arreglado aquella avería eléctrica que nos tenia en vilo porque a 24 horas de la celebración estábamos sin luz. Por allí andaban tres electricistas del ayuntamiento de Espartinas dando vueltas, con cara no sé si de póquer o de llevar un farol, tocando aquí y allá y diciendo de vez en cuando: "A vé, pruebe usté ahora". Y nada. A mamá le iba a dar algo. Cuando por fin vimos una bombilla encendida, rompió a llorar como una pava… la tensión acumulada, claro.
Por la noche, subí con el abuelo a llevar la chacina y el queso y la freidora y ahora la freidora no funcionaba. "¿Y cómo le digo yo esto a Elo ahora?", pensaba yo. La freidora me daba un poco igual, pero a mami le iba a dar un vahído, seguro… El sábado por la mañana Yoyo nos consiguió otra y agüeluco fue a buscarla muy tempranito, tan dispuesto y diligente como siempre…

Y tú dirás… ¿Aparte de para alargar el post, para qué me cuentas todo esto? Pues, por varios motivos.
Primero, para que tengas el recuerdo de muchas cosas que con el tiempo desaparecen de nuestra mente.
Segundo, porque quiero aconsejarte que nunca temas meterte en algún fregado gordo, en más complicaciones de las necesarias, a cambio de hacer algo que de verdad sientes como reunirte con tu familia y amigos. Que no te dé miedo ni pereza el trabajo, el esfuerzo, lo inesperado, los cambios, tomar decisiones… Que tengas la fuerza mental que ello requiere. Cuando pase el tiempo, aprenderás que la familia y los amigos es casi lo único de valor que tienes realmente en la vida y lo valorarás como se merecen.
Tercero, que cuando trabajas duro y pones el corazón, siempre aparecerá gente que te ofrezca su ayuda. Aparecerán manos de aquí y de allí que te aliviarán la carga y te allanarán el camino… Y ese golpecito de suerte que siempre se necesita. Es importante dejarse ayudar por los demás, porque requiere el ejercicio de la humildad y con ello también das la oportunidad a los demás de sentir el indescriptible placer que se siente cuando te olvidas de ti mismo para hacer algo por otra persona. Pocas acciones te van a reportar tanto placer como esa.

Y tú dirás… ¿Pero no ibas a hablarme de esas veces en que tus propias emociones te sorprenden? Pues, hijo, tienes toda la razón. Quería contarte cómo todos estos preparativos nos habían mantenido algo alejados de la profundidad y la trascendencia que la ocasión requería. Toda la semana previa corriendo de aquí para allá, sin poder estar un rato tranquilos para hablar, para reflexionar, para intercambiar unas frases sobre el significado de esa comunión que ibas a recibir, sobre cómo te sentías, sobre cómo me sentía yo… Y, claro, llegó el día. La noche, mamá y yo nos habíamos acostado cuando eran ya más de la una. Saqué mis "diazepanes" y le dije a mami: "Toma, mami, uno pa ti y otro pa mí". Y nos acostamos con el cuerpo repletito de cansancio y satisfacción. Todo estaba hecho. Bueno, faltaba la dichosa freidora, pero ¿qué más daba ya?
A primera hora lo de la freidora estaba resuelto y solo teníamos que hacer dos cosas: ponernos guapos y llegar a la hora (por una vez). Nos fuimos duchando, afeitando (eso solo yo, claro) y acicalando, vistiéndonos con nuestras mejores galas, todos estrenando ropita, barruntando ese maravilloso día que estaba por llegar. Recuerdo cuando os llamé para peinaros que os dije:
-Chicos, hoy un poquito de gomina, ¿eh?
Y vosotros, claro:
-¡Nooo, gomina nooo!
Y yo:
-Venga, que hoy tenemos que estar muy guapos que es la comunión de Salvita. Solo un poquito para que nos duren los pelitos en su sitio…
Y, claro:
-Noooooo, gomina, noooo…
Me acordé de Genaro, mi profesor de biología de BUP/COU y le cité:
-Que no estoy diciendo que si queréis que os ponga gomina. Que os informo de que os voy a poner gomina. A ver esas cabezas…
Luego el peinado con mimo, con la raya trazada con tiralíneas y los cabellos humedecidos, bien colocados. Sin prisa.
Recuerdo que Quique comenzó a decir esa frase que tanto os gusta decirme cuando os peino: "¡Papá, que no vamos a una boda! Y, a mitad de camino, cuando iba por la sílaba "bo" se detuvo y me miró sonriendo, como pillado…
Hicimos las cosas bien y llegamos muy prontito al Colegio Buen Pastor. Recuerdo que, por el camino, hablé por teléfono con Andrés (con el bluetooth, en abierto), con quien había quedado en la calle santo Domingo de la Calzada para darle el recibo para recoger las tortillas. Y me dijo:
-Quillo, que te estoy guardando un aparcamiento en la calle. ¿Tardas mucho?
-No, tío, vamos por San Francisco Javier. Dos minutos. Quillo, gracias, de verdad.
-Venga, te espero. Salvo que me tenga que pelear con un negro (hay "gorrillas" negros por esa zona), jajaja…
Y, cuando colgamos, preguntaste:
-Papá, ¿Andrés se va a pelear con un negro?
Mamá y yo no pudimos evitar reírnos con la ocurrencia. Te lo explicamos. Lo del negro y lo de ese gran amigo que es Andrés, que hace lo que se le pide y además, lo que no se le pide.

Y tú dirás, ¿pero, no me ibas a contar lo de esas emociones que a veces te cogen por sorpresa? Sí, hijo. Ya sabes lo pesados que somos los padres a veces. Y yo en especial. Pero es que quería aprovechar para insistirte en la importancia de cuidar y conservar a los amigos. Los amigos de la infancia con frecuencia acaban diluyéndose con el paso de los años, pero, con frecuencia también, se da el caso de que tiene uno la suerte y el talento de conservarlos para toda la vida. Para ello, hay que quererlos, cuidarlos, comprenderlos y tolerarlos aunque uno no los comprenda del todo. Ahora, día sí y día no, por esas tonterías del patio del colegio, vienes diciendo que ya no eres amigo de este o del otro y al día siguiente quieres que se venga casa con esa vehemencia de los ocho años que no sabe escuchar un no por respuesta. Sé que pronto madurarás y me gustaría que ese fiel sentimiento de amistad sea uno de los valores que gobiernen tu vida.

Una vez en el colegio, los encuentros, los besos, los piropos y las frases esperadas y necesarias. Los niños con sus corbatas de siempre, algo mejor compuestas de lo habitual. Las niñas con sus blancos vestidos y sus diademas de flores. Todos con esas sonrisillas nerviosas y el dulce dolorcillo de barriga de los grandes momentos. El alocado trámite de las fotos y el vídeo, la espera y, por fin, la entrada a la capilla.

Tuvimos la suerte de que nos tocara asiento en el primer banco y la perspectiva era estupenda. Pronto entrasteis todos, con vuestras manitas unidas delante del pecho y esas muecas de los labios nerviosos que se aprietan, se mueven y enseñan los dientes sin mucho control. La ceremonia se desarrolló de forma amable, íntima y recogida. Fuisteis participando a través de las lecturas y ofrendas y respondiendo a las preguntas del divertido padre Raúl, poniendo en evidencia que vuestra envidiable espontaneidad se mantenía intacta y que los nervios seguían haciendo de las suyas. Toda la ceremonia estuvo acompañada, de forma realmente hermosa, por unos bien elegidos cantos dirigidos por míster Miguel, aquel profe de inglés que estuvo unos años en nuestro cole. A veces con la guitarra, otras con el piano. La quietud de la capilla, vuestra imagen en el altar, la ceremonia reinante y la emotiva música envolviéndolo todo consiguieron emocionarnos hasta el punto que mami (al igual que otras muchas mamis) lloraban, sonaban suave y discretamente sus narices y enjugaban las lágrimas con cuidado de no echar a perder el trabajado maquillaje de sus ojos. Yo, que ya sabes que soy bastante llorón, también anduve hecho un trapillo, con un nudo en la garganta, los ojos como si me hubiera entrado arena y enjugando alguna lagrimilla empecinada en salir de mí. Yo miraba al padre Raúl, su rostro sereno. A la adorable seño Almudena, vuestra catequista y responsable de Pastoral del colegio. A la seño Manoli, seño de religión también. El rostro orgulloso y feliz de vuestra seño Valme, todo bondad y dulzura, como es ella. Observaba a los otros padres y madres en los primeros bancos, con los ojos humedecidos, a los fotógrafos y camarógrafos haciendo su trabajo con toda la discreción que podían, a míster Miguel que dirigía al coro con suaves movimientos de cabeza y cuello, pues tenía las manos ocupadas tocando las teclas del piano. Y todo era perfecto.
Tú andabas algo repatingado en tu silla pero, ya antes, en una "conversación de gestos" que habíamos tenido, me había comprometido (con un firme asentimiento con los labios ligeramente apretados) a no decirte nada más. Supongo que aquello también era perfecto porque no eras más que un niño. Haciéndote mayor, pero un niño.
Cuando llegó la hora de la comunión, el padre Raúl recomendó expresamente que se acercaran a comulgar aquellos que estuvieran preparados, es decir, quienes hubieran realizado la confesión. Me llamó la atención esa poco habitual advertencia expresa de algo consabido y pensé que igual había poca cantidad de formas consagradas. Dudé un poco, pues no me había confesado, pero deseaba compartir esa comunión contigo y di por supuesto que Dios daría por buena aquella pequeña desobediencia. Tras verte recibir tu primera comunión, me levanté a comulgar y volví a mi sitio, donde me arrodillé y uní mis manos sobre mis ojos cerrados.
"Por favor, Dios mío, dame tiempo", recé inesperadamente. "Gracias por este día, por mis hijos y mi esposa, por mi familia. Gracias por todo lo que considero una maravillosa vida". Y ahí me rompí del todo, llorando discretamente, con la cara tapada por mis manos en el gesto natural de la oración. "Permite que crezcan sanos y llenos de bondad y dame tiempo para verlo…" Me sentí mal por ese impulso egoísta de pedir por mí pero, hijo, así brotó desde mi corazón. Llevaba un par de semanas con una especie de bulto en la pierna izquierda que me tenía preocupado. Ya sabes que yo no soy muy asustón para estas cosas de la salud. Mami suele asustarse más y yo tiendo a quitarle importancia a las cosas y a pasar un poco. Pero el bulto había crecido y recurrí a consultar con Cristina, una compañera radióloga del hospital, para que me echara un vistazo con el ecógrafo. Esto fue el miércoles antes de la comunión. Me dijo que era líquido y que no parecía verse nada más, aunque no sabía muy bien de dónde había salido. Se me vino encima un ramalazo de hipocondríaco y comencé a pensar demasiado en tumores, diagnósticos y en la muerte. Una estupidez, claro. Lo más probable, según me han dicho luego dos traumatólogos es que sea algún tipo de derrame fruto de un traumatismo. Pero esa semana fue dura. Muy dura. A mami no le conté nada de esto porque bastante teníamos ya con el problema de la luz, las galletas, la freidora y los contratiempos como para que yo le pusiera la cabeza en órbita con mi bultito. En fin, te cuento todo esto porque probablemente, dentro de unos años, cuando leas mi blog, esto se nos haya olvidado y quiero que sepas que aunque tuve ese impulso egoísta de pedir en primera instancia por mí, eras tú en lo único que pensaba, en tu corazón, en tu futuro, en tu cuerpo espigado, en tus grandes paletas de conejillo, en tu pelo engominado a regañadientes, en tu impaciencia con los besos que te tiraba y mis insoportables indicaciones sobre cómo sentarte adecuadamente, en los celillos que le tienes a tu hermano, en cómo me duele no ser capaz de conseguir que sufras menos, que no te enfades, que comprendas cuánto me duele cuando te riño, castigo o doy un catecillo en el culo. Pensaba en ti, en cómo sería tu futuro, tu vida. En cómo esquivar todos los escollos que nos van a amenazar bajo las olas. Pensaba en lo orgulloso que me siento de ser tu padre y en la imposibilidad de describir cuánto te quiero.

