jueves, 9 de octubre de 2014
“VERANO AZUL”, “BOYHOOD” Y EL SACERDOTE CON ACENTO SOVIÉTICO
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Los modélicos padres del siglo XXI
Me explico.
Estamos en la era de la información y la comunicación. A diario, recibimos continuas andanadas de consejos, recomendaciones, advertencias, pautas e incluso alarmas sobre los más variopintos temas. Con frecuencia llegan desde alguno de las decenas de canales de televisión y, cada vez con más frecuencia, a través de internet (la red o el email).
Habitualmente, asimilamos una información bien presentada como una información veraz y rara vez contrastamos la fiabilidad de la fuente o de su contenido. Es algo así como aquel "lo ha dicho la radio" que otorgaba absoluta credibilidad a una información por el mero hecho de tener su origen en dicho medio.
¿Que a qué viene todo esto? Pues de una conversación que he tenido esta semana con una querida amiga a cerca de los hijos y cómo educarlos correctamente. Mi amiga Olga (un beso, guapura) es una auténtica madraza. Se dedica en cuerpo y alma a su hijo con total convicción, abnegación, dedicación, cariño e interés. Siempre anda preocupada de darle lo mejor. El otro día, en el parque, comentábamos lo difícil que resulta ser padres, más aún con lo fino que debemos hilar hoy día... por lo mucho que se nos exige y todo lo que se nos "prohibe".
Hablando de un caso conocido de un niño de 6-7 años que los padres son incapaces de dominar, surgió la inevitable e impopular frase: "Porque no le han dado dos buenas tortas a tiempo". La dije yo; lo confieso y lo mantengo a pesar de lo impopular y trasnochado de la sentencia. Olga añadió: "Pues, a mí, mi padre me avisaba una vez y, a la siguiente, me arreaba un bofetón", o algo así. Claro, el bofetón no llegaba casi nunca porque uno no daba lugar a ello, con la advertencia era más que suficiente... Y aprendíamos.
Me recordó a aquella conversación de los dos guardias civiles en la genial película "Amanece que no es poco" (José Luís Cuerda, 1988):
---Lo de dar guantazos es un esquema muy sintético que conviene utilizar poco, y utilizarlo bien, casi en plan poético diría. ¡Zas! ¡Zas!. Como algo prodigioso. ¿Tu me entiendes?
---Sí hombre, claro, ¿no te voy a entender?
En fin, película para quien quiera echar un magnífico rato de humor surrealista-rural-intelectual y enriquecerse con un poco de ese otro cine que ofrece algo diferente.
Que nadie me entienda mal, eh, que no voy a hacer apología de la violencia...
Total, que comenzamos a hablar sobre los bombardeos que recibimos por todas partes sobre lo que, hoy día, debemos y no debemos hacer si queremos ser unos PADRES MODÉLICOS: no dar un azote, no levantar la voz, no darles fritos ni chocolate, no darles chuches, que hagan varios deportes e idiomas, que toquen un instrumento, no darles antibióticos, jugar varias horas con ellos, sociabilizarlos, que no vean mucha tele, el padre tiene que ser autoritario y tierno, la madre tiene que ser maternal y severa, debemos estar muy informados y preparados, debemos ser comprensivos y empatizar, fomentarles la creatividad y la psicomotricidad, participar en las actividades del colegio, promover su autosuficiencia y su autoestima, hacer cientos de deberes con ellos, establecer canales de comunicación, yo que sé...
Tanto, que es imposible no sentirnos frustrados. Pero, ¿cuántas de estas cosas debemos hacer realmente?
Al final, todos coincidimos en que bendita fue la mano dura que tuvieron nuestros padres, aunque ésta, alguna que otra vez, cayera con todo su peso sobre nuestras mejillas o posaderas. Sin duda, ello contribuyó a establecer una jerarquía en la que nosotros fuimos los últimos monos y no los reyes del mambo, como son ahora muchos hijos malcriados que se suben a las barbas de sus padres y se atreven a tratarles, no sólo de igual a igual, sino con la superioridad de quien se sabe con el poder.
Siempre agradeceré los sabios consejos de mi madre que me decía cuando "comencé a ser padre": tu hijo no te puede hablar o tratar de igual a igual, debe saber que no es igual que tú; que él es el hijo y está por debajo tuya; que tú eres el padre y eres quien manda...
