Collage íntimo

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Trocitos...

domingo, 26 de febrero de 2012

Entre todos la mataron...



El lunes estuve todo el día de guardia y eso (salvo por el salario ganado honradamente, el estrechamiento de lazos con los compañeros y que el hecho de que tratar con pacientes siempre te enseña algo) es como si ese día desapareciera por completo de tu existencia.


El martes vuelves al mundo algo aturdido y oyes a todo el mundo comentar la misma noticia y alucinar con tu completa ignorancia sobre el tema y crece en ti esa sensación de "parece que me he perdido algo", que a veces ya no te abandona nunca.



Eso, precisamente, es lo que me ha pasado esta semana con las noticias en torno a las protestas e incidentes denominados "Primavera de Valencia"; nombre surgido en un claro guiño a la trascendente "Primavera árabe" del año pasado.



A medida que me fui poniendo un poco al día sobre lo ocurrido pensé: "tengo la impresión de que debería escribir sobre todo esto en mi blog" pero, claro, la primera pregunta fue: "¿Escribir qué?"



Francamente, haber visto alguna noticia en la tele o en internet y leer un par de noticias en un par de periódicos digitales comenzó a dirigirme, clara e inexorablemente, a un extraño estado de confusión. Me he visto obligado a seguir leyendo artículos en otros varios periódicos digitales de varios días de esta semana, a ver entre 6 y 8 vídeos de las noticias en youtube, a leer un informe de tres folios del secretario general del Sindicato Unificado de Policía sobre todo lo acontecido y echar un vistazo a lo que se cuece por los foros (indescriptible experiencia) de nuestra amada red.



Luego me he tomado dos "nolotiles" fresquitos (como decía "Er Juli", un ex-multi-toxicómano ascendido a sólo-poli-toxicómano que conocí una vez y me bautizó cogiendo agua con su gorra en el Río Quema, con el nombre de "Pastillita der camino", menudo personaje...) y me he puesto a teclear.



Debo indicar que yo no he sido rociero en mi vida. Resulta que trabajé tres años en el camino y guardo un recuerdo estupendo de aquella experiencia. Algún día os contaré estas cosas con más detalle (¡aunque resumidas!) y alguna foto.



A lo que iba. Que entre todos la mataron y ella sola se murió...



Primero y más reprochable, los comportamientos personales de algunos Policías, algunos políticos y algunos manifestantes violentos. La violencia, la cometa quien la cometa, y la estupidez, quienquiera que sea su portador, son vicios endémicos a desterrar.



Las cargas policiales fueron, en ocasiones, claramente excesivas y violentas. Bien es cierto que en los vídeos de los primeros días, se evidencia que su comportamiento fue correcto y, ¿por qué no decirlo?, ejemplar. Inicialmente, sólo se encargaron de preservar el tráfico y el orden, y proteger a los manifestantes de un posible entorno hostil. Los chicos (y no tan chicos) trataron de ampliar la barrera humana e invadir la zona de la calzada reservada al tráfico y, tras pedirles cortésmente que se retirarán, ante su negativa, comenzaron a trasladarlos a la fuerza, siendo levantados por los brazos en clara actitud de mística "Resistencia Pasiva", emulando al mismísimo Gandhi.



Por cierto:



polít. Resistencia Pasiva: Forma no violenta de lucha encaminada a conseguir logros políticos, sociales o económicos. Desarrollada por Gandhi, su programa de acción preveía la devolución de todos los títulos y homenajes, y el boicot a las escuelas, colleges, tribunales y autoridades.



La resistencia pasiva o "fuerza de la verdad", base de la filosofía de Gandhi, consistía básicamente en la desobediencia civil, al gobierno británico, dentro de los límites de la no-violencia. Aunque era duro para los hindúes lograr su objetivo, porque los ingleses sí actuaban violentamente organizando masacres, Gandhi ayudó a que su pueblo no perdiese la fuerza ni la esperanza ni la voluntad de obtener su independencia.



Para sustentar su filosofía, Gandhi utilizó un decálogo realizado por sí mismo, en el cual se pedía cumplir con lo siguiente: decir la verdad, practicar la no - violencia, practicar la castidad, comer frugalmente y lo indispensable, no poseer lo superfluo; sólo lo necesario, ganarse la vida con el trabajo, servir al prójimo, no temer a nada ni a nadie, etc.



Comenzaron los insultos, recriminaciones, desafíos y forcejeos con los policías. El ambiente se tensaba por momentos y nadie colaboraba para que sucediese lo contrario. Pero, cuando digo nadie, quiero decir NADIE. Luego llegaron las detenciones, las reacciones violentas, las agresiones a manifestantes y agentes, las piedras, la quema de contenedores, el zarandeo de coches, las arengas, las consignas, las manipulaciones de la información y las surrealistas declaraciones de la Delegada del Gobierno y del Jefe de la Policía, que se han cubierto de gloria.




Hay que aclarar que la Delegada del gobierno, Dª. Paula Sánchez de León, pertenece al nuevo gobierno del PP que alcanza ahora los 3 meses de mandato, pero el Jefe Superior de la Policía valenciana D. Antonio Moreno, lo ha sido durante todo el anterior gobierno socialista. Ellos son, en última instancia, los responsables de la actuación policial colectiva. Porque, luego está lo que hace cada agente a título personal, cosa que es responsabilidad exclusivamente suya. Debería haber investigación a todos los niveles y depuración de responsabilidades, incluso penales si fuera el caso.



