Me estaba resistiendo, palabra, pero he escrito sobre algunos temas que han sido actualidad y me parece frívolo ignorar que este domingo habrá unas elecciones generales a la presidencia del gobierno de mi país.
La verdad, nunca he sido un entusiasta de la política y no es un tema que me vuelva loco. Más bien al contrario; soy un pesimista de la política.
No sigo a ningún partido con verdadera confianza. De la fé ni hablemos. Si el domingo deposito mis sobres blanco y sepia en las urnas será porque me siento un convencido demócrata y considero que es mi obligación. No votaré a un partido u otro (u otro) con la convicción de que sea el mejor, el más capacitado y nos va a solucionar la fea papeleta que tenemos entre manos; más bien lo haré por el viejo método del descarte: es decir, el menos malo.
No obstante, estas elecciones, difícilmente las ganará nadie. La cosa (muy bueno lo del bar ese en el que había un cartel que advertía: <<Prohibido hablar de "la cosa">>) está que pega bocados. El paro batiendo records cada día; la prima de riesgo por las nubes; los "mascas" de la eurozona metiéndonos bronca día sí y día también; Grecia tirándonos de una pierna e Italia de otra (menos mal que al artista de los implantes ha picado billete)... Un desastre, vamos. El marrón que se va a comer el que gobierne tiene tela; claro, que si la cosa va bien se van a poner una peaso de medalla como la bandeja de un frito variado para séis. Y si va mal... que el marrón era mu gordo y quién podía levantar eso...
De todas formas, llamar marrón a lo que se nos viene encima es como llamar charco al océano pacífico. No entiendo mucho de economía, pero me temo que nos esperan años duros e inciertos. Nuestra economía necesita acciones efectivas ya y, el probable cambio de gobierno que, a priori, parecía ser un seguro estímulo para los mercados, de momento, lo que con toda seguridad va a suponer es un inoportuno kit-kat político en nuestro país. Durante el último par de meses y hasta el nuevo año ninguna medida efectiva será tomada, ni por el gobierno saliente ni por el entrante. Algo así como si, ante un incendio, los bombreos se dedican a no hacer nada mientras ocupan dos días en decidir quién será el jefe del dispositivo, el que tome las decisiones. Mala suerte.
A todo esto, la campaña electoral está siendo "de traca". Rajoy se sabe ganador y, como es lógico, no tiene porqué arriesgar. Tampoco es su estilo. Mantiene su discurso y esquiva hábilmente las andanadas, estocadas y zarpazos de un desesperado Rubalcaba que es consciente de la necesidad de meterle fuego a las naves. Los anuncios en radio y televisión son una clara muestra de la diferencia de planteamiento de la campaña de cada uno de los partidos. En el anuncio del PSOE en la tele, aparecía un niño muy pijo camino hacia el colegio privado de la mano de su padre, y le pregunta a éste: "Papá, ¿cuando me vas a enseñar a despedir obreros?". En la radio, he escuchado un par de anuncios en los que una pija votante de Rajoy vomita un repulsivo monólogo. En uno se plantea qué será en el futuro, considerando la posibilidad de ser médico, abogado o piloto y dice a la que sería su homóloga proletaria votante de izquerdas: "¡Tú sí que tienes suerte! ¡Lo tienes tan fácil! ¡No vas a ser nada!". La misma pija, en otro anuncio radiofónico celebra que gracias al trabajo de su padre y del padre de su padre y del padre del padre de su padre...etc., podrá realizarse una operación de estética. Y añade, algo así como: "Chica, si tú no puedes, ¿qué quieres que te diga? Habla con tus antepasados".
Cuando escuché éste el otro día en el coche, yendo al trabajo, me dio un ataque de risa tal que tuve que serenarme para no tener un accidente.
Claro, se ríe uno porque los que diseñan las campañas son unos cachondos mentales. Y se rie uno por no llorar también. Éste tipo de anuncio que a mí me dio risa es un misil teledirigido a la sensibilidad del pueblo, de la gente, de los que menos tienen, de los que están en este preciso momento pasando de la estabilidad a la incertidumbre, de la incertidumbre a la necesidad o de la necesidad a la desesperación. El grueso de la población, personas trabajadoras (en el mejor de los casos) que nunca serán pilotos, ni llevarán a sus hijos aun colegio privado, ni se intervendrán de estética, son azuzados, pinchados por una puya que no va dirigida a ellos, sino que va dirigida a esa odiosa y estereotipada estúpida pija; a los ricos a los que pretende representar y al partido al que dice que va a votar. "Si votas a Rajoy, no habrá futuro para los que tienen menos", termina el simpático anuncio en su particular apoteósis de mala leche.