Siempre agradeceré el ejemplo de autoridad y disciplina de mi padre. Su distanciamiento en el sacrificio de mi amistad en aras de una sana y educativa relación padre-hijo.
Siempre agradeceré a mis padres cada uno de los "cates" que me dieron en el culo y de las veces que supieron renunciar a la sonrisa y a mi cariño inmediato a cambio de reñirme, castigarme y ponerme en mi sitio, pues no hay nada como saber cuál es el sitio de uno en cada momento para que todo vaya bien.
Educar es muy difícil, pero más difícil es cuando uno no hace lo que tiene que hacer y los hijos toman el mando. Ésto acaba haciendo sufrir a todo el mundo, a los padres en primera instancia y a los hijos a medio-largo plazo.
Huyamos de ser "Padres-colega" o "Hiperpadres" y seamos, simplemente, padres.
Educar es frustrar.
Educar es decir no.
Educar es castigar.
Educar es dar un azote, si fuera necesario.
Educar es que tu hijo no te comprenda; que llore y que te deteste.
Educar es marcar límites y delimitar jerarquías; poner las cosas y a las personas en su sitio.
Educar es enseñar, dirigir, explicar, insistir, hablar, adiestrar, corregir...
Educar es obligar y prohibir.
Educar es dar ejemplo.
Educar es estar dispuesto a renunciar.
Amo a mis hijos. Los adoro. Disfruto con ellos y con su cariño y su risa. Deseo que sean felices y que se conviertan en personas educadas, inteligentes, responsables, justas y formales. Y, estoy convencido, de que éste es el único camino posible: que yo sea su padre y no su colega. Que sea un referente que les establece límites y normas y sepa decirles "no" por convicción. Que conozca sus necesidades reales y las satisfaga. Que sea capaz de privarles del pernicioso exceso de todo y de transmitirle mi amor incondicional, cualesquiera que sean sus logros, para que se sientan aceptados.
En fin, el impopular y duro camino de la frustración.
PD: besos para papá y mamá, para mis hijos, para mi mujer, para Olga y todos los que tenéis hijos y andáis envueltos en este trajín.
lunes, 4 de abril de 2011
INTERNET Vs EDUCACIÓN: ¡Decid NO a vuestros hijos!
El objetivo era alertar a los padres sobre los riesgos y peligros que internet y sus múltiples aplicaciones (entre ellas, las famosas redes sociales) suponen para la infancia.

Fue una conferencia reveladora a la par que descorazonadora tras la que la mayoría de los asistentes coincidimos en que nos sentíamos más asustados pero más preparados. En ella descubrimos las fáciles y variadas formas en que nuestros hijos puedes verse expuestos a sufrimientos y peligros de diferentes intensidades. Internet se nos mostró como una selva llena de peligros a los que hay que anticiparse antes de que resulte demasiado tarde.
Los mismos peligros que acechan a nuestros hijos en la vida "real" les acechan a través de internet, con la dificultad añadida de que internet facilita a los agresores los medios necesarios para camuflarse hasta el último momento.
Mediante una breve exposición, varios vídeos ilustrativos y varios ejercicios prácticos en conexión a internet, aprendimos sobre "ciberbulling", pedófilos, acoso, rapto, sustracción de datos (personales y bancarios), pérdida de privacidad, descargas legales e ilegales, suscripciones peligrosas, contenidos nocivos o inapropiados, correo spam de contenido desagradable, amenazas y chantajes por parte de compañeros o desconocidos...
Durante toda la charla se habló a cerca de cuestiones técnicas y "palabros" relacionados con la red, neologismos y anglicismos que, una vez aclarado su significado, erizan el vello y revuelven las tripas.
Pero flotaba en el ambiente un tema que sobrepasa y envuelve todo lo relacionado con internet. Un tema que, por complicado e inabarcable, no pudo ser desentrañado como merecía la ocasión: LA EDUCACIÓN.

Es imposible tratar de abordar el problema de internet y sus amenazas hacia la infancia sin zambullirse de cabeza en el dificilísimo mundo de la educación.
Según yo lo veo, la forma de plantearnos y afrontar la educación de nuestros hijos condicionará inexorablemente su uso de internet y el grado en que sus amenazas puedan llegar a afectarles.