Ayer fuimos a misa otra vez y recordé cuando días antes de tu primera comunión nos preguntaste "¿Y la segunda y tercera comunión cuándo son?" Estuviste sentado a mi lado, nos cogíamos la mano. Yo te explicaba cosas.
-Papá, ¿y me van a dar vino?
-Creo que no, hijo. En las misas normales no suelen darlo.
-¿Solo la hostia?
-Normalmente sí.
-Ahora vamos y cuando el sacerdote te diga "El cuerpo de Cristo" tú abres la boca… ¿Sabes lo que tienes que decir?
-Sí, "Amén".
-Muy bien. No vayas a hacer cosas raras con la boca con la hostia dentro, eh… Luego te vuelves derechito a tu sitio, te arrodillas y rezas un ratito. Cuando acabes, te sientas normal y ya está.
Cuando estábamos los dos arrodillados le miraba con el rabillo del ojo y veía cómo estaba mirándome él a mí. Cuando me incorporé para sentarme, él hizo lo mismo, como si hubiera estado esperando esa señal para saber que ya era el momento.

Te quiero con toda mi alma, hijo. Felicidades por tu Primera Comunión.
Gracias por mirarme de reojo.

--
Salvador Terceño Raposo

viernes, 18 de abril de 2014

La Semana Santa y el Miércoles Santo

Con frecuencia redescubrimos cosas cuando las vemos a través de los ojos de otras personas, como cuando vienen amigos de fuera y nos reencontramos con nuestra ciudad o cuando vivimos algo transmutados en los niños que una vez fuimos pero, esta vez, bajo la piel de nuestros hijos.

Este año ha sido el primero que he salido se nazareno junto a mis dos hijos. Salvita ya se estrenó hace dos pero Quique era demasiado pequeño. El año pasado la pérdida el mismo miércoles santo de nuestra querida tita Conchi hizo que nos olvidáramos de la estación de penitencia. Y este año, que Quique es ya un hombrecito de seis añazos, no había mucho que pensar.

Los preparativos siempre son curiosos y reveladores, y van, como pulgarcito, dejando pistas por el camino. La cosa es que, como es lógico, de la noche a la mañana, necesitábamos una túnica y una varita. Ahí aparecen los buenos amigos de siempre. Nuestro querido Lalo (buena persona de profesión y cirujano odontoestomatológico y cantautor flamenco en sus ratos libres) nos dejó una túnica de cuando era niño que, con dos arreglillos quedó como nueva. Mi padre, que ya no sale de nazareno los miércoles santos, me hizo el honor de dejarme su cíngulo. Salvita llevó el mío y Quique el suyo.

Llamé a mi queridísimo amigo Rogelio por si tenía una varita por ahí en alguna esquina y prometió preguntar. Poco después me dijo que había preguntado a su padre (Rogelio Sr.) y que le dijo que tenía la que él llevó de niño guardada pero que esa no se la dejaba a nadie.

-¿Para quién era? –preguntó.

-Para Salva Terceño.

-Salva Terceño es de la familia. Que la limpien, que tiene que estar hecha polvo…

Y yo me siento tan orgulloso de mi nombre y mi apellido, de mi padre, de mi familia… y pienso en la responsabilidad que he contraído para con mis hijos.

 

Las semanas santas se parecen mucho unas a otras. Están llenas de tradición; de rituales y repeticiones, de fotogramas retenidos, de momentos eternizados. Por ello, durante estos días es inevitable recordar y rememorar pasajes algo añejos de nuestra propia historia.

Prácticamente todos mis recuerdos desde que tengo uso de razón se sitúan viviendo en el piso de "Las dueñas", en la barreduela de San Quintín. Doña María Coronel, para que nos ubiquemos en el centro, entre las iglesias de San Marcos y los Servitas, San Román, Los Terceros, el convento de la Paz (la Mortaja), Santa Catalina, San Juan de la Palma, Montesión, Las siete palabras y las otras decenas que hay por la zona. A mi padre siempre le gustó la Semana Santa y las cofradías, dando siempre más importancia a la profundidad de la fe y el sentimiento cristiano y huyendo de los conflictos internos de las hermandades y sus vericuetos. Desde niños, jugábamos a aprender las hermandades que salían cada día, los nombres de sus imágenes, los autores de éstas y las curiosidades cuyo conocimiento bien pudiera valer la recompensa de cinco o diez duritos.

-A ver, por cinco duritos, ¿en qué paso sale un pelícano y qué representa?

- ¡Yo! ¡Yo! ¡Yo!

-¿Esta os la he preguntado ya?

-Sí, pero ya no vale.

-A ver, venga.

-El pelícano sale en el paso del cristo del Amor y representa el amor en la imagen de una madre que se abre el pecho para dar alimento a sus crías. ¡Venga esos cinco duritos!

- Te los apunto.

Cada año salía a la venta un librito con toda la información de las hermandades y lo esperábamos con verdadera expectación. Luego, durante la cuaresma, algún acto de alguna hermandad, los vía crucis, los ensayos de los costaleros, el pregón del Domingo de Pasión, las procesiones del Viernes de Dolores, la casa oliendo a incienso y las marchas sonando en el viejo radiocasette International que trajeron de Canarias y luego en el mucho mejor equipo Pioneer del salón. Escuchábamos una y otra vez el disco del célebre pregón de Antonio Rodríguez Buzón y leíamos "Cómo llora Sevilla" del padre Cué y nos reíamos con las teatrales declamaciones de Martha11.

Ay, aquella ventanita
de la calle de la Feria,
donde se asoma la niña
de cutis azul y ojeras,
la niña que mira triste
y está enferma!
Siempre, cuando pasa el palio
verde de la Macarena
se para ante la ventana,
y como es la calle estrecha
saca su brazo de luna
y acerca el palio, y lo besa...
Y en el terciopelo verde
sus labios de rosa seca
dejan temblando un suspiro
junto a los flecos de seda:
-"¡Tú que pasas, Esperanza,
sáname, que estoy enferma!"

Siempre salíamos el domingo de Ramos por la mañana a ver los pasos en los templos y a coleccionar alfileritos y pegatinas de las diferentes hermandades en nuestra solapa. Solíamos quedar con algunos tíos y primos y tapeábamos por ahí, cosa que nos encantaba. Luego, a ver procesiones guiados por la hoja recortada del ABC con el itinerario oficial, buscando el lado bueno, la esquina en que siempre le tocan marchas, la estampa inolvidable. Cuando empezamos a ser medio personas, mi padre nos llevaba algunas noches a rincones más íntimos y, entre susurros, seguíamos aprendiendo cosas de la Semana Santa y de la vida.

Con seis años hice mi primera estación de penitencia, todo el recorrido, como debe ser. A partir de ahí, cada Miércoles Santo acompañaba a mi padre, primero con una varita y luego con un cirio. Años después se nos unió nacho, reiniciando el proceso.

Cuando fuimos mozos, se instauró una doble tradición: la del día de ir a sacar las papeletas de sitio, noche que nos tomamos una cervecilla acompañada de "la mejor tortilla" o una suculenta "pringá" en la legendaria Bodeguita San José del Arenal (frente a la capilla del Baratillo) propiedad desde hace años de una familia de montañeses, la familia de Nicolás Bueno. La otra tradición es la de oír la misa de los hermanos del Cristo a las ocho de la mañana del Miércoles Santo y luego visitar las iglesias de todas las hermandades del día. Tras la misa, los saludos de rigor y asomarnos a los tablones a ver el tramo en que estábamos ubicados, traslado al barrio de San bernardo y luego a la Sed. Desayuno doble (dos cafés y dos tostadas para cada uno) y zumbando para el centro a visitar las iglesias del Cristo de Burgos, las Siete Palabras, La Lanzada, Los Panaderos y El Buen Fin. Compra de los últimos caramelos y a descansar a casita donde mi madre siempre había preparado alguna comida de fácil digestión para evitar un exceso de sed o pesadez durante la tarde. Tras el oportuno descanso, nos vestíamos las túnicas y rezábamos juntos. Una vez realizada la foto de rigor, las tres siluetas azules nos lanzábamos a la calle en dirección a la calle Adriano, sorteando gentes, señales de tráfico y a los nazarenos de San Bernardo que ya andaban por la calle Imagen o la Alfalfa.