Si nos remontamos al origen de todo este incidente, también encontramos detalles importantes. Todo comienza con unos chicos de un instituto de secundaria de Valencia que deciden manifestarse para protestar por el grado en que los recortes de educación estaban afectando a su centro. Resulta que la Comunidad Valenciana (gobernada con mucha "elegancia" por el PP) es una de las más endeudadas debido a la ruina e impagos a lo largo de los últimos años del Gobierno Central (hasta antes-de-ayer, del PSOE). Algo así como lo que ocurre en la Comunidad de Madrid (gobierno también del PP). Nada similar ha ocurrido en los pagos a comunidades de gobierno socialista, lógicamente.



Pues bien; el anterior gobierno adeudaba a la C. A. Valencia más de 200.000 millones de las antiguas pesetas. O sea, dicho de otro modo más masticadito, el gobierno central (PSOE) no pasa durante años suficiente dinerito al autonómico Valenciano (PP) que tiene que hacer ajustes en todas las consejerías (supongo), incluida la de Educación, con los consiguientes y consabidos recortes en mantenimiento al famoso Instituto Luís Vives, entre otros. Se ha dicho que no tenían calefacción, pero la realidad es que funciona sólo 2 horas al día. Los niños (así los llaman sus padres y amigos cuando los policías los zarandean; si no, no) se ven obligados a cubrirse con mantas en las clases, cosa que no les permite manipular correctamente sus smartphones. Perdón por el chascarrillo, pero jamás disfruté en los 12 años de colegio, ni el los muchos de la facultad, de calefacción en las aulas y jamás se me ocurrió llevarme una manta ni manifestarme por ello, pero vamos, que no lo critico. Dios me libre. Los derechos de uno hay que defenderlos por encima de todo. De las obligaciones y deberes, para qué hablar...




Tras los primeros incidentes leves, aparecen colectivos de izquierda (de todas las izquierdas, al parecer) muy vinculados algunos con movimientos antisistema, plataforma 15M, izquierdas nacionalistas, etc. que se suman a las manifestaciones incorporando ese cóctel explosivo de irascibilidad, violencia y masificación. Estos oportunistas grupos, aprovechan cualquier coyuntura para convertir una pacífica y controlada manifestación civil en enardecidas y, ¿por qué no decirlo?, agresivas manifestaciones, trastornos del orden público, altercados callejeros y desafío a las autoridades y al sistema. La policía actúa, evidentemente con contundencia (es su deber), y evidentemente con exceso (lo muestran las imágenes). Y comienzan las uñas a escarbar en la tierra y a desenterrar odios, banderas, fronteras y muertos. No hay que escarbar mucho, basta con un poquito y ahí están, semienterradas y semidormidas, las dos "Españas" de la guerra. Que si vuelve Franco, que si vuelven los grises, que si la derecha y que si la izquierda... Ya está montado el taco. Caña al gobierno de Rajoy, pero, sobre todo, por encima de todas las cosas, caña a nuestro país y a su futuro que depende más que nunca de la unión, de los esfuerzos y del trabajo colectivos, de nuestra imagen hacia el exterior y de la inversión externa.



Los policías han actuado en ocasiones con brutalidad y sus responsables superiores con negligencia: que se diriman responsabilidades y rueden las cabezas necesarias. No se puede ir como un loco con la porra y golpear a diestro y siniestro a manifestantes, periodistas, mujeres, chavales, viandantes, etc. Habrá que tener algún criterio. Igual que para abrir la boca, los políticos debieran pensar muy bien lo que van a decir porque hay frases que se digieren peor que un porrazo en los lomos. En cuanto a los perejiles de todas las salsas (que, a veces, se caen solos del bote y, otras veces, los ponen los cocineros), con la que está cayendo y lo difíciles que serán los próximos años, lo que menos necesitamos es que las revueltas y los antisistema nos impongan su sistema y aviven el rescoldo de una guerra fratricida.



Si algo he aprendido leyendo sobre esto es lo difícil que resulta informarse en esta era de la información. Lo que unos diarios te aseguran, otros te lo desmienten. Las realidades se manipulan y tergiversan al antojo y con total impunidad, con la clara intención de beneficiar a terceros o Dios sabe a quién. Del mismo modo que el talento y el sentido común rara vez inspiran a nuestros políticos y dirigentes, la imparcialidad y la honestidad brilla por su ausencia en los medios del cuarto poder, más bien arrodillados en un servil, interesado e institucionalizado partidismo.



Algunos datos:



-Parece ser que de los 34 detenidos sólo 2 eran menores.



-Parece ser que de los 16 heridos de los primeros incidentes, 11 eran agentes de policía.



-Parece ser que el 18 de febrero un miembro de un conocido colectivo de izquierdas de Valencia registró el dominio "primaveravalenciana.com". Dicho colectivo, la coalición de partidos de izquierda Compromís, alojó dicho dominio en su servidor. Hasta ese día sólo habían tenido lugar algunos incidentes, pero las cargas policiales más violentas se produjeron el lunes 20 de febrero, en respuesta a los disturbios y los altercados de orden público, en parte, provocados por los manifestantes más violentos.



-No soy ni de derechas ni de izquierdas; vaya por delante por si alguien tiene antojo de aclaraciones al respecto. Por ello me puedo permitir el lujo de criticar a todos los que la han cagado soberanamente, sean quienes sean.



Total, y por no aburrir, que entre todos la mataron y ella sola se murió...