¡Así es fácil hacer campaña! Sin decir lo que uno pretende hacer y sin pillarse los dedos. Difama, que algo queda. Es tan simple como asegurar cosas tremendas aunque uno no tenga la certeza de que vayan a ocurrir: ¡Si Rajoy gana, hará más ricos a los ricos y más pobres a los pobres! ¡Si Rajoy gana, el despido será gratis! ¡Si Rajoy gana, quitará todas las pensiones, subsidios y ayudas sociales! ¡Si Rajoy gana, nos obligará a dejarnos barba a todos! ¡Si rajoy gana, arrancará las muelas de oro a todo aquel que las tenga! Y todos los rumanos corriendo pa Rumanía...
La campaña de Rajoy es sosa: vamos a tomar tales medidas, vamos a centrarnos en el empleo y no reduciremos las prestaciones sociales...ustedes nos han traído a este punto; vayanse y déjennos gobernar ahora. Pero más honesta y respetuosa con el votante.
Pero, la de Rubalcaba es demencial: sabemos cómo arreglar "esto" que hace dos días no sabíamos, ¿Papá, cuándo me vas a enseñas a despedir obreros?; los ricos tendrán más y los pobres, menos; ¡Corred, que viene a derecha! ¡Vuelve Franco!
La última perla ha sido lo de: "Me preocupa que la derecha se alce con el poder absoluto! Él siempre preocupado, transmitiéndole sus MIEDOS a la gente, estableciendo conexiones sutiles: "la derecha" = "franquismo"; "se alce" = "alzamiento"; "poder absoluto" = "dictadura". Don Alfredo, s'il vous plaît, entiendo que esté deseperado, pero deje de meter miedo al personal... que se le ve tela el plumero.
El golpe de efecto de la disolución de ETA yo ya lo esperaba y creo que lo avisé hace tiempo (¡tiembla, Nostradamus!). De todas formas, creo que, a pesar de ser una maravillosa y presuntamente pactada pantomima, no ha alterado mentalmente a nadie, ni supondrá vuelco alguno en el ánimo del escéptico electorado.
Personalmente, me encantaría que UPyD se "centrara" más y ganara en fuerza, peso y presencia política. Sin duda alguna, el centro siempre será mi orientación política, pues lo es en mi cabeza y en mi vida y, aun ahora, dudo si sería un voto útil o un voto cuasi-perdido. Con el resto de formaciones no tengo lo más mínimo en común y no me preocupan en demasía.
Sólo quiero, desde este humilde blog, que sé que siguen con interés tanto Mariano como Alfredo, pedir un poquito de vergüenza y de respeto hacia los que soportamos esta rancia campaña; que no somos imbéciles del todo y que nos la trae al pairo si llevan corbata roja o azul, si llevan corbata o no, si repiten más o menos una coletilla u otra, si el traje es gris o azul. Que lo que queremos es que tengan el talento de tomar las decisiones adecuadas para comenzar a dejar de caer, para comenzar a salir de esta mierda de crisis que ha mandando al limbo a una generación de jovenes que no va a saber qué hacer con su vida.
Que no me entendáis mal, eh. Que no estoy haciendo campaña para nadie. Sólo digo lo que me parece el planteamiento de la campaña electoral de uno y de otro, y lo malita que está "la cosa"... en cuanto a "eso" de respetar un poquito a los votantes.
Por lo demás, que cada uno vote a quien le dé la gana y menos malo le parezca. Sólo faltaría...
Mostrando entradas con la etiqueta campaña. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta campaña. Mostrar todas las entradas
viernes, 18 de noviembre de 2011
Las elecciones que no ganará nadie
Etiquetas:
campaña,
crisis,
elecciones,
electoral,
generales,
gobierno,
presidente,
Rajoy,
Rubalcaba
viernes, 23 de septiembre de 2011
Héroes y Villanos
Hoy, para celebrar las 5.000 visitas al blog he pensado agradecéroslo con una entrada breve en lugar de una de esas tochas que me suelen salir...
Al grano.
Va sobre héroes y villanos que me han entrado por los oídos y los ojos estos días atrás.
Los héroes no son otros que los Héroes de Fukushima, en un principio unas 180 personas entre personal de la central y miembros de los equipos de emergencias. Durante los primeros días de la tragedia, en turnos de 50 personas, se fueron turnando para hacer lo imposible por tratar de enfriar el reactor nuclear de la Central Nuclear Fukushima I. Tras dos meses de trabajos ya habían realizado turnos unas 1.800 personas.
Les llamaban los 50 de Fukushima o los 50 Ronin, en recuerdo de los 47 Ronin (samuráis sin señor) que según la mítica historia lucharon y murieron (condenados a cometer suicidio) por su honor.