A la vuelta, con los pies reventaditos y el cartón marcado en la frente, nos esperaba un suculento banquete de gazpacho, ensaladilla, filetes empanados y torrijas, con mi madre sentada en la cocina con todo dispuesto.

Y los años fueron pasando y os fuimos haciendo mayores, nosotros y mis padres. Y con ello la distancia porque es ley de vida, y llegan los amigos, las pandillas, las novias. Y ya no veíamos los pasos con mi padre, que se solía quedar en casa, cansado de la semana. Y era yo el que explicaba cosas a mis amigos, cosas que había aprendido de él. Y luego vinieron las bodas y los hijos. El cambio de residencia a un barrio periférico. Las Semanas Santas casi sin pisar el casco antiguo, salvo quizá para la salida del Miércoles Santo…

 

Ahora los niños han crecido y, a veces, incluso parece que me escuchan. No han crecido en la calle Doña María Coronel, rodeados de iglesias, pero comienzan a sentirse atraídos por las cofradías. Ahora yo soy el padre y les explico el porqué de las cosas, trato de explicarles la fe, su sentido y su misterio. Trato de descubrirles los misterios de la complicada y contradictoria vivencia sevillana de la Semana Santa, del sentimiento cofrade, de la importancia de la fe por encima de la adoración a las imágenes…

Jugamos también a "las preguntitas" y aprovecho cada segundo para hacerles llegar la importancia de la bondad, del amor, del trabajo, de la educación, del respeto y de todo aquello que pueda ayudar a convertirles en unas buenas personas.

Así que, finalmente, este ha sido el primer miércoles santo en el que la tercera generación de Terceños, ha realizado unida la estación de penitencia. Tras una mañana de nervios, de preparar bolsitas de estampitas y medallitas, de repartir caramelos, de vestir la túnica y ponerse y quitarse el capirote doce o catorce veces, llegó la hora. El abuelo Salva almorzó con nosotros y nos ayudó a vestirnos, rezamos juntos y luego nos llevó a la capilla. Mientras caminábamos desde el Paseo de Colón hacia la entrada a la plaza de toros (donde se forman los tramos) volvían a caminar las tres siluetas azules, una más alta y dos más pequeñas, esquivando personas y señales de tráfico… En el escaparate de una tienda de sanitarios pude observar nuestro reflejo y pude ver el reflejo de mi historia, de la historia de mi familia. Se repetía como por arte de magia, como se repiten los rituales y las tradiciones. Y aquel reflejo me interrogó fugazmente sin terminar de hacer ninguna pregunta porque yo ya me estaba yendo.

-¿Quién es ese hombre, papá?

-Es el diputado del tramo.

-¿El que manda?

-Más o menos. Es el encargado de organizarlo.

-¿Por qué lleva un palo?

-Porque es el que manda y con él da golpes en el suelo.

-¿Queda mucho para salir, papá?

-Media hora o así.

-¿Cuánto hace que hemos llegado, una hora?

-No, cinco minutos. ¿Alguien quiere ir al baño, ahora que hay poca gente?

-No, papá. Luego, antes de salir.

-¿Por qué esos nazarenos no llevan el capirote, papá?

-Porque son los penitentes que llevan las cruces y no lo llevan.

-Ah. Y, papá, ¿qué es esa cola?

-Supongo que para ir al baño.

-Papá, quiero ir al baño.

-¿Y tú quieres ir?

- No, yo quiero agua.

-Ve bebiendo poco a poco que si no, luego te va a entrar ganas cuando estemos en la calle.

-Papá, ¿me pongo ya el capirote?

-No, hijo, todavía queda tiempo.

-Yo me lo quiero poner.

-Pues póntelo, pero luego no me digas que tienes calor.

-¿Quedan ya cinco minutos o diez?

Y, al final, salimos, juntitos, en el octavo tramo del cristo. Y yo sólo podía estar pendiente de ellos, de que no se atascaran dando caramelos, de que no dieran el paquete de estampitas en el primer minuto, de que no se chocaran con el nazareno que iba delante, de darles agua, de reponerles caramelos, de señalarles dónde había una amigo, de avisarles de que pronto veríamos a mamá, de que se dieran un segundo la vuelta para poder ver el paso, de que dieran un caramelito a una anciana en una silla de ruedas, de que no comieran demasiados caramelos para que no les diera sed, de que se levantaran el antifaz sólo un ratito, que miraran os techos de la Catedral y escucharan lo que sonaba por los altavoces, que aprovecharan para rezar un poquito… que síii, que cuando salgamos de la Catedral os podéis ir con mamá…

Luego, tras irse con la madre, me pasó algo extraño. Fuera de suponerme un alivio o un desahogo, se apoderó de mí una extraña sensación de vacío. Me faltaban ellos. Mi estación de penitencia ha adquirido una nueva dimensión, la de dedicarla a ellos y sin ellos, parecía perder parte de su sentido. Hoy se me han saltado las lágrimas cuando Elo me ha dicho que poco después de salirse, Quique se dio cuenta de que me habían dejado solo y se emocionó y se le enrojecieron los ojos. Recordándolo en la comida se le han saltado las lágrimas mientras se reía nerviosamente. A mí se me ha hecho un nudo en la garganta y se me han saltado también. No creo que haga falta explicarlo.

Finalmente, me dediqué las dos horas que restaban de vuelta hacia la calle Adriano a decir a la gentes y niños que esperaban que no me quedaban caramelos, estampitas ni medallitas y que no les podía dar cera. Entre vez y vez traté de rezar algo y a ratos me dedicaba a algo que siempre me ha gustado, que es observar a la gente.

Las pandillas de niños y niñas en plena edad del pavo que tontean y flirtean, algunos ya pasean con novia y se les nota aunque traten de disimularlo. Los grupitos de chicas adolescentes que en primavera florecen y rompen en hermosas mujeres. Los grupitos de chicos adolescentes adornados con el peinado de moda entre los futbolistas que portando auriculares, siguen los goles de la final de la Copa del Rey. Veo en los matrimonios rondando la cincuentena con hijos preadolescentes que aún no salen solos, el reflejo de mi próxima etapa. ¿Así seré yo? Me pregunto. Algunas parejas se cogen de la mano y se hacen muestras de cariño. Otras esperan con los hijos en medio. Las novias de algunos nazarenos caminan a su lado, llevan el móvil en la mano y teclean no sé qué cosa que parece no poder esperar. Una señora mayor pregunta qué tramo es, sin quedar claro si desea que llegue el paso o que todo aquello acabe pronto. En el hueco de un bar, unos novios retozan sentados, el detrás de ella. Él es muy poca cosa y ella una mujerona que cierra los ojos mientras el chico se esmera en hacerle caricias por el rostro con sus manitas delicadas. A ratos deja las caricias y le da besitos en la sien y la mejilla. Luego sigue con las caricias. Tras un rato, le ofrece su mano derecha para que ella la coja con la suya izquierda y él apoya las dos sobre el generoso seno de la chica, quedando con los ojos cerrados los dos inmóviles.

Hay un conato de pelea entre un joven alto y musculoso y un hombre bajito y delgado con aspecto de no querer envejecer que tiene en brazos un niño con toda su cara. Parecen dos gotas de agua. El canijo es un poco cani y parece haberle soltado una fresca al forzudo que le echa una mirada y hace ademán de girarse con el puño apretado.

-¡Cuando quieras! -Le grita el hombre cani con el niño en brazos-. ¡Tú y yo! ¡Tú y yo!

El adonis va con una señora que parece su madre por la edad y por cómo lo empuja hacia adelante para alejarlo de la trifulca cogido del brazo.

El niño en brazos (que tendrá unos tres o cuatro años) mira a su padre y no consigo descifrar qué puede pasar por su mente. Algo debe estar aprendiendo y grabando en su "disco duro".

Delante mía va un nazareno que parece conocer a media Sevilla. Durante toda la procesión, ha ido saludando tanto a personas situadas en nuestro lado como en el lado contrario, sin preocuparle abandonar su puesto y atravesarse. Es un tipo súper entrañable. En varias ocasiones me ha hecho comentarios sobre los niños, muy amigable y cordial, incluso cariñoso. Me entran ganas de hacerme amigo suyo.

-Soy el cuñado de Alfonso –le dice a alguien dándole catorce caramelos.

-Soy Javi, el primo de Lola –le grita a una mujer al otro lado, acercándose a saludarla.

-Soy el vecino de Manuela, tu prima –y le pega un abrazo a un señor con bigote.

Se abraza con los diputados en varias ocasiones y comentan asuntos varios repetidas veces. Se vuelve y me pregunta qué tal acabaron los niños. Estoy a punto de pedirle el teléfono.

-Soy Javi, tita –dice tirando un puñado de caramelos como si fuera un rey mago.

-Perdona, puedes tirarme la lata de cocacola –le pide a una chica cruzándose a la acera de enfrente. Luego vuelve a su sitio. Luego vuelve a la acera de enfrente y le da una medallita a la chica-. Oye, que gracias, eh.

Saluda con la mano a un grupo en segunda fila. Les lanza unas estampitas.

Cuando ya estamos a punto de entrar, se abraza a uno de los vigilantes a la entrada de la capilla.

-Otro año más –le dice-. Soy Javier.