Estaría bien, por una vez en la vida, que cada uno de los involucrados en esta historia desempeñara su labor de forma correcta y responsable, que se responsabilizara cada uno de sus errores, que no se manipulara a la opinión pública ni la información, que no se tratara de sacar provecho político de todo y de todos y que de una maldita vez se desterrara la violencia y la estupidez de nuestro país, que falta le hace.



domingo, 19 de febrero de 2012

Pequeños descubrimientos en la pintura

Me he embarcado en una pequeña aventura. Que sí, que sí, que os la cuento.
Veréis, ayudamos en el cole de los enanos siempre que podemos. Tenemos muy buena relación y nos encanta sentirnos útiles y aportar lo que esté en nuestra mano a las personas en cuyas manos hemos confiado la educación de nuestros pequeños cachorros.

Hace unas semanas, las psicólogas, encargadas entre otras cosas de los Talleres de Enriquecimiento para niños con altas capacidades, me preguntaron si yo podía darles algún taller. Les dije que sí, claro. En principio, la idea era algo relacionado con mi profesión, pero pronto se me ocurrió realizarlo sobre otro tema que es mi gran pasión: el arte.
Dicho y hecho. Me puse manos a la obra en la tarea de elaborar un proyecto de taller sobre arte en general y pintura en particular con la sana intención de que resultara atractivo, excitante... super-chuuulo para estos pequeños diablillos resabiados tan sobreexpuestos a escenas impactantes a través del cine y la televisión.
Difícil tarea, a fe mía.
Total, que decidí hacer un taller en varias sesiones, cada una con una pequeña parte teórica, otra parte de vídeos y otra (la más amplia quizás) de práctica en la que dibujaríamos al carboncillo y finalmente pintaríamos un cuadro de verdad, sobre un lienzo, con pinceles y pinturas...

Cuento todo esto, sinceramente, no por aburrir, sino como mera introducción a lo que viene a continuación.
He estado días buscando y rebuscando por internet, con el buscador de imágenes de gooooogle con la intención de hacer acopio de fotos de cuadros para enseñar a mis niños y niñas de 6, 7 y 8 años. ¡Dios mío, qué responsabilidad! Probablemente habrá sido la primera vez que estos niños se sumergen en el mundo del arte y la pintura, con todo lo que ello supone. Con el riesgo claro que sembrar en sus esponjosas mentes en formación y en su tierno alma infantil un germen de "pasión-por-lo-bello" o un germen de "qué-aburrido-es-el-arte" y condicionarles sus gustos para siempre jamás.
No podía hablarles de La Pintura sin hablarles previamente de El Arte y de las nueve artes: Arquitectura, Danza, Escultura, Música, Pintura, Poesía (y Literatura), Cine, Fotografía y la Historieta. Vimos y comentamos decenas de fotos de cada una de ellas y traté de hacerles ver que al arte está en sus vidas permanentemente pues nuestra Catedral y la Giralda, el baile Flamenco, la Macarena, la música de Bob Esponja, los pinturas con tiza en el suelo de las calles, Platero es pequeño, peludo, suave..., Toy Story 3, La foto de Einstein sacando la lengua o la de Inhiesta metiendo su gol en Sudáfrica y Asterix, Tintín y Mortadelo y Filemón también son arte...

La verdad es que fliparon. Andaban preguntándolo todo y levantando la mano constantemente, muy metidos en el tema.
Bueno, a lo que voy, que buscando fotos para mi pogüerpoin miré cientos de fotos y descargue decenas y decenas de ellas que he ido almacenando en carpetas. Busqué en páginas especializadas listados de los más célebres pintores de la historia. Hice unos pocos de copia-y-pega, rellené unos cuantos de post-it y acabé revisando, uno por uno, y gracias al impagable buscador de imágenes de gooooogle, muchos de los cuadros de estos grandes maestros.

He recibido con sorpresa y entusiasmo la certeza de un doble desconocimiento. Me explico:
He descubierto pintores de los que no conocía nada. Casi ni el nombre. Algunos de ellos me han fascinado.
He descubierto obras de pintores que ya conocía y que me han sorprendido y estimulado, redimensionando o reubicando a su creador.

A saber:

William Turner, pintor Inglés que vivió entre 1775 y 1851 y de quien dijo un crítico: "Hay un pintor que tiene la manía de pintar atmósferas". En sus últimos años se acercó a la abstracción en lo que representa un claro adelanto a formas de pintar propias de pintores de casi un siglo después.


Fernand Léger, (1881-1955) – Partiendo del cubismo, Léger se ve cada vez más atraído por el mundo de la máquina y el trabajo, atracción que plasma en obras.


Henri Matisse, cuyo uso casi puro del color en algunas de sus obras influyeron enormemente en muchas de las vanguardias posteriores. Conocía algunos de sus más célebres cuadros, pero he descubierto otras muchas maravillas del más salvaje uso del color.


Willem de Kooning, (1904-1997). Tras Pollock, la figura principal del expresionismo abstracto, aunque una de sus mayores aportaciones fue no sentirse atado por la abstracción, y recurrir frecuentemente a una figuración desgarradora (su serie de "Mujeres", por ejemplo) de gran influencia en artistas como Bacon o Freud.


El Bosco, (1450-1516) – El Bosco es una de las figuras más fascinantes de la pintura antigua. Profundamente religioso, El Bosco ve en la sociedad de su época el triunfo del pecado, de la carne, de todas las cosas que han arrebatado al ser humano su carácter angelical, y quiere advertir a sus contemporáneos de las terribles consecuencias de sus actos impuros. Para ello crea obras como "El tríptico de las delicias", considerado por algunos como un prólogo al surrealismo.


Jean Michelle Basquiat, el más importante y conocido del graffiti movement que apareció en la escena neoyorkina a principios de la década de los 80, una corriente artística cuya influencia –enorme, desde luego- en la pintura posterior todavía está por medir. "Cuando pinto no pienso en el arte, pienso en la vida" dijo.