El día 7 de septiembre de 2011 fueron galardonados con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. Según el acta oficial, el jurado consideró que "este grupo de personas representa los valores más elevados de la condición humana, al tratar de evitar con su sacrificio que el desastre nuclear provocado por el tsunami multiplicara sus efectos devastadores, olvidando las graves consecuencias que esta decisión tendría sobre sus vidas". El jurado destacó asimismo que "el comportamiento de estas personas ha encarnado también los valores más arraigados en la sociedad japonesa, como son el sentido del deber, el sacrificio personal y familiar en aras del bien común, la dignidad ante la adversidad, la humildad, la generosidad y la valentía".
Quiero pensar que, si dicha tragedia hubiera tenido lugar en una central española la respuesta de los trabajadores hubiera sido la misma, pero me cuesta. Nuestra sociedad tiene más arraigados otro tipo de valores como el "sálvese quien pueda", el "trinca tú también que yo no diré nada" y el "el más listo es el que más se escaquea", entre otros.
Los villanos, con todo el dolor de mi corazón, vuelven a ser los políticos. O la política, para no personalizar.
Me siento profundamente decepcionado por la situación económica mundial, pues parece que estamos a un tris de irnos todos a la mierda. Parece que cuando se quiebren las columnas del Partenon, habrá una especie de efecto dominó que nos mandará a todos al limbo económico.
Hoy, mientras me tomaba un café bebido a las 7:30 de la mañana he visto a ese tipo del FMI (o lo que sea) que nos suele meter las cabras en el corral. Uno con gafas de 40 pulgadas, bigote rubianco y cara de contable. Ese. Decía algo así como que, vale que los políticos digan que no vieron venir el inicio de la crisis del 2008, pero AHORA no tienen excusas.
Seguimos sin medidas estructurales que reactiven la economía y el debate político se centra en el dichoso impuesto de patrimonio y se impregna de ese patético miedo a tomar medidas impopulares de cara a las elecciones del 20-N. Patético. Patético y vergonzoso y previsible y ruín y deleznable y absolutamente irresponsable por parte de quienes han jurado defender los intereses de los ciudadanos y administrar razonablemente los bienes públicos.
Hace unos días, la Defensora del Pueblo en funciones, María Luisa Cava de Llano, anunció en el pleno del Congreso de los Diputados que había solicitado al Ministerio de Justicia que estudiara "con toda seriedad y rigor" la inclusión del despilfarro público como delito en el Código Penal. Mis respetos y todo mi reconocimiento para ella, que ha manifestado lo que el pueblo (al menos yo) reclama hace tiempo. En cuanto alguno, en vez de llevarse la "paguita" se lleve una buena condena, cundirá el ejemplo y otro gallo nos cantará...
Sinceramente, sólo respetaría y votaría al político que tenga cojones de decirme que la cosa va de culo, incluso al que reconozca su parte de culpa (que aquí todos van "al estilo Mou", repartiendo culpas y auto-eximiéndose) y coja el toro por los cuernos, tomando las medidas necesarias, incluso las más impopulares, incluso a pesar de que les suponga un gran riesgo en cuanto a una posible pérdida de votos. Sólo a ese votaría, fuera cual fuera su partido.
Pero, aquí viene el Sr. Rubalcaba a tener la desfachatez de presentarse como candidato a las elecciones generales como si no hubiera tenido nada que ver con la situación actual de nuestro país, hundidísimo, dentro del hundimiento económico global. Y, con una campaña lleva de sentencias injustificables, nos dice que ZP no valía, pero que él sí. Que él (y la forma de gobernar de su partido) tiene las soluciones... que hasta ahora no ha tenido.
"Porque tiene ideas y propuestas", "porque afronta los problemas", porque da seguridad", "porque es muy listo", "porque necesitamos políticos de altura", "porque toma decisiones", "porque da gusto oírle", "porque sabe lograr acuerdos", son algunos de los argumentos esgrimidos durante su vídeo promocional.
Su lema de campaña: "Escuchar, hacer, explicar". Sinceramente, me parto el pecho. "Rubalcaba, sí"... ¿Que sí, qué?
En fin, al final no me ha salido tan breve como pretrendía. Disculpadme, resumir nunca ha sido mi fuerte.
Gracias por las 5.000 visitas y por vuestros comentarios y apoyo.
Si esto acaba petando, no olvidéis que os quiero.
Al grano.
Va sobre héroes y villanos que me han entrado por los oídos y los ojos estos días atrás.
Los héroes no son otros que los Héroes de Fukushima, en un principio unas 180 personas entre personal de la central y miembros de los equipos de emergencias. Durante los primeros días de la tragedia, en turnos de 50 personas, se fueron turnando para hacer lo imposible por tratar de enfriar el reactor nuclear de la Central Nuclear Fukushima I. Tras dos meses de trabajos ya habían realizado turnos unas 1.800 personas.