Y le da unas cariñosas palmaditas en la cara al otro. Este tipo es mi ídolo.

Entro por fin en el templo sintiéndome aún vacío, incompleto. Salgo a la calle por la puerta de atrás a respirar aire fresco. Saco el teléfono. Elo me ha mandado una foto de los niños muertos de risa al llegar a casa. Se les ve cansados, pero inmensamente felices. Se me llena el alma de vida, de emoción. Tecleo en el Whatsapp "Te quiero" y varios de esos iconos que tiran un besito en forma de corazón y salgo hacia el paseo de Colón donde he quedado con el santo de mi padre que viene a recogerme.

Una vez en casa, todo está en calma. Los niños ya duermen. Elo medio se despierta y me pregunta balbuceando ¿qué tal? Me quito la túnica y la cuelgo.

En el cuarto de baño me miro en el espejo. Tengo "mu" mala cara y "mu" malos pelos. Meto los pies en agua caliente mientras me como una torrija y el placer se multiplica. Me acuerdo de mi madre, de Nacho, de mi padre, de mi tía Conchi. Pienso en Elo que duerme en la habitación de al lado y ya es una de esas sacrificadas madres de la semana santa. Sacrificio doble porque, además, ha dejado de ir a ver salir como cada año hacía con sus padres, su hermandad de San Bernardo. Me acuerdo de mi suegra y de mi suegro. Me acuerdo de las caras de felicidad de los niños y, finalmente, me acuesto.

 

Cansado pero feliz.


--
Salvador Terceño Raposo

miércoles, 5 de marzo de 2014

Ola ke ase

Ola ke ase (saludo de moda).
En esta breve “frase”, así a bote-pronto, cuento ocho o nueve faltas de ortografía y no sé cuántas encontraría la chavalería llamada a pagar algún día nuestras pensiones…

Me encanta que le gente lea mi blog; la familia, los amigos, los millones de usuarios que pululan por la red… pero lo último que desearía es aburrir al personal. Así que, con el deseo de evitar sobresaltos, decepciones y collejas, aviso: esta entrada trata sobre ORTOGRAFÍA y sobre cómo escribir correctamente. Es larga, muy larga. Y, si alguien piensa que este tema no le interesa lo más mínimo, haría bien en dejarlo aquí. Lo entiendo, de verdad. Pensé subdividirla en dos o tres entradas de menor extensión pero, finalmente, pensé, ¿para qué? ¿Para aburrir por fascículos? Mejor todo de golpe y quien quiera que lo esquive de un solo salto.

Ahora bien, en mi humilde opinión, la ortografía debiera ser un tema de de interés general. Nuestros dirigentes y responsables en la esfera de la Educación parecen no pensar lo mismo, pues se ha asumido con total naturalidad que cada año miles de alumnos acaben sus estudios de bachillerato y accedan a la formación universitaria con una despreocupada incapacidad para escribir sin faltas de ortografía. Por no hablar de redactar un texto propio con una correcta gramática, una rica semántica y una puntuación acertada. Si esto no ha sido una prioridad en la educación preuniversitaria, menos aún en esta Universidad de contenidos tan poco “universales” que ha llegado a comienzos del siglo XXI con los mismos ropajes que vestía hace un siglo.
Esto no es más que otro síntoma de la triste realidad que pone en evidencia cada nuevo INFORME PISA (http://es.wikipedia.org/wiki/Informe_PISA). Este informe lo realiza la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) tras analizar los resultados de una batería estandarizada de pruebas que evalúan capacidad lectora, matemáticas y ciencias en alumnos de quince años (secundaria). Tanto España, con respecto al resto de países, como Andalucía, en relación al conjunto de comunidades autónomas españolas, aparecen en los últimos puestos de la tabla, muy por debajo de la media de los países de la OCDE (34 en total).
Los dos últimos estudios se realizaron en 2009 y en 2011, con resultados igualmente vergonzantes. Para que lo entienda todo el mundo, no sé si decir que estamos en puestos de descenso o en tercera regional…
Ésta es otra de esas noticias a las que ya nos hemos acostumbrado. Que se nos ha hecho el cuerpo, vamos. Como nos hemos acostumbrado a escuchar las mentiras de los políticos, los mangoneos sin devolución y las crudas escenas de conflictos bélicos con imágenes explícitas de explosiones, cadáveres y vísceras o las de contertulios de los programas de cotilleos presumiendo de estupidez y mala educación…

Disquisiciones de ámbito general aparte, recientemente he sabido que ya no siguen vigentes muchas de las normas que daba por ciertas (porque así las estudié hace veinte o treinta años). Fue tras la lectura de un artículo que hablaba sobre el tema en un “20 minutos” donde se me encendió la bombillita de la idea de elaborar esta entrada. Luego, en una de esas coincidencias de la vida, mi padre me hizo llegar un texto sobre los cambios más recientes en las reglas de ortografía y parecía que los planetas se alineaban.
En fin, no me enrollo más con la presentación, que hay mucha tela que cortar…

Antes que nada, ¿de dónde viene esta información?
- Las 500 dudas más frecuentes del español (Espasa), recientemente publicado manual de Salvador Álvaro García y Luna Paredes Zurdo.
- Libro de estilo. Ortografía actual, de Alejandro Gómez (Fundación San Pablo Andalucía, CEU).

Siglas que pueden aparecer durante esta entrada:
- ORA: REAL ACADEMIA ESPAÑOLA (1999), Ortografía de la lengua española, Madrid, Espasa Calpe, disponible en www.rae.es.
- DRAE: REAL ACADEMIA ESPAÑOLA (2001), Diccionario de la lengua española, Madrid, Espasa Calpe, consulta en línea en www.rae.es.
- DPD: REAL ACADEMIA ESPAÑOLA (2005), Diccionario panhispánico de dudas, Madrid, Santillana, consulta en línea en www.rae.es.
*En las contradicciones que se observan entre el DPD y los artículos enmendados del avance de la vigésimo tercera edición del DRAE debe prevalecer el primero.


APERITIVO
Algunas de las Las 500 dudas más frecuentes del español dignas de ser destacadas:

-Antiedad (sería correcto Antienvejecimiento). Habitualmente lo encontramos en productos de belleza como “antiedad”, pero este uso incorrecto. Lo recomendado y admisible es “antienvejecimiento”.

-“Best seller”. Pese a que como señala Sousa en su Diccionario de usos y dudas del español actual (Vox) es un anglicismo por “libro más vendido”, “superventas, “éxito editorial”... etc., la RAE lo contempla y admite. Eso sí: la escritura ha de ser sin guion y en dos palabras. Si bien, el Diccionario Panhispánico de dudas recomienda sustituir  el término inglés “best seller” por “superventas”.

-Cuclillas. Ni “cluclillas” ni “cunclillas” ni “cluquillas”, la grafía y expresión correcta es “cuclillas”. Cuando se producen estos cambios de posición en algunos sonidos se denomina metátesis, y se considera un vulgarismo.

-“Dar de sí”. Casi sin querer una importante mayoría dice “No doy más de sí”, “No das más de si”... Lo correcto sin embargo es “No doy más de mí”, “No das más de ti”.

-No es correcta la expresión “falsa alarma” ya que desde el momento en que la alarma existe es real, por lo que lo correcto es “alarma infundada” o “alarma injustificada”. Se trata de una impropiedad.

-
Espécimen. ¿Se dice “especimen”, como acostumbramos a oír, o espécimen? El manual del Cervantes es tajante, la forma espécimen es la correcta: "Se trata de una palabra esdrújula, pues el acento prosódico recae en la sílaba -pe-, y por tanto debe llevar tilde. El error se produce al contagiarse de su forma plural, especímenes, que desplaza el acento prosódico y la tilde a la sílaba -ci-.

-“Pasar desapercibido es incorrecto. Lo correcto sería, “pasar inadvertido”.

-“Detrás de mí” en lugar de “detrás mío” y similares malos usos de los posesivos siguen sin estar admitidos pero persisten en la lengua, sobre todo en la oral.

-“Extrovertido” es incorrecto. Lo correcto sería decir “extravertido” (¿desde cuándo el prefijo es extro-?) es tan habitual que han terminado admitiéndose o mejor dicho: registrándose en el Diccionario de la Real Academia Española dado su uso.

-Grosso modo. Significa aproximadamente, “a bulto”, y no es correcto en caso alguno la expresión con la preposición a delante: “a grosso modo”. En todo caso lo válido es: "Lo dijo grosso modo porque no se acordaba".

-¡Hala!. Es la forma a la que remite el DRAE cuando se busca ¡Ale! y ¡Hale! 

-Idos. Por raro o inusual que suene “Idos ya que se hace tarde” es la manera correcta del verbo. No se puede así decir: “Iros ya que se hace tarde”. Como señala el Instituto Cervantes: "Esta forma de construir la segunda persona de plural constituye una excepción, pues es el único caso en el que se conserva la terminación -d ante el pronombre os".

-Jersey. Aunque ha habido algún intento por lograr el uso escrito de *jersei (que debería haber llevado tilde: *jerséi) el asunto no ha prosperado. Jersey es la manera adecuada y su plural es jerséis.

-Kiwi. La pronunciación de esta palabra, cuya grafía correcta es kiwi,  es /Kiui/.

-Libido. No lleva tilde en la primera -i-, por lo que no debe ni escribirse ni pronunciarse “líbido”.

-Motu proprio. Es incorrecto decir o escribir “motu propio”, ya que esta locución latina respeta su etimología: proprio. Y menos, anteponer la preposición –de- como “de motu propio”.

-Ni siquiera. Debe evitarse el uso el uso de “ni tan siquiera”, tal y como recomienda Sousa. Lo correcto es “ni siquiera” “siquiera”.

-Oes. El plural de los monosílabos que acaban en –o debe hacerse preferentemente en –oes, de modo que el plural de “no” sería “noes”, salvo, según registra el último manual del Instituto Cervantes, la palabra “yo” en la que si bien lo correcto es “yoes” se admite también “yos”.  Y una excepción: el plural de “pro” es “pros”.