René Magritte, (1898-1967). Una de las principales figuras del surrealismo, sus obras aparentemente simples surgen de una compleja reflexión sobre la realidad y el mundo de los sueños. La limpieza de sus cuadros y la carga ideológica los llena de fuerza y grandeza.


Artemisia Gentileschi (1597-1654). Su talento se halla entre los mayores del temprano barroco, deudor de Caravaggio. La primera pintora célebre que conozco (cronológicamente hablando en la historia del arte), mezcla la delicadeza con el impactante claroscuro y algunas escenas cargadas de violencia. Aún no entiendo cómo no había escuchado ese nombre en toda mi vida.
Judit y Holofernes de Artemisia Gentileschi

A mí me flipa todo esto, pero, claro, entiendo que a todo el mundo no. Espero que mi entusiasmo empuje a alguien a aceptar "ver arte" como "hobby" en el scattergories de su vida.
Se os quiere tela.

sábado, 28 de enero de 2012

¿Y ahora quién nos quita este pesar?

Ya sabíamos que ocurriría, pero no por eso duele menos.
Sevilla se ha quedado sin voz y ha perdido a uno de sus hijos predilectos: sí, ese grande y moreno que regentaba una taberna en la plaza del Rialto y cantaba flamenco como si le tronara el alma. Ese del pecho ancho, los ojos rasgados y la guasa permanente. El trabajador incansable que exprimía 25 horas a cada día, que recibió la Medalla de Oro de la ciudad y la Saeta de Oro y, mientras te ponía la chacina en el papel encerado, te regalaba media saeta o una ocurrencia de las suyas...

Hemos perdido a Pepe Peregil.

Pepe nació en Manzanilla (Huelva) y vino a Sevilla en busca de trabajo y fortuna, y vaya si los encontró. Tras unos años, se había convertido en uno de los hombres más queridos en la ciudad y recibía el éxito con la naturalidad del que ha trabajado duro para conseguirlo. Su taberna, "Quitapesares" era ya un icono de la noche bohemia sevillana, frecuentada tanto por artistas y famosos (como atestiguan las innumerables fotos colgadas en sus paredes) como por parroquianos habituales de mirada adormecida. Su cante, desgarrado y personal, comenzaba a abrirse paso en el mercado discográfico y entre las bullas de Semana Santa para cantar saetas desde la calle Sol hasta la plaza del Museo. Saetas llenas de fuerza que enmudecían a la muchedumbre que callaba con un pellizco bajo el esternón y el vello completamente erizado. Pepe conquistó los balcones y el alma de la Sevilla cofrade. Luego llegaron más discos, sevillanas, la radio y la televisión... y los reconocimientos en forma de premios.
Pepe ha sido algo así como ese "self-made man", ese "hombre hecho a sí mismo" del que hablan los americanos, pero en su versión en andalú: una versión única sevillana, flamenca, cofrade, tabernaria y cachonda. Un hombre que, no teniendo nada, con su arte y su trabajo consiguió el más grande premio que se otorga en la vida: el Corazón de Oro, entregado por todos y cada uno de las personas que le conocieron, le admiraron y le quisieron en reconocimiento a la trayectoria de quien ha llevado por bandera la bondad, la sencillez, el trabajo, el amor, la naturalidad y el buen humor.

Hoy Sevilla y, probablemente Andalucía y España, lloran la muerte del cantaor, del artista. Los que nos sentimos más parte de la familia que de los admiradores o seguidores, lloramos al hombre que fue José María Pérez Blanco, al padre de familia, al amigo que parte para no volver. Mis oraciones serán hoy para él, para su hijo Pepe y para toda su familia, con la intención de que se sientan acompañados en su soledad y en su pena.

El cielo, a partir de hoy, será un lugar más divertido. Se dice que, desde ayer, San Pedro anda canturreando, con ese arte que tienen por Galilea: "Como me alegra, primito hermano, como me alegra, primito hermano, como me alegra... comé jamón serrano de pata negra".
Pero, a nosotos, ¿quién nos quita ahora este pesar?

Descansa en paz, querido Pepe Peregil.

viernes, 20 de enero de 2012

Los lamentos de los moribundos



Casualmente, he encontrado en el muro de un viejo amigo del colegio y la facultad (un abrazo, querido J. L.Romo) un artículo publicado en ABC (http://www.abc.es/20111214/medios-redes/abci-cosas-antes-morir-201112140931.html) en el que se resume un interesantísimo artículo escrito por Bonnie Ware, una mujer que durante muchos años ha trabajado en una unidad de cuidados paliativos, atendiendo a enfermos terminales. Su trabajo, titulado "Regrets of the dying", algo así como "Los lamentos de los moribundos", recoge los cinco motivos más comunes de arrepentimiento de aquellos que están a punto de morir y que se ha encontrado a lo largo de su vida:



1. "Desearía haber tenido el coraje de vivir una vida fiel a mí mismo, no la vida que otros esperaban de mí": Se trata del lamento más habitual de todo, ya que al hacer balance de su vida muchas personas descubren que no han llegado a cumplir una mínima parte de sus sueños. En muchas ocasiones, esto se debe a que optaron por hacer lo que creían que debían hacer, en lugar de lo que realmente querían.







2. "Desearía no haber trabajado tan duro": Es el lamento más frecuente entre los pacientes de sexo masculino, que desearían haber pasado más tiempo junto a su familia viendo crecer a sus hijos, en lugar de en su puesto de trabajo.



