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viernes, 23 de septiembre de 2011

Héroes y Villanos


Hoy, para celebrar las 5.000 visitas al blog he pensado agradecéroslo con una entrada breve en lugar de una de esas tochas que me suelen salir...
Al grano.
Va sobre héroes y villanos que me han entrado por los oídos y los ojos estos días atrás.
Los héroes no son otros que los Héroes de Fukushima, en un principio unas 180 personas entre personal de la central y miembros de los equipos de emergencias. Durante los primeros días de la tragedia, en turnos de 50 personas, se fueron turnando para hacer lo imposible por tratar de enfriar el reactor nuclear de la Central Nuclear Fukushima I. Tras dos meses de trabajos ya habían realizado turnos unas 1.800 personas.
Les llamaban los 50 de Fukushima o los 50 Ronin, en recuerdo de los 47 Ronin (samuráis sin señor) que según la mítica historia lucharon y murieron (condenados a cometer suicidio) por su honor.
El día 7 de septiembre de 2011 fueron galardonados con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. Según el acta oficial, el jurado consideró que "este grupo de personas representa los valores más elevados de la condición humana, al tratar de evitar con su sacrificio que el desastre nuclear provocado por el tsunami multiplicara sus efectos devastadores, olvidando las graves consecuencias que esta decisión tendría sobre sus vidas". El jurado destacó asimismo que "el comportamiento de estas personas ha encarnado también los valores más arraigados en la sociedad japonesa, como son el sentido del deber, el sacrificio personal y familiar en aras del bien común, la dignidad ante la adversidad, la humildad, la generosidad y la valentía".
Quiero pensar que, si dicha tragedia hubiera tenido lugar en una central española la respuesta de los trabajadores hubiera sido la misma, pero me cuesta. Nuestra sociedad tiene más arraigados otro tipo de valores como el "sálvese quien pueda", el "trinca tú también que yo no diré nada" y el "el más listo es el que más se escaquea", entre otros.

Los villanos, con todo el dolor de mi corazón, vuelven a ser los políticos. O la política, para no personalizar.
Me siento profundamente decepcionado por la situación económica mundial, pues parece que estamos a un tris de irnos todos a la mierda. Parece que cuando se quiebren las columnas del Partenon, habrá una especie de efecto dominó que nos mandará a todos al limbo económico.
Hoy, mientras me tomaba un café bebido a las 7:30 de la mañana he visto a ese tipo del FMI (o lo que sea) que nos suele meter las cabras en el corral. Uno con gafas de 40 pulgadas, bigote rubianco y cara de contable. Ese. Decía algo así como que, vale que los políticos digan que no vieron venir el inicio de la crisis del 2008, pero AHORA no tienen excusas.
Seguimos sin medidas estructurales que reactiven la economía y el debate político se centra en el dichoso impuesto de patrimonio y se impregna de ese patético miedo a tomar medidas impopulares de cara a las elecciones del 20-N. Patético. Patético y vergonzoso y previsible y ruín y deleznable y absolutamente irresponsable por parte de quienes han jurado defender los intereses de los ciudadanos y administrar razonablemente los bienes públicos.
Hace unos días, la Defensora del Pueblo en funciones, María Luisa Cava de Llano, anunció en el pleno del Congreso de los Diputados que había solicitado al Ministerio de Justicia que estudiara "con toda seriedad y rigor" la inclusión del despilfarro público como delito en el Código Penal. Mis respetos y todo mi reconocimiento para ella, que ha manifestado lo que el pueblo (al menos yo) reclama hace tiempo. En cuanto alguno, en vez de llevarse la "paguita" se lleve una buena condena, cundirá el ejemplo y otro gallo nos cantará...

Sinceramente, sólo respetaría y votaría al político que tenga cojones de decirme que la cosa va de culo, incluso al que reconozca su parte de culpa (que aquí todos van "al estilo Mou", repartiendo culpas y auto-eximiéndose) y coja el toro por los cuernos, tomando las medidas necesarias, incluso las más impopulares, incluso a pesar de que les suponga un gran riesgo en cuanto a una posible pérdida de votos. Sólo a ese votaría, fuera cual fuera su partido.

Pero, aquí viene el Sr. Rubalcaba a tener la desfachatez de presentarse como candidato a las elecciones generales como si no hubiera tenido nada que ver con la situación actual de nuestro país, hundidísimo, dentro del hundimiento económico global. Y, con una campaña lleva de sentencias injustificables, nos dice que ZP no valía, pero que él sí. Que él (y la forma de gobernar de su partido) tiene las soluciones... que hasta ahora no ha tenido.

"Porque tiene ideas y propuestas", "porque afronta los problemas", porque da seguridad", "porque es muy listo", "porque necesitamos políticos de altura", "porque toma decisiones", "porque da gusto oírle", "porque sabe lograr acuerdos", son algunos de los argumentos esgrimidos durante su vídeo promocional.
Su lema de campaña: "Escuchar, hacer, explicar". Sinceramente, me parto el pecho. "Rubalcaba, sí"... ¿Que sí, qué?

En fin, al final no me ha salido tan breve como pretrendía. Disculpadme, resumir nunca ha sido mi fuerte.
Gracias por las 5.000 visitas y por vuestros comentarios y apoyo.
Si esto acaba petando, no olvidéis que os quiero.