-Políglota. ¿A un hombre que domina varias lenguas se le puede llamar polígloto? En Las 500 dudas más frecuentes del español la respuesta es clara, por extraña que parezca: "Sí, se trata de un adjetivo de doble terminación, polígloto y políglota". No obstante en la lengua actual tiende a usarse políglota como adjetivo invariable tanto para masculino como para femenino.

-Igual ocurre con autodidacta (que tiene doble terminación: autodidacto). Quizá. Es la palabra original y la manera más correcta de decirla y escribirla, pero quizás está ya admitida como válida y así lo recoge el libro del Instituto Cervantes.

-Récords. ¿Por qué lleva tilde si es llana y termina en s y las palabras llanas terminadas en tal consonante o en n no la llevan? Se trata de una excepción igual que bíceps, fórceps, ítems, cómics.

-Sendos. Se usa erróneamente como sinónimo de ambos o los dos, cuando es un distributivo que significa “uno cada uno”. De modo que si se dice: “Los cuatro cantantes cantaron sendas canciones” lo que se está diciendo es: Se cantaron cuatro canciones, una por grupo.

-Tuit o 'tweet'. Ambas son correctas, según el manual de Dudas del Instituto Cervantes. Tuit, no recogida en el DRAE, es la que otras instituciones dan como forma recomendable, y así lo señala el Cervantes. Aún más: si se opta por mantener la forma inglesa la palabra ha de ir en cursiva para señalar que es un extranjerismo: tweet.

-Uy. Esta grafía, en vez de “huy”, ya está la forma “uy” en la vigésima tercera edición del DRAE, resultado de su extendido uso.

-Veinteavo. Es válido para expresar fracción tanto veinteavo como vigésimo. Lo que no se permite es su uso cuando se trata de un ordinal, por ejemplo: El corredor llegó en veinteava posición” es incorrecto. Lo adecuado sería: El corredor llegó en vigésima posición”.

-Wenceslao. La pronunciación de la w- inicial ha de ser como un sonido consonántico [b] siempre que se trate de nombres germánicos o de origen visigodo. Además de Wenceslao, encontramos Wagner o wolframio. No es pues correcta la pronunciación “uenceslao”.

-Xilófono. Es la grafía correcta, aunque el Diccionario Panhispánico de Dudas señale también como válida “xilofón”.

-Yogur. La manera correcta de esta voz de origen turco es “yogur”. Su plural es “yogures”. Deben evitarse las grafías yoghourt, yogourt, yoghurt y yogurt.

-Zombi. La única manera admitida y correcta en español es “zombi” y su plural, “zombis”. En ningún caso se da por válida “zombie” y “zombies”.


ENTRANTES
-“Haber” y “a ver”: La diferencia es fundamental, pero su error es muy común. No hay como echar un ojo por las redes sociales o introducir las expresiones en cualquier buscador para comprobar que un gran porcentaje de la población se equivoca en el uso.
*Haber es un verbo, se escribe con hache y con be, y se utiliza como auxiliar (He comidoPuede haber vuelto ya) o como impersonal (Hay judías para comer).
*A ver es la combinación de la preposición a con el verbo verA ver qué pasa.
Es, sin embargo, frecuente, hallar la grafía: *Haber qué pasa. Para evitar errores, debemos pensar que a ver equivale a veamos (Veamos qué pasa). De esa manera eludiremos un error tan habitual como grave.

-“Halla”, “haya”, “aya” y “allá”.
En este caso tenemos cuatro palabras cuya grafía se parece mucho pero no es igual, como tampoco lo es su significado.
*Halla es del verbo hallar, que quiere decir 'encontrar'. Es, pues, muy incorrecto escribir cosas como la que sigue: *”Es improbable que lo halla visto” (Error).
*Haya, deriva del verbo haberAdemás, haya puede emplearse como nombre común, y en tal caso se refiere a un árbol. “Es raro que en ese monte haya un haya”.
*Aya, por otra parte, es un sustantivo que hoy apenas se usa. Se refiere a la nodriza, la mujer encargada de cuidar a los niños.
*Allácon acentuación aguda, es un adverbio de lugar.

-Hay”, “ahí” y “¡ay!”
Lo mismo sucede con estas tres formas, muy repetidas en el español coloquial y formal, por lo que debemos tener clara su distinción. “Ahí hay un hombre que dice ¡ay!”
*Hay, una vez más, es una forma conjugada del verbo haber que, como no debemos olvidar, se escribe con hache, con be y con y griega siempre.
*Ahí es un adverbio de lugar, por lo que es invariable: siempre se escribe con hache intercalada.
*¡Ay! es una interjección expresiva, suele ir entre exclamaciones (aunque no es obligatorio) y se escribe sin hache y con y griega en todas sus apariciones.

-“Valla”, “vaya” y “baya”
*Vaya es, como ay, una interjección, de modo que no varía en su forma, siempre escrita con uve y con y griega.
*Baya, es un nombre común de un fruto.
*Valla, es un nombre común que se refiere a la línea formada por tablas unidas o estacas hincadas en el suelo para delimitar un terreno.

-“Hecho” y “echo”
Este es otro de los errores (¡de los horrores!) que con más frecuencia se aprecia en los escritos.
*Hecho es el participio del verbo hacer.
*Echo es la primera persona del presente de indicativo de echar.
*Por esta misma razón, escribimos deshecho” cuando nos referimos al participio de deshacer desecho” cuando queremos aludir a los restos, lo que queda, la basura de algo.

-“Yendo” y “llendo”.
No hablamos aquí de dos palabras cuya grafía se confunda o se parezca, sino que la forma *llendo (error), sorprendentemente frecuente, no existeTal vez por influencia del verbo llegar, hay una gran tendencia a escribirla, pero debemos recordar que el gerundio del verbo ir es, siempre, yendo, escrito con y griega

-Mayúsculas en los meses del año y días de la semana. 
Ninguno de estos va con mayúscula. 

Sólo las fechas patrias: 25 de Mayo; 9 de Julio, etc. 

-“Vasta” y “basta”.
*Vasta hace referencia, por ejemplo, a una región muy grande. “La región de Los Grandes Lagos es muy vasta”.
*Basta viene del verbo bastar, ser suficiente. ¡Basta! No hace falta que me lo eches en cara”. También es el femenino de basto, grosero, tosco, sin pulimento.

-La última sílaba de los verbos conjugados con nosotros. 
Ejemplo INCORRECTO“Muchachos, respetémosno”. “Muchachos, respetémosnos”
Ejemplo CORRECTO: “Muchachos, respetémonos”
La regla es válida para todos los verbos conjugados de esta manera. 
Otros ejemplos incorrectos: Llevémosnos (corresponde llevémonos), cocinémosnos (es cocinémonos).

-“Alrededor” o “al rededor”
Son correctas las dos grafías. Nunca *alrrededor (error).
En la práctica, cuando se puede elegir entre escribir en una palabra o en dos, es preferible hacerlo en una sola palabra.

-Los femeninos de médico, técnico, etc.
Los nombres personales pueden ser variables o comunes.
a) La clase de nombres personales variables designa la variación de sexo mediante el cambio de género gramatical (fotógrafo/fotógrafa, cirujano/cirujana, enfermero/enfermera o asesor/asesora cambian el morfema de género para distinguir el sexo del referente personal).
*Hasta 21 títulos, según reciente orden del Ministerio de Educación, son correctos: una médica especialista, una técnica deportiva superior, una ingeniera de caminos, una arquitecta española, una licenciada en filología.
*Para “una bachiller”, sin embargo, sigue usándose la forma masculina.
*Juez es correcto tanto para masculino como para femenino. No obstante, para la mujer ha de usarse el femenino, jueza.
*Presidente y presidenta: Presidenta es la forma femenina de presidente. Está aceptada por la RAE en su Diccionario y el DPD.

b) Los nombres personales comunes designan personas de ambos sexos por medio del cambio de género en artículos o determinantes (un joven / una joven, muchos testigos / muchas testigos, el conserje / la conserje, este miembro / esta miembro, pocos colegas / pocas colegas, etcétera).

-“Preveer” (erróneo) en lugar de “prever” (correcto). Es un error muy común, probablemente por la semejaza con el verbo “proveer”. Se conjuga como “ver”, es decir, “previó”, “previeron”, “previsión”, “previsto” (nunca “preveió”).

-Otras palabra o expresiones que solemos ver mal escritas: 
*A veces (no aveces ni abeces)
*Más o menos (no masomenos ni más ó menos)
*De repente (no derepente ni derrepente)
*Monstruo (no, mostruo)
*Iba (verbo ir en pasado, nunca *iva, que es un impuesto)


PRIMER PLATO
TILDE EN SOLO
La palabra solo es llana y no se acentúa, independientemente de su categoría gramatical (adjetivo o adverbio). La atildación del adverbio solo no es potestativa, en la práctica totalidad de los casos en los que se escribe con tilde se está cometiendo una falta de ortografía (por muy frecuente que sea entre los hablantes cultos). Por ejemplo, *sólo quiero un vaso de agua presenta una tilde incorrecta que contradice la norma académica.
La atildación del adverbio solo es obligatoria en aquellos enunciados en los que
pueda confundirse el adjetivo con el adverbio (algo impensable en textos completos escritos en español); en la práctica, esta ambigüedad solo puede darse en frases aisladas fuera de su contexto. Por ejemplo, en la ORAE1 (1999) y en el DPD (2005) los únicos solo que aparecen con tilde son los ejemplos que ilustran la excepción de la norma de que solo no se acentúa.
Una última observación; la sugerencia de los correctores ortográficos para tildar
el adverbio solo (como ocurre con la tilde de los demostrativos, de las formas verbales con pronombres átonos o de muchísimas palabras recogidas en el DRAE y en el DPD) es incorrecta y contradice la norma académica.