3. "Desearía haber tenido el coraje para expresar mis sentimientos": Aquellos que reprimieron sus sentimientos para no enfrentarse a quienes los rodeaban se lamentan de haberse conformado con vivir una existencia mediocre y amargada, en la que no eran ellos mismos.



4. "Desearía haberme mantenido en contacto con mis amigos": Al igual que muchas personas se arrepienten de haber descuidado a sus familias, es muy frecuente lamentar no haber cuidado lo suficiente de aquellas amistades verdaderamente importantes. Lamentablemente, cuando se está muy cerca de la muerte es imposible recuperar el tiempo perdido.





5. "Desearía haberme permitido ser más feliz": Se trata de un reproche sorprendentemente común que se hacen aquellas personas que prefirieron engañarse a sí mismos y continuar con unas existencias en las que ya no eran felices, en lugar de enfrentarse a su miedo a cambiar de vida.




La vida y la muerte... Si esto no da qué pensar, no sé qué puede hacerlo.





Soy un confeso amante de los refranes y hay uno que dice que nadie escarmienta en cabeza ajena. Somos así de idiotas. Probablemente este texto nos conmoverá, nos gustará, incluso lo mandaremos a alguien (como yo estoy haciendo ahora). Habrá quien lo imprima y lo pegue en alguna pared de la casa o el trabajo...


Pero, ¿cuántos conseguiremos cambiar nustra forma de vivir, nuestra forma de hacer las cosas, de relacionarnos, de amar o de trabajar?



¿Cuántos cogeremos el teléfono para llamar a ese amigo del que hace tiempo que no sabemos nada?



¿Cuántos dejaremos de preocuparnos más de lo que piensen los demás que de lo que sinceramente deseamos?



¿Cuántos lograremos expresar nuestros sentimientos con acierto, sinceridad y asertividad?



¿Cuántos amaremos más y mejor a nuestros seres queridos?



Me gustaría pensar que muchos lo conseguirán o que, al menos, se lo propondrán y lo lograrán parcialmente.



Me gustaría pensar que yo mismo lo lograré y que cuando yazca moribundo en mi lecho de muerte, el doble de viejuno que ahora, si es que mi mente sigue lúcida y me acuerdo de quien soy, nada me perturbe en ese momento más que el dolor por dejar esta vida que a ratos me atormenta y a veces me sublima.



Hagamos las tareas ahora: Bastante tiene uno con morirse como para, encima, andar con remordimientos y deberes pendientes.






Ya que hoy estoy fácil con el copia-pega os pego, a modo de epílogo, un textito que divierte y a la vez nos descubre cosas.



Supongo que, como sabiamente me dijo mi amigo Agustín, "lo importante es que de todo se aprende algo". Ahí va...





Lecciones de la vida...
A los 5 años, aprendí que a los pececitos dorados no les gustaba la gelatina.
A los 9, aprendí que mi profesora solo me preguntaba cuando yo no sabía la respuesta.
A los 12, aprendí que, si tenia problemas en la escuela, los tenia mas grandes en casa.
A los 13, aprendí que, cuando mi cuarto quedaba del modo que yo quería, mi madre me mandaba a ordenarlo.
A los 15, aprendí que no debía descargar mis frustraciones en mi hermano, porque mi padre tenia frustraciones mayores… y la mano pesada.
A los 20, aprendí que los grandes problemas siempre empiezan pequeños.
A los 27, aprendí que el titulo obtenido no era la meta soñada.
A los 28, aprendí que se puede hacer en un instante, algo que te va a hacer doler la cabeza la vida entera.
A los 30, aprendí cuando mi mujer y yo teníamos una noche sin chicos, pasábamos la mayor parte del tiempo hablando de ellos.
A los 34, aprendí que no se cometen muchos errores con la boca cerrada.
A los 36, aprendí que, siempre que estoy viajando, quisiera estar en casa; y siempre que estoy en casa me gustaría estar viajando.
A los 38, aprendí que podes saber que tu esposa te ama cuando quedan dos milanesas y elige la menor.
A los 40, aprendí que, si estas llevando una vida sin fracasos, no estas corriendo suficientes riesgos.



Os dejo, que tengo que hacer una llamada a un viejo amigo.

miércoles, 11 de enero de 2012

Dogville: si no la has visto, le debes algo a tu cerebro!

Hay películas y películas, eso ya se sabe.

Que sea un amante del buen cine no me convierte en un friki ni me incapacita para disfrutar de algún producto esencial y descaradamente comercial, de la misma manera que uno se deleita ante "Las meninas" de Velazquez, "La gioconda" de da Vinci o el "Guernica" de Picasso y, además, es capaz de disfrutar un rato de los dibujos a tiza que pinta en el suelo un artista callejero.

Recuerdo comedias como "Resacón en las vegas" y "Bienvenidos al norte"; románticas como "Algo para recordar" o "Notting Hill"; thrillers como "Más allá de la duda" o "Poder absoluto"; o de acción como cualquiera de "Arma letal" o "La jungla de cristal" que me han entretenido e incluso interesado. Y confieso que difícilmente podría resistir la tentación de volver a verlas si me las encuentro una noche zapeando por los variopintos canales de nuestra TDT.

Pero, para mí, una buena película debe tener algo más. Sin entrar en detalles técnicos de producción y montaje, etc., la concepción de la película ha de nacer en torno a la necesidad de transmitir algo; una idea, un conflicto, unos valores, una inquietud, un problema; una denuncia... Ese origen, unido a un buen guión, buenos actores y un buen director, han de dar, necesariamente, un buen producto.
Según mi experiencia, todas las buenas películas han provocado en mí dos efectos inequívocos. El primero es esa sensación de satisfacción, de plenitud, en el momento de terminar de ver la película. El segundo, es que se me quedan rondando por la cabeza y sus pensamientos durante varios días, haciéndome recordar escenas, personajes, sensaciones, frases o situaciones.

