Collage íntimo

Collage íntimo
Trocitos...
Mostrando entradas con la etiqueta medianoche. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta medianoche. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de agosto de 2011

Mediatarde en Sevilla, Midnight in Paris

Ayer fuimos al cine. ¡Dios! Ni me acordaba de la última vez que vimos una peli en pantalla grande... No sé...¿"Ben Hur"? Bueno, tonterías aparte, si no me falla la memoria, creo recordar que la última vez (pelis infantiles a un lado) fue otra de Woody Allen, "Conocerás al hombre de tus sueños". También me gustó.
Y es que Woody me vuelve loco, por si no lo sabéis.

Ayer disfrutamos de "Midnight in Paris" y de un Woody Allen absolutamente en forma, lleno de inspiración y con la madurez tras la cámara de un viejo tipo con mucho talento que arrastra a sus espaldas la friolera de 42 películas, la mayoría de ellas geniales.

Allen es un maestro. Su habilidad técnica no es discutida por casi nadie y es, precisamente, en su propio lenguaje, en sus temas y en sus personajes, donde obtiene el reconocimiento de sus fans y de la crítica. También su obsesiva reincidencia temática es el origen de la mayoría de las críticas de sus detractores que suelen recriminarle que siempre habla de lo mismo. Pero, claro, lo que queda tras quitar todo lo aportado por aspectos técnicos es la esencia: es Woody Allen. Y, probablemente, o te apasiona o acabas odiándolo. Tampoco pasa nada.

En "Midnight in Paris", apoyado en unos magníficos actores y en un escenario inmejorable -la incomparable ciudad de París-, Allen despliega sus mejores armas, el humor, la sensibilidad, los personajes, los diálogos, y dibuja una fantástica comedia romántico-fantástica en la que un escritor (Owen Wilson) persigue sus sueños al tiempo que, por pura necesidad y por suerte para él, se aleja de su vida real.
Gil sueña con escribir una novela y con vivir en la lluviosa Paris, pero es guionista en Hollywood e Inez, su prometida -una caprichosa hija de papá- se ha empeñado en vivir en Malibú. A pesar de que estos no tragan a Gil, acompañan a los padres de Inez en viaje de negocios a París, aprovechando la ocasión para visitar la ciudad. Casualmente, coinciden esos días con una pareja de amigos de Inez y ella parece sentirse muy atraída por la apabullante intelectualidad de Paul. Gil se siente fascinado por la ciudad y detesta los planes que Inez prepara con sus odiosos padres y su pedante amigo y, pronto, comienza a hacer planes por su cuenta. Una noche, Inez se va a bailar con Paul y su novia y Gil, ligeramente borracho, decide irse al hotel dando un paseo. Se pierde y, al sonar las campanadas de la medianoche, algo extraño y fantástico ocurre: de repente, sin saber muy bien cómo ni porqué, se encuentra en la París de los años veinte (del siglo XX) y comienza a alternar con los grandes personajes literarios y artísticos de la época, Scott y Zelda Fitgerald, Cole y Linda Porter, Gertrude Stein, Pablo Picasso, Salvador dalí, Luís Buñuel, Ernest Hemingway, Josephine Baker, T. S. Elliot, Belmonte... Allí conoce también a la hermosa Adriana...

En fin, no quiero contar más. Allen consigue sumergirnos inmediatamente en una ciudad, en un ambiente, en unos personajes y en una historia que nos atrapa y no nos suelta. La maravillosa selección musical del genio de Brooklyn lo envuelve todo, de principio a fin y sirve de hilo conductor en una historia que viaja sola, plácida y divertidamente, y en la que disfrutas tato que jamás te planteas si lo que está ocuriendo es posible o no. La verosimilitud de los hechos no es lo importante aquí, su belleza, su lógica, su trasfondo, es lo importante. Perseguir los sueños es importante. Amar es importante. París es importante.

Entiendo que no soy un observador imparcial y objetivo, pues Woody Allen me pirra, pero sólo puedo decir que la película es buena, divertida y muy entretenida; un romántico homenaje a París y a las personas que no pueden evitar perseguir sus sueños aunque ello signifique nadar a contracorriente.

¿Qué más puedo decir?
Que lo último que había visto fue Kung-Fu Panda 2... ¡y que también me gustó!
Que puedes ver Linterna verde, Thor, Capitán América, Tron, Cars 2, Los Pitufos, etc en 15 cines y a Woody Allen en sólo 2 y de milagro.
Que me he perdido El discurso del Rey en pantalla grande.
Que odio las pelis en 3D.
¡Que nos costó 7 euros cada entrada!
Que me encanta ver los créditos finales de las pelis de Woody Allen, con esas letras blancas sobre fondo negro y el jazz sonando a tope, todavía con el regusto de la peli en los ojos...
Que me niego a ver Vicky Cristina Barcelona porque todos el mundo dice que es un bodrio.
Que en la calle hacía 40ºC.
Que estábamos 7 personas en la sala.
Y que os quiero, hombre.
Eso.