TILDE EN LOS DEMOSTRATIVOS (ESTE, ESE, AQUEL, ETC.)
Los demostrativos no se acentúan, independientemente de su categoría
gramatical (pronombre o adjetivo). La atildación de los demostrativos no es potestativa, en la práctica totalidad de los casos en los que los pronombres demostrativos se escriben con tilde se está cometiendo una falta de ortografía (por muy frecuente que sea entre los hablantes cultos). Por ejemplo, *ésta es mi amiga presenta una tilde incorrecta que contradice la norma académica.
Aunque la ORAE (1999: 49) consideraba potestativa la tilde de los pronombres
demostrativos, el DPD (2005: 639) limita la tilde exclusivamente a los textos ambiguos.
En la práctica, esta ambigüedad solo puede darse en frases aisladas fuera de su contexto.
Por ejemplo, en la ORAE (1999) y en el DPD (2005) los únicos demostrativos que aparecen con tilde son los ejemplos que ilustran la excepción de la norma. Las formas neutras (esto, eso y aquello) nunca llevan tilde.
La sugerencia de los correctores ortográficos para tildar los pronombres
demostrativos (como ocurre con la tilde del adverbio solo, de las formas verbales con pronombres átonos o de muchísimas palabras recogidas en el DRAE y en el DPD) es incorrecta y contradice la norma académica.

TILDE EN LA CONJUNCIÓN “O”  ENTRE NÚMEROS
La tilde de la conjunción “o” cuando va entre números es potestativa. La norma
académica en este caso resulta contradictoria, DPD (2005: 466), ya que reconoce que “la letra o y el cero son tipográficamente muy diferentes. No obstante, se recomienda seguir tildando la o en estos casos para evitar toda posible confusión”. Sin embargo, son frecuentísimas las faltas de ortografía en ejemplos como 2 ó más” o como A ó B”, cuando no se tilda directamente el monosílabo por analogía con la excepción entre números. Además, los números se escriben seguidos (por ejemplo, 102) mientras que la conjunción se separa tipográficamente con un espacio (por ejemplo, 1 o 2). La atildación de “o” no es un caso de tilde diacrítica; no sirve para distinguir la conjunción “o”
del número 0.
Siguiendo el criterio común de ortógrafos españoles como Martínez de Sousa
(2004: 153), se aconseja escribir la conjunción “o” en todos los casos sin tilde, porque la atildación de o genera muchos más problemas de los que resuelve. No olvidemos que la norma de la ORAE (1999: 49) que obligaba a tildar la conjunción o entre números ya no está vigente, el DPD se limita a formular una recomendación. En los textos manuscritos, quien redacta decidirá en cada caso la conveniencia de una u otra opción entre números.
La tilde de o es potestativa entre números. Esto no significa que pueda ponerse u omitirse caprichosamente: o se sigue la recomendación académica (y se tilda la conjunción o entre números en todos los casos) o se escribe sin tilde; pero no puede alternarse la misma palabra con distinta norma ortográfica en el mismo contexto. En un texto, no es admisible la atildación de la conjunción o entre cifras en unos casos y la omisión de la tilde en otros.
Si el número que sigue a la conjunción es 8, la forma correcta es “u”, obviamente sin tilde. Por ejemplo, 7 u 8”.

EL PORQUÉ, PORQUE Y POR QUÉ
*Porqué es un sustantivo masculino que significa motivo o causa. Como todas las palabras agudas que terminan en vocal, lleva tilde. En caso de duda, puede ponerse en plural como cualquier sustantivo (los porqués; es decir, los motivos, las causas).
*Porque es una conjunción causal; se trata de una palabra átona invariable (no tiene género ni número) y no se acentúa porque es llana y termina en vocal. Cuando tiene un valor final (seguida de subjuntivo con un valor equivalente a para que), se admite su escritura en dos palabras, DPD (2005: 513). Como en “lo cambié por que hubiera más espacio”.
*Por qué es una combinación de la preposición por y del interrogativo qué (adjetivo o pronombre). La palabra qué, cuando tiene un valor interrogativo o exclamativo, se escribe con una tilde diacrítica para distinguirla de la conjunción que.
Esta locución aparece en oraciones interrogativas y exclamativas. Por ejemplo, ¿por qué has venido?”, “no sé por qué has venido”.
*Por que. En español es frecuentísima la combinación de la preposición por con la conjunción que (monosílaba sin tilde) que introduce las subordinadas sustantivas. Por ejemplo, no te preocupes por que te apruebe, no te preocupes por tu aprobado. No debe confundirse con la locución interrogativa (por qué) ni con la conjunción causal (porque). También es muy frecuente la combinación de por con el pronombre relativo que (monosílabo sin tilde), que suele ir precedido de artículo. Por ejemplo, el motivo por que viniste, el motivo por el que viniste.
Ninguna de las tildes que hemos comentado hasta ahora se detectan con los
correctores ortográficos, e incluso es frecuente que estos programas propongan atildaciones incorrectas o aprueben tildes inexistentes. La corrección de estas tildes debe verificarse personalmente, en especial si aparece la duda ortográfica al redactar enunciados en los que aparecen estas palabras.

TILDE EN LAS MAYÚSCULAS
Las mayúsculas siempre se escriben con tilde. No hay excepción alguna de las
normas de atildación que afecte a las mayúsculas ni a la letra versalita.
La versalita tiene la forma de las versales (la palabra versal es sinónima de mayúscula) pero de un tamaño cercano a las minúsculas (generalmente algo mayor).

ABREVIATURAS, SIGLAS, SÍMBOLOS Y ACRÓNIMOS
Las abreviaturas mantienen la tilde de la palabra que representan si aparece la vocal en la que esta se colocaba; por ejemplo, pág. o p. por página , admón. por administración o Cía por compañía.
Las siglas no llevan tildes (OCDE, OTAN), aunque los acrónimos se acentúan
ortográficamente según las normas generales (CD vs. cedé, CD-ROM vs. cederrón).
Los símbolos, como las unidades de medida (m, km, g, l, etc.) o los nombres de los libros de la Biblia (Gn, Ex, Lv, etc.), son abreviaciones de carácter científico-técnico y están constituidos por letras o por signos no alfabetizables. Nunca llevan tilde (a y no por área).
Con mucha frecuencia, las siglas que se pueden pronunciar como una palabra (OVNI, SIDA, UCI) se incorporan como una palabra más al léxico del idioma (ovni, sida, uci); estos acrónimos recogidos en el DRAE siguen las normas generales de atildación (láser, radar).

LA TILDE EN LOS HIATOS CON I O U ÁTONAS (GUION VS. GUIÓN)
Desde el punto de vista ortográfico, la combinación de una vocal cerrada (i, u)
átona con una vocal abierta (a, e, o), o viceversa, así como la combinación de dos vocales cerradas distintas, forma un diptongo. Por ejemplo, criada es bisílaba desde el punto de vista ortográfico, guion es monosílaba, chií es bisílaba, etc. A estas palabras se les aplican las normas generales de acentuación del español.
Los monosílabos no llevan tilde, excepto los ocho casos de monosílabos con tilde diacrítica (dé, él, más, mí, sé, sí, té y ), la atildación de los interrogativos y exclamativos, y la palabra aún.
Hasta la aparición de la ORAE (1999: 46), palabras como guion, truhan, hui,
riais, etc. se consideraban bisílabas agudas y se escribían con tilde. Estas palabras son monosílabas y se escriben sin tilde según la norma vigente; no obstante, el DPD (2005: 636) considera admisible (que no correcta) la atildación de estas palabras. En consecuencia estas tildes pueden considerarse potestativas, aunque lo recomendable es no usarlas porque contradicen con claridad las normas de acentuación del español.

Palabras que pueden escribirse con tilde (si se perciben como bisílabas agudas), aunque la RAE recomienda escribirlas sin tilde (las considera monosílabas):
-LOS SUSTANTIVOS: guion, ion, muon, pion, prion, ruan, truhan, Ruan, Sion (son admisibles guión, ión, muón, pión, prión, ruán, truhán, Ruán, Sión).
-LAS FORMAS VERBALES: cie, cio, ciais, cieis (de ciar); crie, crio, criais, crieis (de criar); fie, fio, fiais, fieis (de fiar); flui, fluis (de fluir); frio, friais (de freír); frui, fruis (de fruir); guie, guio, guiais, guieis (de guiar); hui, huis (de huir); lie, lio, liais, lieis (de liar); pie, pio, piais, pieis (de piar); rio, riais (de reír) (son admisibles cié, ció, ciáis, ciéis (de ciar); crié, crió, criáis, criéis (de criar); fié, fió, fiáis, fiéis (de fiar); fluí, fluís (de fluir); frió, friáis (de freír); fruí, fruís (de fruir); guié, guió, guiáis, guiéis (de guiar); huí, huís (de huir); lié, lió, liáis, liéis (de liar); pié, pió, piáis, piéis (de piar); rió, riáis (de reír)).

Es necesario insistir en que estas tildes son admisibles y solo afectan a las
palabras recogidas con esta salvedad en el DRAE y en el DPD. La atildación de palabras como fue, fui, vio, dio o ruin siempre es una falta de ortografía.
Estas tildes son más o menos potestativas (el hablante decide si las utiliza o no); pero en el mismo texto no deben aparecer las dos posibilidades (por ejemplo, guion y guión) ni formas verbales en las que se alternen el hiato y el diptongo (por ejemplo, crió y criais). Tampoco debe utilizarse una norma diferente para palabras parónimas con una pronunciación similar (por ejemplo, fluí y hui, guión e ion).
Aunque la mayoría de los ortógrafos se muestra partidaria de mantener estas tildes, Gómez Torrego (2006 I:41) o Martínez de Sousa (2004: 162), en este caso es aconsejable seguir la recomendación de la Academia y escribir todas estas formas sin tilde.