La última película que he visto me ha dejado ese "efecto secundario" que aún me dura. No puedo evitar recomendarla, aun a riesgo de que alguien me suelte a los perros...
Como ya sabéis por este blog, mi señora ya tolera con cierto gusto las películas "de chinos" que a veces le pongo; incluso, a veces, me dice: "pon una de las tuyas". Hace unos meses puse Dogville (Lars von Trier, 2003) y a los dos minutos estaba resoplando incómoda. Yo soy un hombre casado y sé cuál es mi sitio. Además soy un as pillando las indirectas; así que la tuve que quitar. Hace poco me acordé de ella y decidí verla, pues mi madre me la había recomendado en múltiples ocasiones con esa vehemencia habitual que adoro.
Entiendo que es una peli que necesita una oportunidad por parte del espectador. Tiene una estética absolutamente inusual (y pienso que sorprendentemente genial), casi sin decorados, simple y oscura, cercana a lo teatral, que choca y, por lo extraño, puede provocar cierto rechazo inicial.
Si uno consigue darle esa oportunidad y se deshace de los perniciosos prejuicios, inmediatamente comienza a meterse en la narración, en la historia, en sus personajes y acaba absolutamente dentro del pueblo de Dogville.
A lo largo de un prólogo y nueve capítulos, su director, el genial danés Lars von Trier, desgrana una historia y expone sus cartas sobre la mesa dispuesto a que juguemos una partida con la mente expuesta a golpes y el alma puesta al descubierto.
Copio y pego la sinopsis de la película según Filmaffinity, para que luego digan que no resumo:
"Grace llega a la remota localidad de Dogville huyendo de una banda de «gangsters». Persuadidos por las palabras de Tom, que se ha erigido en portavoz de la pequeña comunidad, sus integrantes se avienen a ocultarla. Grace, en justa correspondencia, acepta trabajar para ellos. Sin embargo, cuando Dogville sea sometido a una intensa vigilancia policial para dar con la fugitiva, sus habitantes exigirán un acuerdo más favorable, que les compense del peligro que corren al darle cobijo. Grace aprenderá, de un modo brutal, que en este lugar la bondad es algo muy relativo. Pero ella guarda un secreto que no quiere desvelar. (FILMAFFINITY)".
Me cortaría una mano antes de contar el final de una película. Bueno, no, pero no lo voy a hacer. Aun así, el final no es lo más importante; esta no es una película policiaca ni un thriller o una de misterio en que, a la postre, se desvela quién mató a novia del detective. Ésta es una película que desnuda y denuncia la condición humana. Nos muestra de lo que seríamos capaces llegado el momento o si las circunstancias así lo condicionan. Muestra cómo el ser humano, de forma individual o colectiva bajo el amparo de una sociedad, es capaz de lo peor, tanto por acción como por omisión y, al ser testigos desde el exterior, tomamos consciencia de que ningún amparo, ningún auspicio, ninguna excusa o justificación, legitiman ciertos comportamientos egoístas, violentos denigrantes y deshumanizantes como los que tienen lugar en Dogville.
La creación y construcción de los personajes me parece sublime. El ritmo narrativo que de desarrolla tiende a la perfección y me recordó al conocidísimo "Canon" de Pachelbel en el que van incorporándose instrumentos y se va acelerando el ritmo a medida que avanza la obra, de forma casi imperceptible. Los actores, a pesar de la teatral puesta en escena, resulta verosímiles en la pantalla, con especial mención para Nicole Kidman (Grace) que lleva con facilidad el durísimo peso de semejante papel protagonista. Me cuesta ver a otra actriz capaz de meterse con holgura en tan brutal papel.
El resto de actores, habitantes de Doville hacen unos notables papeles secundarios. Si se me permite la licencia, a Paul Bettany (Tom) entran ganas de darle dos buenas guantás, porque no se puede ser más tonto. Y los veteranos Lauren Bacall, Ben Gazzara y James Caan aportan con su sutil solvencia un estimable peso a la obra.
Que sí, que sí, que ya acabo.
Motivos para verla:
1-Te vapulea la mente y el alma. Te hace pensar y "sufrir".
2-La valentía del director.
3-La original puesta en escena.
4-Es diferente y conmovedora, pero de verdad, no como los telefilmes de después de comer.
5-Hay que ver el "Guernica" aunque sea un poco raro, en blanco y negro y no se entienda del todo bien.
Asumo que este tipo de películas no tiene porqué gustar a todo el mundo: la recomiendo porque a mí me ha gustado, porque creo que enriquece a quien la ve y porque me apetece, claro. Espero que la disfrutéis.
¡Qué grande es el cine!
Besos para todos.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Resumen del 2011 y los mejores deseos para el 2012



Faltaría a la verdad si dijera que no he subido ninguna entrada por que he estado liadísimo y no quiero hacerlo. En fin, faltaría a la verdad sólo parcialmente, porque he tenido días muy liados previos a las fiestas... lo demás ha sido esa perecita hogareña que se regociga en el "dolce far niente" y los múltiples planes de las vacaciones navideñas: compras, belenes, isla mágica... buf!