En este sentido, comparto absolutamente el planteamiento de Aldo Naouri, conocido pediatra y escritor, que, en su libro "Padres permisivos, hijos tiranos", defiende la máxima de que educar es frustrar.
El pediatra señala que, hoy día, los padres pretendemos seducir a nuestros hijos para que nos amen y tendemos a ser excesivamente permisivos. Ello hará de nustros hijos unos tiranos y serán adultos con problemas de adaptación.
Debemos estar dispuestos a afrontar conflictos con nuestros hijos y decididos a ganar la batalla. Castigar y mantener los castigos es una de nustras armas. Lo contrario nos desautoriza.
Los padres han de ser, ante todo, una pareja y el hijo ocupará un estatus inferior.
Las madres deben proteger a los niños de los excesos de los padres y viceversa.
Educar es frustrar y, para ello, Los niños deben escuchar la palabra "no".
Subscribo cada una de sus palabras. ¡Decid "no" a vuestros hijos!
Espero que os sea útil.
Para quien quiera leer un poquillo más sobre el tema...
http://musicacallada.blogspot.com/2005/03/aldo-naouri-pediatra-y-escritor-educar.html
lunes, 28 de marzo de 2011
YO PROCRASTINO, TÚ PROCRASTINAS, ÉL PROCRASTINA...
Hace unos días hablaba alguien en un grupo de Facebook sobre una palabra que está "de moda" y que a esa persona, personalmente, le produce cierto rechazo. La palabra en cuestión es: PROCRASTINAR.
Sí, la he escrito bien.
Según he leído en diferentes fuentes, la PROCRASTINACIÓN (del latín: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro) es la acción o el hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras más irrelevantes y agradables. Comentaba esa persona que le fastidia mucho esta reciente costumbre de poner de moda palabras que acaban repitiéndose hasta la saciedad y, en ocasiones, con una difícil pronunciación.
Durante dos años, esta persona trabajó en el sistema educativo público de Estados Unidos y, según dice, la palabrita se escuchaba y leía por todas partes. Él, en cambio, proponía una palabra más sencilla y cotidiana como es "dilación". No estoy muy de acuerdo. Básicamente por dos motivos: el primero es que "procrastinar" es un verbo y "dilación" un sustantivo (no existe el verbo "dilar", sí "dilatar" en el sentido de "diferir", "retardar"). El segundo motivo es que no significan exactamente lo mismo. Algo se puede retrasar o postergar de manera inevitable o como una mera cuestión cronológica, igual que se retrasa una reunión o una cita. La procrastinación implica esa sustitución de lo que debe hacerse por otra actividad placentera de menor importancia. Ese es el matiz.
Según he estado leyendo, puede abarcar desde la mera constitución de un mal hábito hasta la manifestación como síntoma de complejas enfermedades como el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad). Sinceramente, no creo que esté de moda la palabrita por capricho de nadie. Más bien diría que somos víctimas de una epidemia a global. Cada vez somos más procrastinadores en una sociedad procrastinadora.
¡Qué férrea voluntad han de desarrollar nuestros hijos si han de ser capaces de concentrarse en el estudio con tantas y tales atracciones ante sus ojos! Innumerables canales infantiles emitiendo a todas horas, cientos de miles de juguetes almacenados en las estanterías, video-consolas, mini-consolas, consolas de bolsillo, toda la información (y la distracción) que ofrece Internet a un sólo click de distancia...
Si no ponemos remedio a tiempo, estaremos creando fracasados en potencia. Niños cuyo desarrollo educativo y psicopedagógico no será el adecuado, incapaces de centrarse ni de concentrarse. Víctimas de un inevitable y pernicioso sentimiento de frustración por no conseguir sus objetivos. Hombres que serán incapaces de aprovechar su tiempo y andarán siempre presos de su mala organización y de los inciertos resultados de las soluciones de última hora. Vivimos en una sociedad hedonista que fomenta salvaje y descaradamente la procrastinación.
Yo, que me considero (de manera absolutamente justificada, claro) bastante normalito, al leer sobre el tema he hallado en mí mismo bastantes rasgos sospechosos... De hecho, ahora debería estar recogiendo el fregado…
Definitivamente, no es una moda... ¡Es una maldita epidemia!
Para quien desee leer algo más: http://www.telegama.com/societyof2000/ver.asp?art=3619