TILDES DIACRÍTICAS EN MONOSÍLABOS
La tilde diacrítica permite distinguir palabras homónimas con distinta categoría
gramatical. No hay una norma clara que permita sistematizar su uso, por lo es que preferible considerarlas excepciones a la norma general de los monosílabos y familiarizarse con ejemplos significativos. Deben evitarse las analogías incorrectas con otros monosílabos que no están sujetos a esta excepción.

Ejemplos de tildes diacríticas:
Un libro de (preposición) ortografía. Escribe la DE (sustantivo, letra) en Mayúscula.
No me dé (verbo) ese melón.

El (artículo) de los monosílabos.
Él (pronombre) es un alumno excelente.

Estaba cansado, mas (conjunción adversativa) no me detuve.
Deme más (adverbio de cantidad).
Tres más (conjunción que significa suma) tres son seis. Has olvidado el signo más (sustantivo, signo matemático).

Esta es mi (adjetivo posesivo) casa. Dame un mi (sustantivo, nota musical).
Volví en mí (pronombre).

Se (pronombre) lo dije.
Se (impersonal) elegirá a los alcaldes.
Se (pasiva refleja) elegirán alcaldes.
Yo sé (verbo saber) lo que me digo.
(verbo ser) justo y bueno.

Si (conjunción) estudias, aprobarás
Un concierto en si (sustantivo, nota musical) mayor.
Sí, (adverbio) es necesario
Volvió en si (pronombre).
Me ha dado el sí (sustantivo, asentimiento).

Te (pronombre) he comprado un regalo
La te (sustantivo, letra) parece una zeta.
Un campo de té (sustantivo, planta).

Tu (adjetivo posesivo) trabajo es insuficiente.
(pronombre) eres mejor.

Aun (incluso, hasta, también) en casa, me siento incómodo.
Aun (aunque sea) así, te perdono.
Aún (todavía) te quiero.

ACENTUACIÓN DE LOS LATINISMOS
Las voces y expresiones latinas recogidas en el DRAE y en el DPD se acentúan según las normas generales del español; por ejemplo, quórum, ratio, ítems, currículum vitae, pódium, ibídem, corpus... La RAE prefiere en algunos casos las formas hispanizadas (podios, currículos); pero los plurales de estas formas latinas también llevan tilde (pódiums, currículums) porque siguen las normas generales de atildación y de formación del plural de nuestra lengua.
Las palabras llanas se acentúan cuando terminan en s precedida de otra
consonante, por lo que los plurales de estas palabras suelen llevar tilde (bíceps, quórums, déficits, hábitats, vademécums). La utilización de los plurales neutros latinos en –a del tipo *currícula o *córpora, lejos de ser un uso culto, se considera un barbarismo importado del inglés.

ACENTUACIÓN DE PALABRAS EXTRANJERAS
Si se escriben entre comillas o en cursiva, indicando que se respeta la ortografía del idioma original, no se les aplican las normas españolas de atildación.
Si están adaptadas a nuestro idioma y aparecen recogidas en el DRAE o en el DPD, se acentúan según las normas generales (fútbol, récord, bádminton, “footing”, “performance”, photocall, outsider).

TILDE EN ADÓNDE, CÓMO, CUÁL, CUÁN, CUÁNDO, CUÁNTO, DÓNDE, QUÉ Y QUIÉN
Estas palabras llevan tilde diacrítica cuando tienen un sentido interrogativo o
exclamativo, ya sea en oraciones directas o indirectas. Se pueden distinguir con mucha facilidad porque se trata de palabras tónicas (se escuchan con claridad en la comunicación oral) ¿Cuándo llegaste? ¿Cómo lo has hecho? ¡Qué bonito! ¡Cuánto te amo!; por el contrario, son palabras átonas (excepto cual precedido de artículo) cuando funcionan como relativos, conjunciones o adverbios, por lo que se les aplica las normas generales de atildación y no se acentúan.
Algunos de estos interrogativos se sustantivan precedidos de artículo, pero
conservan la tilde diacrítica (el qué, el cómo, el cuándo, el cuánto, el dónde).

UNIDADES DE MEDIDA CON KILO
Salvo kilómetro que es esdrújula, todas las unidades que utilizan el prefijo kilo para indicar mil veces mayor son llanas y no se acentúan (kilogramo, kilolitro, kilovatio).

VERBOS CON PRONOMBRES ENCLÍTICOS
La norma anterior a la ORAE (1999) y al DPD (2005) que mantenía la tilde en los verbos a los que se añadía un pronombre enclítico ya no está vigente. Los verbos seguidos de me, te, lo, la, los, las, le, les, se, nos y os se escriben y se pronuncian como una sola palabra. Siguen, por tanto, las normas generales de atildación (estate, deme, detente, arrepintiose), sin ninguna excepción. Las ediciones de textos clásicos que mantienen tildes del tipo *contóme o *volvióse son incorrectas en este aspecto, por muy reputados que sean los editores de estos textos.

ALGUNAS PALABRAS CON DOBLE ACENTUACIÓN
Algunas palabras pueden escribirse con o sin tilde, según se recoge en el DPD y en el DRAE. En estos casos, la atildación o no de estas palabras debe ajustarse a la pronunciación que realice cada hablante. No es admisible que en un texto aparezca la misma palabra con dos normas ortográficas diferentes; por ejemplo *maniaco y maníaco.
La RAE prefiere las formas que aparecen en primer lugar; generalmente da preferencia a las formas mayoritarias en Hispanoamérica porque se utilizan por un número mayor de hablantes. La relación completa puede consultarse en el DPD o en Gómez Torrego (2006, I:65-69).

aeróbic y aeróbic
aerostato y aeróstato
agrafia y agrafía
áloe y aloe
Amazonia y Amazonía
anofeles y anófeles
areola y aréola
ayatolá y ayatola
balaustre y balaústre
béisbol y beisbol
bereber y beréber
bimano y bímano
bronquiolo y bronquíolo
búmeran y bumerán
búngalo y bungaló
cánnabis y cannabis
cantiga y cántiga
catatonía y catatonia
celtíbero y celtibero
cenit y cénit
crátera y cratera
cuadrumano y cuadrúmano
deixis y deíxis
demoníaco y demoniaco
dinamo y dínamo
electrólisis y electrolisis
electrolito y electrólito
élite y elite
elixir y elíxir
endocrino y endócrino
endósmosis y endosmosis
estriptis y estriptís
Everest y Éverest
exégesis y exegesis
exégeta y exegeta
exósmosis y exosmosis
folíolo y foliolo
formica y fórmica
fotólisis y fotolisis
frijol y fríjol
fútbol y futbol
giróstato y girostato
gladíolo y gladiolo
grátil y gratil
heliostato y helióstato
hemólisis y hemolisis
ibero e íbero
icono e ícono
isobara e isóbara
isótopo e isotopo
jacarandá y jacaranda
karate y kárate
laureola y lauréola
lítote y litote
médula y medula
metempsícosis y metempsicosis
metopa y métopa
mímesis y mimesis
misil y mísil
¡olé! y ¡ ole!
olimpiada y olimpíada
omóplato y omoplato
pabilo y pábilo
pachulí y pachuli
páprica y paprica
paralimpiada y paralimpíada
pecíolo y peciolo
período y periodo (con el significado de
menstruación, solo periodo)
píxel y pixel
polícromo y policromo
polígloto -ta y poligloto -ta
pudin y pudín
púlsar y pulsar
rapel y rápel
réferi y referí
reuma y reúma
robalo y róbalo
rubeola y rubéola
saprófito y saprofito
saúco y sauco
termostato y termóstato
travesti y travestí
triglifo y tríglifo
ventriloquia y ventriloquía
video y vídeo
voleibol y vóleibol
zaino y zaíno.

Algunos sufijos también presentan doble acentuación:
-íaco e –iaco; por ejemplo, cardíaco y cardiaco; hipocondríaco y hipocondriaco; demoníaco y demoniaco; egipcíaco y egipciaco; austríaco y austriaco; celíaco y celiaco; maníaco y maniaco; paradisíaco y paradisiaco; policíaco y policiaco, zodíaco y zodiaco, etc.
-mancia y –mancía; por ejemplo, quiromancia y quiromancía, etc.
-osfera y –ósfera; por ejemplo, hidrosfera e hidrósfera; estratosfera y estratósfera; ionosfera e ionósfera, etc. Como excepción, atmósfera siempre es esdrújula.
-plastia y –plastía; por ejemplo, angioplastia y angioplastía; rinoplastia y rinoplastía, etc.
-plejia y -plejía; por ejemplo, hemiplejia y hemiplejía; paraplejia y paraplejía; tetraplejia y tetraplejía, etc. Como excepción, la forma apoplejía siempre lleva tilde.


SEGUNDO PLATO
Dudas frecuentes en la página de la RAE:
-Exclusión de ch y ll del abecedario
Se excluyen definitivamente del abecedario los signos ch y ll, ya que no son letras, sino dígrafos.
-Un solo nombre para cada letra
La Ortografía (2010) recomienda un solo nombre para cada letra, aunque algunas de ellas tengan nombres diversos según las zonas.
-En español, cuórum y Catar, en lugar de quórum y Qatar
En español, la q solo se emplea como parte del dígrafo qu para representar el fonema /k/ ante las vocales e, i (queso [késo], quién[kién]). No debe usarse como grafema  independiente.
-Palabras como guion, truhan, fie, liais, etc., se escriben sin tilde
Voces como guion, truhan, fie o liais son monosílabos desde el punto de vista ortográfico y, por ello, deben escribirse sin tilde.
-El adverbio solo y los pronombres demostrativos, sin tilde
Se recomienda escribir siempre sin tilde el adverbio solo y los pronombres demostrativos, incluso en casos de posible ambigüedad.
-La conjunción o siempre sin tilde, incluso entre cifras
La conjunción o es un monosílabo átono y, por tanto, debe escribirse siempre sin tilde, aparezca entre palabras, cifras o signos.
-Normas de escritura de los prefijos: exmarido, ex primer ministro, pro derechos humanos, super en forma, antitabaco, prepago, supermodelo, antiposmodernista, pro-Gorbachov, mini-USB (nunca ex marido, exprimer ministro, anti-tabaco, pre-pago, antiObama, miniUSB…)
Por primera vez se ofrecen en la ortografía académica normas explícitas sobre la escritura de las voces o expresiones prefijadas.
-Uso de los pronombres lo(s), la(s), le(s). Leísmo, laísmo, loísmo
Cuando funcionan como complemento directo: lo, los, la, las.
¿Has visto a Juan? Sí, lo vi ayer.
¿Has visto a Juan y a los niños? Sí, los he visto en el parque.
Compré la medicina y se la di sin que nadie me viera.     
¿Has recogido a las niñas? Sí, las recogí antes de ir al taller.
Cuando funcionan como complemento indirecto: le, les.
Le pedí disculpas a mi madre.
Le dije a su hermana que viniera.
Les di un regalo a los niños.