Luego, viendo lo poquito que le quedaba al 2011, decidí tomarme unas mini-vacaciones mentales y guardar fuerzas para hacer una última entrada del año, felicitar fiestas y proyectar todos mis bueno deseos hacia mi pequeña parcela del mundo y sus gentes. No os asustéis, que lo de "guardar fuerzas" no es para una super-entrada, sino más bien para lo contrario... para hacer lo que (según se rumorea por ahí) más me cuesta: resumir.

Éste 2011 ha sido un año de extremos, celebraciones y crisis que no tengo más remedio que dar por bueno.

Hasta que no se invente algo para detener el avance de los años me veo obligado a seguir celebrando cada año que cumplo y sigo vivo, con fuerza e ilusión por sacar mi familia adelante. Este año, los cuarenta han aportado redondez a la cifra y una ocasión magnífica para celebrar en una noche para el recuerdo, la vida, la amistad y el amor.

Mi familia está sana y feliz. Tengo la mejor mujer del mundo conocido y mis hijos crecen en talla, inteligencia y voracidad para dejar el plato vacío. Creo sinceramente que son esencialmente felices, buenos, sociables, sanos y listos y nada me aporta más felicidad que eso.

Todos los años traen pérdidas y éste nos trajo alguna dolorosísima: nuestra querida y dulce Paqui, ejemplo de bondad y ternura, nos dejó para inaugurar un nuevo cielo que se ha abierto para las personas a las que "el normal" se les queda corto. Mi querido tío Luis anda fumando un "Vencedor" y bebiendo un moscatel de "El Castillito" mientras ve el fútbol desde una nube sobre el Sánchez Pizjuan. Ángel, compañero de la facultad, luce ya las alas que le dan nombre desde que falleció en una playa tratando de salvar a sus hijos de las olas. Nos conocimos poco, compañero, pero se me ocurren muy pocas formas más dignas de morir que esa; que Dios te guarde. Baldomero, el padre de mi amigo Baldo, tras luchar como nadie que yo haya conocido, nos dejó y debe andar de montería por las blandas nubes de su cielo, recostado en un blando y tibio aguardo, soñando con conejos, perdices y jabalíes. El abuelo Guillermo nos dejó inesperadamente, su discreción, su afabilidad, su corrección, su capacidad organizativa y de trabajo siempre serán luz para nuestro camino. Y Dionisio, padre de nuestro querido amigo Raúl, cuyo enorme corazón terminó por agotarse...

La enfermedad nos ha azotado duro pero he luchado todo lo que he podido junto a mis seres queridos a los que les ha afectado. En muchas ocasiones, estar ahí es lo único que puede uno hacer y eso es algo que no le va a faltar a nadie por mi parte. El maldito cáncer y graves enfermedades infecciosas han tenido en vilo a mi familia grande durante todo el año, con etapas de especial tensión y gravedad. Un beso muy fuerte, padre y madre. Gracias especiales, querida Rocío, por enseñarnos cómo se ha de luchar frente a la muerte si uno se propone vencerla de verdad.

El verano nos regaló un par de semanas de descanso playero y, más tarde, nos volvió a llevar unos días a Maranchón y al reencuentro con los amigos de siempre y los recuerdos de tiempos pasados, algunos remotos y otros no tanto.

De manera inesperada, cuando ya parece improbable experimentar vivencias nuevas, este año nos ha golpeado y enriquecido con una nueva experiencia: la rotura de una amistad; sentir el rechazo y el alejamiento de quien había sido amigo. Durante toda mi vida no he hecho otra cosa que acumular amigos y buscar fórmulas para ser capaz de atenderlos a todos. Un gran amigo mío siempre dice: "Yo no quiero más amigos. Ya me falta tiempo para atender a los que tengo". Y yo siempre he sido de los de "cuantos más amigos mejor". No con la idea de andar buscando amigos por ahí, pero si surge una amistad... no seré yo quien huya en dirección contraria.
Pues bien, a lo que iba, que jamás habíamos perdido unos buenos amigos. Al menos, de la forma "algo traumática" en que ha ocurrido. Sinceramente, ocurrió por iniciativa ajena y todavía desconocemos la causa. Sin obtener explicación alguna y tras pasar por varias fases (desconcierto, incredulidad, impotencia, tristeza, rabia... etc) nos encontramos en una fase de "indiferencia expectante" y "percepción y registro de fenómenos extraños colaterales".
En fin, ¿para qué abundar en el tema? Lo que pasa es que cuando uno decide abrir su vida, si no lo cuenta todo parece que falta de alguna sutil manera a lo acordado de forma tácita.




¿Qué más puedo decir? Para compensar, la vida me ha regalado el afianzamiento de hermosas amistades de reciente cuño, como con nuestros queridísimos y cercanos Olga y Pepe o nuestra cuchipandi del cole, Mª José y Baldo y Yoyo y Armando que son "pa comérselos" de buena gente. Otros amigos del vecindario a los que nos sentimos muy cercanos y queremos: Raquel y Pepote, Marta y Coque. Y todas las pandillas y amigos de siempre, claro...

Y si no resumo, acabaré faltando a lo prometido de forma explícita unos párrafos más arriba...

Sin más preámbulos, prefacios ni perifostios, paso a haceros llegar con todo el cariño y la fuerza de los que soy capaz, mis mejores deseos de felicidad, salud y trabajo en estas fiestas y durante todo el 2012 que mañana comenzará su incierta andadura. Deseo sobre todas las cosas que la enfermedad ignore a vuestras familias y el trabajo vuelva a quien lo perdió y sea conservado por quien aún lo tiene. Y, finalmente, que todo lo que os suceda en el 2012 sea fruto del amor de alguien o de la buena fortuna y que seáis esencialmente FELICES.