Les llamaban los 50 de Fukushima o los 50 Ronin, en recuerdo de los 47 Ronin (samuráis sin señor) que según la mítica historia lucharon y murieron (condenados a cometer suicidio) por su honor.
El día 7 de septiembre de 2011 fueron galardonados con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. Según el acta oficial, el jurado consideró que "este grupo de personas representa los valores más elevados de la condición humana, al tratar de evitar con su sacrificio que el desastre nuclear provocado por el tsunami multiplicara sus efectos devastadores, olvidando las graves consecuencias que esta decisión tendría sobre sus vidas". El jurado destacó asimismo que "el comportamiento de estas personas ha encarnado también los valores más arraigados en la sociedad japonesa, como son el sentido del deber, el sacrificio personal y familiar en aras del bien común, la dignidad ante la adversidad, la humildad, la generosidad y la valentía".
Quiero pensar que, si dicha tragedia hubiera tenido lugar en una central española la respuesta de los trabajadores hubiera sido la misma, pero me cuesta. Nuestra sociedad tiene más arraigados otro tipo de valores como el "sálvese quien pueda", el "trinca tú también que yo no diré nada" y el "el más listo es el que más se escaquea", entre otros.
Los villanos, con todo el dolor de mi corazón, vuelven a ser los políticos. O la política, para no personalizar.
Me siento profundamente decepcionado por la situación económica mundial, pues parece que estamos a un tris de irnos todos a la mierda. Parece que cuando se quiebren las columnas del Partenon, habrá una especie de efecto dominó que nos mandará a todos al limbo económico.
Hoy, mientras me tomaba un café bebido a las 7:30 de la mañana he visto a ese tipo del FMI (o lo que sea) que nos suele meter las cabras en el corral. Uno con gafas de 40 pulgadas, bigote rubianco y cara de contable. Ese. Decía algo así como que, vale que los políticos digan que no vieron venir el inicio de la crisis del 2008, pero AHORA no tienen excusas.
Seguimos sin medidas estructurales que reactiven la economía y el debate político se centra en el dichoso impuesto de patrimonio y se impregna de ese patético miedo a tomar medidas impopulares de cara a las elecciones del 20-N. Patético. Patético y vergonzoso y previsible y ruín y deleznable y absolutamente irresponsable por parte de quienes han jurado defender los intereses de los ciudadanos y administrar razonablemente los bienes públicos.
Hace unos días, la Defensora del Pueblo en funciones, María Luisa Cava de Llano, anunció en el pleno del Congreso de los Diputados que había solicitado al Ministerio de Justicia que estudiara "con toda seriedad y rigor" la inclusión del despilfarro público como delito en el Código Penal. Mis respetos y todo mi reconocimiento para ella, que ha manifestado lo que el pueblo (al menos yo) reclama hace tiempo. En cuanto alguno, en vez de llevarse la "paguita" se lleve una buena condena, cundirá el ejemplo y otro gallo nos cantará...
Sinceramente, sólo respetaría y votaría al político que tenga cojones de decirme que la cosa va de culo, incluso al que reconozca su parte de culpa (que aquí todos van "al estilo Mou", repartiendo culpas y auto-eximiéndose) y coja el toro por los cuernos, tomando las medidas necesarias, incluso las más impopulares, incluso a pesar de que les suponga un gran riesgo en cuanto a una posible pérdida de votos. Sólo a ese votaría, fuera cual fuera su partido.
Pero, aquí viene el Sr. Rubalcaba a tener la desfachatez de presentarse como candidato a las elecciones generales como si no hubiera tenido nada que ver con la situación actual de nuestro país, hundidísimo, dentro del hundimiento económico global. Y, con una campaña lleva de sentencias injustificables, nos dice que ZP no valía, pero que él sí. Que él (y la forma de gobernar de su partido) tiene las soluciones... que hasta ahora no ha tenido.
"Porque tiene ideas y propuestas", "porque afronta los problemas", porque da seguridad", "porque es muy listo", "porque necesitamos políticos de altura", "porque toma decisiones", "porque da gusto oírle", "porque sabe lograr acuerdos", son algunos de los argumentos esgrimidos durante su vídeo promocional.
Su lema de campaña: "Escuchar, hacer, explicar". Sinceramente, me parto el pecho. "Rubalcaba, sí"... ¿Que sí, qué?
En fin, al final no me ha salido tan breve como pretrendía. Disculpadme, resumir nunca ha sido mi fuerte.
Gracias por las 5.000 visitas y por vuestros comentarios y apoyo.
Si esto acaba petando, no olvidéis que os quiero.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