-Había muchas personas, ha habido quejas, hubo problemas
Cuando el verbo haber se emplea para denotar la mera presencia o existencia de personas o cosas, se usa solo en tercera persona del singular.
-Hubieron
La forma verbal hubieron es la que corresponde a la tercera persona del plural del pretérito perfecto simple o pretérito de indicativo del verbo haber: hube, hubiste, hubo, hubimos, hubisteis, hubieron.
USOS CORRECTOS:
-Cuando todos hubieron terminado, se marcharon a sus casas.
-Apenas hubieron traspasado el umbral, la puerta se cerró de golpe.
-El director y su equipo hubieron de recorrer muchos lugares antes de encontrar los exteriores apropiados para la película.
Denota obligación o necesidad y equivale a la más usual hoy tener que + infinitivo.
USOS INCORRECTOS:
*Hubieron muchos voluntarios para realizar esa misión o *No hubieron problemas para entrar al concierto (Debe decirse Hubo muchos voluntarios para realizar esa misión o No hubo problemas para entrar al concierto).


-Habemos
En la lengua culta actual, la primera persona del plural del presente de indicativo del verbo haber es hemos, y no la arcaica habemos.
Debe decirse Hemos visto a tu hermano en lugar de *Habemos visto a tu hermano.
Nunca *Habemos pocos solteros en el pueblo, Habemos tres personas en la habitación. Sería correcto: Hay pocos solteros en el pueblo; Había tres personas en la habitación o, mejor, Somos pocos solteros en el pueblo, Estamos tres personas en la habitación.
Solo es admisible hoy en la lengua culta el uso de la forma habemos como primera persona del plural del presente de indicativo de la expresión coloquial habérselas con una persona o cosa’ (‘enfrentarse a ella o tratar con ella a la fuerza’). Por ejemplo: Ya sabéis con quién nos las habemos; Nos las habemos con un asesino despiadado.


-Se venden casas, Se buscan actores frente a Se busca a los culpables
Se explica aquí la diferencia entre las oraciones de pasiva refleja (Se buscan actores) y las oraciones impersonales (Se busca a los culpables).
Pasiva refleja: Se vende casa de campo / Se venden casas de campo. Se busca actor/ Se buscan actores para la película. Se hacen fotocopias. Se produjeron irregularidades. Se reanudarán los trabajos de rehabilitación. Se contratarán nuevos trabajadores para el proyecto. Se necesitan especialistas en informática.
Impersonales: Se trabaja mejor en equipo, Se está mejor solo que mal acompañado, Se busca a los culpables del crimen. Entre los gitanos se respeta mucho a los ancianos. Se entrevistó a los candidatos para el puesto. Se busca a quienes presenciaron lo ocurrido.


Es impropio del habla culta combinar adverbios como detrás, encima, delante, etc., con posesivos (mío/a, tuyo/a, etc.), ya que los posesivos solo modifican a los sustantivos. Debe decirse detrás de mí (y no *detrás mío), pero puede decirse al lado mío o a mi lado, pues lado es un sustantivo.
-Dobles participios: imprimido/impreso, freído/frito, proveído/provisto
Los verbos imprimir, freír y proveer tienen dos formas válidas de participio. Son preferibles las formas irregulares. Cuando se usa la función adjetiva, siempre ha de usarse la forma irregular: me gusta el tomate frito, elegí el formato impreso.
-Doble negación: no vino nadie, no hice nada, no tengo ninguna.
En español es correcta la doble negación. No anula el sentido negativo del enunciado, sino que lo refuerza.
-Infinitivo por imperativo
Para expresar orden o mandato, deben usarse las formas propias del imperativo, no el infinitivo: Comeos todo (y no *Comeros todo).
-El agua, esta agua, mucha agua
Ante los sustantivos femeninos que comienzan por /a/ tónica se usa la forma el del artículo: el agua. Pero el resto de los determinantes, así como los adjetivos, deben ir en femenino: esta agua, mucha agua, agua clara.
-Ir por agua o ir a por agua
Con el sentido de ‘ir en busca de’, son válidas las dos construcciones: en América, se dice en exclusiva ir por agua, mientras que en España es normal ir a por agua.
-Sustantivo + a + infinitivo: temas a tratar, problemas a resolver, etc.
Estas estructuras, provenientes del francés, suelen considerarse inelegantes y normativamente poco recomendables, aunque se admite su empleo en determinados contextos.
-Mayor / más mayor
Aunque mayor es, en principio, una forma comparativa, en ciertos casos carece de valor comparativo y admite, por ello, su combinación con el adverbio más.
-Palabras clave o palabras claves, copias pirata o copias piratas
Tanto palabras clave o copias pirata como palabras claves o copias piratas son expresiones posibles y correctas.
-La mayoría de los manifestantes, el resto de los alumnos, la mitad de los presentes, etc. + verbo
El verbo puede concordar tanto con el sustantivo cuantificador como con el sustantivo plural:
La mayoría de los manifestantes gritaba consignas / La mayoría de los manifestantes gritaban consignas.
La mitad de los alumnos aprobó / La mitad de los alumnos aprobaron.
El resto de los profesores irá a la huelga / El resto de los profesores irán a la huelga.
Pero, si el verbo lleva un atributo o un complemento predicativo (que atribuye cualidades o estados), solo es normal poner el verbo en plural.
La mayoría de sus hijos eran altos.         
La mitad de los cajones estaban vacíos.
La mayor parte de los excursionistas llegaron cansados.


-Veintiuna personas, veintiuno por ciento
No es correcto decir *veintiún personas o *veintiún por ciento, (sería correcto veintiuna personas y veintiuno por ciento) ya que el numeral uno y los compuestos que lo contienen solo se apocopan ante sustantivos masculinos o ante sustantivos femeninos que comienzan por /a/ tónica.
-Veintiuna mil personas o veintiún mil personas
Cuando entre el numeral y un sustantivo femenino se interpone la palabra mil, la concordancia de género entre el numeral y el sustantivo es opcional.
-Los miles de personas
Mil es un sustantivo masculino, por lo que los determinantes que lo acompañan deben ir también en masculino: los miles de personas, unos miles de personas.
-Los ciudadanos y las ciudadanas, los niños y las niñas
Este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico.
-India o la India, de Perú o del Perú
Muchos nombres de países pueden usarse opcionalmente con artículo antepuesto o sin él.
-Plural de las siglas: las ONG, unos DVD
En español, las siglas son gráficamente invariables en plural, aunque se pluralicen normalmente en el habla: las ONG (pron. [las oenejés])
-Tilde en las mayúsculas
En español es obligatorio tildar las mayúsculas cuando les corresponde llevarla según  las reglas de acentuación gráfica.
-Mayúscula o minúscula en los meses, los días de la semana y las estaciones del año
Los nombres de los meses, los días de la semana y las estaciones del año se escriben con minúscula inicial.
-Ortografía de los signos de interrogación y exclamación
En español, es incorrecto prescindir del signo de apertura en los enunciados interrogativos o exclamativos. Por ejemplo: *Qué tal?
-Cambio de la y copulativa en e
Eres único e irrepetible; Necesito aguja e hilo.
EXCEPCIONES:
Cuando al sonido /i/ le sigue una vocal con la que forma diptongo: La mesa es de madera y hierro (no *de madera e hierro).
Cuando la palabra puede pronunciarse como diptongo o como hiato: diptongo e hiato; diptongo y hiato; moléculas e iones o moléculas y iones.
Cuando la conjunción se hace tónica y adquiere un valor adverbial en oraciones interrogativas: ¿Y Inés? (‘¿dónde está Inés?’ o ‘¿qué tal Inés?’).
Si la palabra que sigue a la conjunción no es española y comienza por el sonido vocálico /i/, sigue vigente la regla, aunque por tratarse de una voz extranjera el sonido /i/ inicial no se escriba como i o hi: Escriba su teléfono e e-mail (la e de e-mail se pronuncia [i] en inglés).
La conjunción copulativa mantiene la forma y si la voz que la sigue no empieza con el sonido /i/, aunque gráficamente se escriba con i- o hi-: En esa fecha se produjo el encuentro entre Franco y Hitler (el apellido alemán Hitler se pronuncia con h aspirada).
Hasta el momento ha sacado dos discos: Life y I adore you (I se pronuncia [ái] en inglés).


-División silábica y ortográfica de palabras con tl
Las palabras que contienen la secuencia tl pueden dividirse silábicamente de dos formas: at.le.ta / a.tle.ta.
-De 2007 o del 2007
Las dos formas son correctas, pero es mayoritaria y preferible la que prescinde del artículo.

POSTRE
Las perlitas que nos deja la web cuando rebuscas por ella un poco… Por esto me parece interesante conocer la ortografía: para no ser así…

Por cierto, perdón por la extensión. Conste en acta que ya lo avisé, ¿eh? No volverá a ocurrir.
Gracias a ti por llegar hasta este punto.
Hola. ¿Qué haces?