MIL GRACIAS POR ESTAR AHÍ. OS QUIERO.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Noche de teatro: Por el placer de volver a verla


El viernes pasado fuimos con unos amigos al teatro.
Todos teníamos un poco de esa "sed teatral" pues coincidíamos en el mucho tiempo que hacía que no veíamos una obra, cuando de solteros (o más bien antes de tener descendencia) íbamos con cierta frecuencia.
Creo que por casualidad, encontré en internet el anuncio de esta obra que creí romántica y relacionada con pasionales conflictos de pareja. Las críticas eran buenas y nos lanzamos a organizarlo. Poco antes del día de la representación descubrímos, también por azar, que la obra la protagonizaban un hombre y una mujer, pero con otro tipo de relación amorosa: eran, simplemente, madre e hijo.
La obra fue "Por el placer de volver a verla" (texto de Michel Tremblay) y en ella, Miguel (Miguel Ángel Solá) un hombre de mediana edad, ficticio dramaturgo y director de la obra que comenzaba, nos confiesa abiertamente su intención de usar la ficción sobre el escenario con la sana intención de "volver a ver" a su madre, Nana (Blanca Oteyza) ya fallecida. Durante la representación se alternan escenas en las que se dirige al público con otras en las que presenciamos emotivos pasajes de la vida compartida con su madre y, a través de ellas llegamos a conocer a uno y a otro. Los descubrimos, disfrutamos de ellos, nos reconocimos en ellos, los hicimos nuestros y, finalmente, nos hicieron suyos.
Las sublimes interpretaciones consiguen el poco frecuente milagro de la verosimilitud sobre el escenario. Una inusual coreografía de dos que balilan su papel en la vida como un emotivo tango en que las vidas se acercan y se alejan y las piernas y las manos se entrecruzan, los pechos y las caras se juntan y todo fluye con la naturalidad de lo que no puede ser de otra forma.
El director, Manuel González Gil, derrocha talento a la hora de simplificar la escena, dirigir personajes y repartir dosis de entrañable y doméstico humor y sutil emotividad contenida.
En las divertidas escenas de la infancia (11 años) y pubertad (14 años) de Miguel y su madre, en un asimétrico (siempre falta el padre) ambiente doméstico, comienza a fraguarse la personalidad y vocación teatral del protagonista.
Con 11 años MIguel recibe una acalorada reprimenda de su madre por haber echado unos petardos a los coches que pasaban. La madre, con su hilarante teatralidad, le reprende en una decidida, divertida e interminable regañina plagada de extravagantes soliloquios llenos de ramificaciones. Le hace imaginarse las peores consecuencias posibles y le insiste en la importancia de pensar por sí solo, de no dejarse llevar por lo que digan o hagan los demás niños.
Con 14 años, Miguel lee los libros que Nana le ofrece, anticuados libros de heroínas románticas carentes de sentido bajo el más somero análisis, el de un agudo preadolescente. Ella los defiende a capa y espada y pasan las horas hablando y discutiendo sobre ellos, teatralmente (nunca mejor dicho) enfrentados; él tratando de encontrar algo de sentido en la descabellada historia; ella defendiendo románticamente lo indefendible. Miguel ya ha recibido el veneno de las letras en sus venas y comienza a pensar con ideas propias. Nana aún disfruta, día tras día, de largas conversaciones con su hijo pero comienza a intuír al hombre que ya crece en él.
Con 18 años aún comparten cosas. Van al teatro juntos pero cada uno ve una obra diferente. Miguel está algo distante incluso con el cuerpo pegado al de su madre. Hablan sobre una misma cosa pero con lenguajes y puntos de vista diferentes y acaban por no entenderse.
Con veintitantos, Miguel ya es escritor. Ha madurado y comprende más la madre que su madre fue y la madre que su madre es ahora.
De principio a fin, el autor evoca con devoción la figura de su madre, una mujer anónima, campechana, y divertida; rebosante de chispa, vitalidad y sabiduría popular. Los interminables y divertidísimos debates con su hijo, que Nana enriquece con su verborréica charlatanería, suelen resolverse a base de humor y amor, conquistando la sonrisa y la complicidad de un público entregado al entrañable personaje. Blanca Oteyza, sencillamente, borda el personaje, sublimando la maravilla de lo cotidiano. Miguel Ángel Solá con un perosnaje que cambia constantemente de edad sin más ayuda que la interpretación, redondea una magistral interpretación en la que nos regala el milagro de ver pasar una vida en minutos; el milagro de conocer la totalidad a través de unos pocos fragmentos bien pulidos.

Si me permitís la manida expresión, fue algo más que una obra de teatro. Fue como una terapia de grupo. Allí estábamos docenas de personas sonriéndonos identificados con situaciones familiares comunes y emocionados, enjugando lárimas y sorbiendo algunos mocos, con un brutal pellizco en esa débil cuartita de cuerpo que va de la garganta al corazón, recordando a alguna madre anónima como Nana de la que se añora su forma de ser, su voz, su olor, sus expresiones y pequeñas manías, sus retahilas y coletillas, sus refranes, sus ragañinas y consejos, sus azotes, sus abrazos, cada una de las dolorosas peleas y desencuentros... Tanto, que se añora incluso lo que nunca nos gustó.

Yo lloré por la añoranza que sé que algún día me desgarrará el alma.


Y quiero creer que todos los espectadores nos sentimos unidos, cómplices en la risa y el llanto, porque todos nos identificamos de un modo u otro con los maravillosos personajes y con el secreto deseo de volver a ver a alguien otra vez...